
- Las mujeres que aman demasiado en el teatro - Fuentes Fernández Fotografía
El elenco compuesto por Martina Zapico, Julieta Oliva, Susana Giannone y Julieta Cajg, bajo la impecable dirección de Pablo Rodríguez Albi, se reúne todos los sábados a las 19 horas en el espacio Colette. ¿El objetivo? Liberarte de uno de los males más comunes de todas las eras: el amor desmedido.
Basado en el best seller de Robin Norwood, publicado por Javier Vergara Editor Las mujeres que aman demasiado, Eduardo Grilli propone una satirización del amor doloroso y sacrificado. Un ritual salvador a cargo de un grupo que convoca semana tras semana a una sala llena de carcajadas.
Seducción, apasionamiento, amor y… otra vez la desmotivadora traición. ¿Hasta dónde sufrirías para conservar su amor?
Una comedia imprescindible para sobrellevar el desencanto.
Distintos matices de una misma trama
Cuatro amigas clásicas, mal de amores, un vudú y una telaraña de verdades que se desteje en sus caras.
Maleva, aún profundamente enamorada de su difunto esposo, convoca a sus íntimas a realizar un ritual hogareño que las libre del mal que las aqueja: sus respectivas parejas. Aquellos hombres que las vuelven locas, les mienten y las seducen hasta inmovilizarlas no son como su fiel y comprensivo Liberto. Y ella leal a sus hermanas de la vida, necesita imperiosamente ayudarlas proponiendoles un rito protector.
Pero amar demasiado es una adicción. Y para liberarse de una enfermedad primero hay que reconocerla. O al menos así lo cree la intelectual, experta en medicinas alternativas, naturistas y vida zen: Fantina. Una amiga de aquellas infaltables en todo grupo tradicional, que pugnan por transmitir sus verdades universales prometiendo la tan ansiada paz interior al final del recorrido. Una actuación destacada de Martina Zapico.
Todas se quieren y nadie lo sabe más que la brutalmente honesta Hermosilla: la clásica amiga linda, medio lenta para comprender metáforas que sorprende con una deducción analítica que terminará confrontándolas a todas. Una destacada representación de Julieta Oliva que apenas resalta por la de sus colegas, todas exquisitamente perfiladas.
La que parece salvarse es Erika: sólo superficialmente es la más tranquila del grupo. "¿Morir por amor? ¡No!" Quizás un Cabernet Sauvignon ahogue sus penas... junto con varios bizcochitos: una imagen tan trillada que le dificulta a las espectadoras evitar la identificación. Sexy y seductora por su naturalidad representa la tradicional glotonería femenina cuando las penas aquejan el corazón.
Un ritual para no sufrir más por amor
Estas mujeres aman con tal intensidad que sus propias parejas no bastan. Pues, ¡hay mucho amor para dar en estos corazones perdidos! Amigas, enemigas, celos, traiciones y tradiciones componen una embriagadora invitación a la carcajada, navegando por la satirización.
Personalidades disímiles armonizadas por una perfecta utilización de recursos escenográficos y actorales conducen a las espectadoras hacia una escena donde, en la ridiculización de lo cotidiano, todas se sienten cómodas. Mientras los caballeros arrastrados por sus mujeres a ver esta obra confabulan sonrisas de complicidad, intentando en vano ocultar aquel pensamiento común: “¡están todas locas!”.
Un vino y varias copas las llevarán al reencuentro con Liberto, y la tan ansiada salvación. El culto a la modernidad y la desmesura del amor, una voz en off y, ¡a brindar amigas!, que lo más importante de la vida es la amistad.
Crítica de la obra Las mujeres que aman demasiado
El perfecto antídoto para superar los agridulces de la vida es indiscutidamente la risa. Y eso es lo que dan estas treintañeras, en una impecable personificación lograda por la vestuarista Fernanda Álvarez.
Un abordaje de la infidelidad y la traición en caminos cruzados que funcionan en todos los sentidos: desde la iluminación de Oscar Boglioli hasta la música que transporta hacia los lugares comunes más cómicos.
Una sala invadida por las risotadas y esa mágica, extraña complicidad entre los personajes y el público auguran una velada de comisuras encumbradas. El amor y su versión desmedida: un lugar común. Y si no se puede escapar, ¿qué mejor que atravesarlos con humor?
Las mujeres que aman demasiado, una obra ideal para disfrutar de una tarde de chicas, siempre que las acomodadas dejen a sus parejas en casa porque, como dirían las abuelas, hay cosas que es mejor ocultar.
