Las "Chicas MMC" es un concepto que, en una primera instancia, se maneja como broma entre jovencitas de nivel medio superior o superior, sin embargo, con el pasar de los años la frase “Mientras Me Caso”, de donde se derivan las siglas "MMC",  se convirtió en una opción real para las mujeres jóvenes en México quienes la llevaron a la práctica sin consideración o reparo.

¿Quiénes son las chicas “MMC”?

Se trata de mujeres jóvenes cuyo parámetro de edad fluctúa entre los 15 y 25 años. A diferencia de los llamados “Ninis” (jóvenes que ni estudian ni trabajan) ellas sí se integran a las instituciones de educación media y superior, pero lejos de pensar en la escuela como una oportunidad para proyectar su desarrollo personal y profesional,  la utilizan como un simple escaparate para proyectarse y así llamar la atención de un hombre con los recursos económicos suficientes para casarse con él y convertirse en desentendidas amas de casa, dejando a un lado su formación profesional. 

Muchas de ellas incluso, llegan a obtener el grado académico, pero nunca ejercen su profesión por el desinterés al trabajo y la comodidad que adquieren con sus nuevos roles de esposa y madre de familia con un patrimonio asegurado.

Por ello, el fenómeno de las Chicas “MMC” es algo que se debe analizar desde las perspectivas social, cultural y hasta psicológica, pues cada una de ellas influyen directamente en la imagen que las jóvenes mexicanas tienen de sí mismas y de su entorno.

La concepción del hombre y la mujer en la cultura mexicana

Gracias a la influencia española y de la Iglesia Católica, la sociedad mexicana cimentó desde sus inicios los roles del hombre y la mujer, en los que el varón era quien tomaba el mando en muchos de los aspectos de la relación con su pareja. 

La mujer, de acuerdo a esta concepción patriarcal, tiene que vivir a la sombra del hombre quien es no solo el proveedor sino también su dueño, al que debe rendirle  respeto y pleitesía no importando que llegara a ser víctima de maltrato o vejaciones. Por eso, la formación social de muchas mujeres está centrada en convertirse en fieles esposas, obedientes amas de casa sin aspiración alguna. 

No es de sorprender entonces que en México los derechos políticos de las mujeres se hayan reconocido hasta 1953, cuando el gobierno les permitió votar y ser votadas en procesos electorales.

La autoestima y su relación con el fenómeno “MMC”

En muchas ocasiones, el fenómeno “MMC” se desarrolla cuando las jóvenes carecen de confianza y credibilidad de lo que son y a lo que pueden aspirar, reduciendo así sus posibilidades de autorealización y desperdiciando sus capacidades intelectuales. El problema se recrudece cuando en la relación, el hombre ve a la mujer como un objeto de uso al que por mantenerlo puede tratarlo a su placer y conveniencia, lo que desata numerosas expresiones de violencia a las que las mujeres se someten dada su baja autoestima y la dependencia económica y psicológica que tienen hacia el hombre.

La situación económica y su relación con el fenómeno “MMC”

Por desgracia, el panorama en México respecto a la economía y el empleo no ayudan mucho a contrarrestar el fenómeno de las chicas “MMC”. La oferta laboral de profesionales aumenta mientras la demanda disminuye, lo que la ocasionado un incremento en el desempleo de los recién egresados y el desaliento de muchas jóvenes mexicanas, que ante este escenario ven la opción “MMC” como la más viable para su garantizar futuro sin incertidumbre.

¿Cómo contrarrestar el fenómeno “MMC”?

Para desaparecer esta errónea concepción de la vida de las mujeres, resulta fundamental el cultivar su autoestima desde la infancia; el mostrarle a la mujer que es un ser humano digno, capaz de explotar al máximo su potencial y talento, que puedan tolerar la frustración, combatir el miedo al éxito y a la autorrealización. 

Es fundamental que las mujeres sepan que la relación con el hombre implica una igualdad de derechos y obligaciones, por lo que no es aceptable que el hombre coarte los sueños y aspiraciones de la mujer por el simple hecho de que es su esposa o pareja.

Y sobre todo, el erradicar el estigma a las jóvenes de que los principales atributos de una mujer están exclusivamente en su cuerpo y no en su mente; cuando ellas entiendan la importancia de explotar más sus capacidades intelectuales, el fenómeno de las “MMC” volverá a ser sólo un chiste entre amigas, y nada más.