Tal como un docente necesita tener ciertas características para colaborar en el proceso de enseñar a pensar, los educandos también necesitan desarrollar determinadas habilidades que le permitan acceder a la capacidad de reflexionar.

Hay algunos jóvenes que, en sus hogares, han adquirido ciertas habilidades y otros han logrado tener la posibilidad de interactuar con docentes facilitadores, que les han provisto de algunas habilidades básicas para desarrollar la capacidad de reflexionar.

Caraterísticas de un estudiante que procura aprender a pensar

Se sabe parte de un proceso de búsqueda y análisis, donde el maestro es el guía y él, uno más de un equipo donde, juntos, buscan la verdad.

  • Los mejores alumnos no son necesariamente los que tienen las mejores habilidades cognitivas, sino los más curiosos y ávidos de aprender.
  • Un joven puede no tener habilidades en algunas áreas, pero si posee la suficiente curiosidad, será capaz de ir desarrollando mecanismos de aprendizaje.
  • Es una verdad incuestionable que en educación sólo se aprende aquello que interesa, por esa razón, un estudiante motivado, es alguien que terminará por saber.
Debe sentir la confianza de manifestar sus opiniones, aun las divergentes, sabiendo que serán recibidas y analizadas en un clima de fraternidad y diálogo.

  • Cuando un estudiante tiene la oportunidad de desarrollarse en un ambiente de confraternidad, donde las opiniones son respetadas y los puntos de vista, aun los divergentes, son alentados, entonces, su crecimiento intelectual es mayor.
  • Los padres deberían alentar a sus hijos a opinar, y lo mismo es de esperar que hagan los docentes. Un estudiante que se expresa, desarrolla una buena autoestima y la capacidad de creer en sí mismo.
  • En los colegios donde se realizan debates abiertos, exposiciones orales y ferias de ciencias, donde los estudiantes tienen la oportunidad de defender puntos de vista, se avanza más y los logros son mayores.
Debe saberse parte de un plan y un proceso de pensamiento descubridor, donde toda la unidad educativa trabaja para investigar, analizar y mantener abiertos los ojos ante nuevas situaciones.

  • Un buen estudiante entiende que todo lo que amerite ser analizado, de ordinario, es complejo y tiene múltiples aspectos, caras y/o propiedades.
  • Sabe además, que no se puede abarcar todo de un golpe. Como diría J.M. Bochenski, en su libro "Introducción al Pensamiento Filosófico" : “Para conocer bien tal objeto, es menester mirar cuidadosamente y con esfuerzo una cara tras otra, compararlas entre sí, observarlo de nuevo y analizarlo desde más y más puntos de vista”.
  • Todo esto, que es la esencia del pensar, se da en un clima que propicia el descubrimiento, la indagación y el análisis.
Debe tener la facilidad para poder salirse de un esquema estructurado, para ir más allá de un cumplimiento meramente académico.

  • Si el ámbito educativo es asfixiante y no permite salirse de los "cánones" estructurados, un buen alumno debe buscar otro lugar.
  • Un ambiente que inhibe el aprendizaje porque pone "camisas de fuerza" a los estudiantes, no permite el desarrollo libre del pensamiento.
  • Es responsabilidad de los estudiantes, especialmente de nivel secundario y universitario, buscar el ambiente más propicio para desarrollar su capacidad de reflexión.

Lo que debería ocurrir

La norma general es que el pensar reflexivo sea dejado para instancias formales de terminación de cursos y la presentación de tesis, monografías o ensayos. Lo deseable sería un proceso educativo, donde el estudiante esté constantemente investigando y analizando sin tener sobre si la "espada de Damocles" de los exámenes pendiendo sobre su cabeza.

Una buena educación busca potenciar la curiosidad, el afán de saber, los intereses particulares y la necesidad de crecimiento personal.

Conclusión

Inventar, descubrir, crear, innovar, imaginar posibilidades, crear, etc. son actividades dinamizadoras. Cuando están presentes en el proceso educativo lo convierten en una experiencia rica y estimulante. Se palpa, en un ambiente así, la alegría de pensar.

El sentir que somos parte de un proceso valioso de aprendizaje, hace que las personas salgan de la apatía y se conviertan en un agente transmisor de entusiasmo y ganas de aprender. Por ética a la vocación docente y por respeto a los seres humanos que son educados, los docentes deberían proveer las instancias y posibilidades de desarrollar los talentos de sus alumnos.

Los mejores educandos son aquellos que aprenden a preguntar, indagar y descubrir. Son los que viven la alegría y la emoción de las respuestas, las conclusiones y los descubrimientos. Ese ideal será alcanzado sólo en el marco de “pensadores” y no de meros “reflectores” del pensamiento ajeno.