El mito de la superwoman es real, palpable y verificable a cada paso. A lo largo del día, la inmensa mayoría de las mujeres tienen que realizar auténticos malabarismos para llegar a todo lo que tienen que hacer, y además hacerlo bien.

La incorporación de la mujer al mundo laboral fue un paso positivo en su realización personal pero al mismo tiempo un arma envenenada para muchas mujeres, que vieron cómo aumentaba su carga de trabajo y, encima, su culpabilidad.

La crisis

La situación de crisis económica que se vive actualmente ha provocado que muchas mujeres deban buscar nuevos trabajos para compensar la falta de ingresos de sus maridos. Un estudio reciente así lo mostraba: en muchas casas, el padre se quedaba en paro y la madre conseguía un trabajo nuevo.

Pero tampoco así se la liberaba de las tareas domésticas: aunque el marido y los hijos ayudaban un poco más en la casa, el grueso del trabajo seguía siendo responsabilidad de la mujer.

La superwoman

El libro de las periodistas Esther Casademont y Mar Galtés "El timo de la superwoman" analiza cómo la superwoman tiene que luchar en el día a día contra un ritmo exagerado, que no permite la reflexión ni el saborear las cosas pequeñas de la vida. En el libro también se intentan superar viejos tópicos, y no caer en el clásico enfrentamiento de la lucha de sexos que, finalmente, no beneficia a nadie.

De hecho, las autoras bromean sobre el mismo calificativo que define a la mujer trabajadora fuera y dentro de casa. Aseguran: ¿Quién es Superman? Un tipo que no se despeina, que salva a la humanidad y que lleva la capa brillante y sin una mancha. ¿Quién es Superwoman? Una mujer estressada que se peina en el ascensor, con la falda que sólo se lava en la tintorería con manchas de deditos de chocolate y que mientras redacta el informe está escribiendo la lista de la compra.

El estrés

Muchos estudiosos califican el estrés como una tensión en la vida cotidiana, que hasta cierto punto nos puede ayudar y estimular a encontrar nuevos caminos, pero que pasado un límite tiene consecuencias nefastas para la salud física y psicológica.

De hecho, cada vez está más extendida la corriente de que lo verdaderamente preocupante del estrés, lo que lo convierte en algo peligroso, es la falta de control por parte del individuo. Es decir, que si una persona está viviendo un periodo de mucho trabajo, a un ritmo muy alto, con grandes responsabilidades, pero puede controlar lo que le está pasando, puede experimentar menos estrés que otra persona con un trabajo rutinario y aburrido pero que no controla ninguna parte del proceso.

Es importante ser consciente de donde nos está llevando el ritmo de la vida diaria, y permitirnos momentos de reposo, descanso y reflexión. Entre los factores que provocan más estrés están:

  1. el escaso control de lo que vivimos.
  2. la carga excesiva de responsabilidad.
  3. la presión causada por el tiempo.
  4. el mal ambiente en el trabajo o en la familia.
  5. hacer un trabajo que no nos motiva.
  6. recibir poca compensación económica.

La oportunidad

Los momentos de crisis y recesión pueden, en este caso, ayudarnos a volver a recuperar el camino de la felicidad, conjurando el estrés y la ansiedad, Disfrutar de los pequeños placeres de la vida, reivindicar las pequeñas cosas que nos hacen ser especiales para nosotros mismos y para los demás.

Hacer un mínimo de media hora al día de ejercicio físico, cuidar la alimentación, dormir lo suficiente, son algunos de los consejos más conocidos, como el recuperar el contacto social con la red de amigos, reírse un rato cada día y buscar la armonía con entorno.

Además, podemos recuperar el valor de la sencillez, la austeridad, la mesura, y recordar que las cosas verdaderamente importantes ni tienen precio ni se pueden comprar ni vender. Quizá la superwoman tenga que quitarse la capa un ratito y dejar que su melena se columpie con la brisa del viento.