Diego Cortijo junto a Javier Zardoya son probablemente dos exploradores españoles de la nueva generación que están dando muestra de una gran valía y seriedad en su trabajo.


Diego Cortijo, quien hoy nos ocupa, es un hombre inquieto y polifacético. Guía de viajes, colaborador de Survival International, miembro de la Sociedad Geográfica Española, colaborador del mítico programa de radio “La rosa de los vientos”, articulista y fotógrafo, lleva desde muy joven recorriendo el mundo con el espíritu de los que exploran nuevos territorios, tanto geográficos como humanos y de autoconocimiento.


El año anterior, gracias a las fotos de un grupo de indígenas no contactados llamados mashco-piro que dieron la vuelta al mundo, su expedición al Amazonas tuvo mucha difusión. De hecho, la expedición anterior, Pantiacolla 2011, fue mencionada por la Sociedad Geográfica Española  entre las tres de mayor repercusión internacional de ese año. ¿Le sorprendió este hecho?


Efectivamente el año anterior tuvieron mucha repercusión internacional las fotografías que tomé de la tribu de mashco piros, y claro que me sorprendió, pues para mí tal incidente fue totalmente casual y no entraba en mis planes  y cedí el material fotográfico a la organización Survival, quien creo que hizo un trabajo de difusión fantástico tratando de sensibilizar a la comunidad internacional acerca de estas gentes siempre olvidadas.


Para mí lo importante era la historia que había detrás  y la muerte de un buen amigo matchiguenka que murió en un incidente con esa tribu. Lo importante a difundir era esa campaña acerca de comunidades no contactadas, pero inevitablemente algunos medios se hicieron eco de mi trabajo. El hecho de coincidir con Ramón Larramendi y Albert Bosh para mí fue más que un honor.


 Muchos esperarán algo por el estilo a la Expedición Gutioli ¿Ha encontrado nuevas  aportaciones arqueológicas, antropológicas o geográficas? ¿Considera que la Expedición Guitioli ha sido fructífera?


Este año sin lugar a dudas ha sido la expedición quizá más compleja a la que me he enfrentado, pues mi equipo y yo nos embarcamos hacia una zona inexplorada de la que no teníamos mucha información, siempre siguiendo los relatos y las informaciones de nativos de diferentes comunidades.


Efectivamente, al final tuve la gran suerte de ubicar uno de mis objetivos, una gran cara de piedra de la que me habían hablado algunos nativos.  Al lugar lo denominamos "Incacok", "cara inca" en "harambuk”, la lengua de los nativos amarakaeri, quienes me acompañaron.


La verdad que fue la recompensa que obtuvimos después de varias semanas de expedición donde sufrimos más de lo que esperábamos, perdí equipo fotográfico y pasamos más de un percance.


Ciertos descubrimientos arqueológicos están desmontando poco a poco la idea de que en la selva del Amazonas por sus condiciones no permitía asentamientos más allá de los rudimentarios modos de vida nómadas de las tribus que conocemos. ¿Qué importancia tiene en este sentido el hallazgo de esa cara inca si es verificada como artificial por los arqueólogos? ¿Y cambia en algo los conocimientos de la influencia y expansión de los incas?


Es uno de los conceptos con lo que se trata de romper, con la idea que se tenía de que en plena selva baja no podía desarrollarse una importante cultura, ni que los incas se hubieran adentrado en ella.


Mis viajes e investigaciones van en ese sentido, documentando lugares que ponen de manifiesto esas culturas que sí se han desarrollado en plena selva, que han sabido adaptarse al ambiente infértil y que abren la puerta a que todavía podamos encontrar muchas cosas todavía escondidas entre la maraña de la jungla.


Esta cara, sea artificial o no, no deja de tener una importante significancia para los nativos, quienes siguen relatando entre sus leyendas el paso de los incas hacia el Este. Sé que todavía quedan lugares por encontrar que pondrán en valor la real repercusión de la selva en las culturas andinas.


Además, está rodando un documental ¿Cuál es la temática y qué enfoque le dará?


Sí, la verdad es que llevo años grabando imágenes de la selva peruana y espero pronto poder editar todo el material que tengo. Trato de aprovechar mis viajes al máximo y siempre filmo lo que puedo, pero en viajes así a veces es lo último en lo que piensas. Pero igualmente espero terminar un modesto documental donde las imágenes hablen por sí solas y sean el hilo conductor. Podéis ver un pequeño avance en:


http://www.youtube.com/watch?v=CmQz6-umeRI


Este año ha contado con el patrocinio de la empresa salmantina de encurtidos Gutioli, Pero en general, como la mayoría de los exploradores, supongo que sólo ha podido contar con sus propios medios o ahorros y algún sacrificio económico. ¿Cuánto puede suponer económicamente una expedición de las características de las que usted realiza en el Amazonas?


Sí, este año mis buenos amigos de Gutioli, han podido ayudarme a salir adelante, pues el tema de patrocinadores es muy complicado y más en los tiempos que corren, pero aun así el grosso de los gastos los asumen mis meros ahorros. En cuanto a cantidades nunca es fijo, depende de muchos factores.


Este año he tenido que hacer frente a unos costosos permisos, ponle unos mil quinientos euros en vuelos, gastos de transporte, personal, material... pero a eso debo sumarle gastos de equipos de grabación y demás, que muchas veces arrastro. Sinceramente, a veces prefiero ni saberlo.


¿En caso de que alguien más quiera colaborar como patrocinador con sus exploraciones hay alguna forma de contactar con usted?


Cualquier persona puede contactarme o conocer mejor mi trabajo a través de mi página web www.diegocortijo.com o a través de la Sociedad Geográfica Española www.sge.org quienes estarán encantados de informar acerca de las actividades y trabajos que realizamos.