El estrés es una reacción constitutiva del organismo para adaptarse al esfuerzo. Esta condición puede resultar peligrosa para la salud cuando la acción del agente estresor se prolonga en el tiempo y/o el individuo presenta disfunciones fisiológicas o psicológicas que le impiden enfrentar la presión generada por dichos agentes. El manejo adecuado de la respuesta frente a los agentes estresores no impide que la persona afectada responda con un estado de alarma al estímulo, pero puede evitar que el proceso de adaptación finalice en un estado de agotamiento que podría tener graves consecuencias para la salud.

Estrés y respuesta inmune en estudiantes universitarios

La respuesta del organismo a la acción de los agentes estresores puede llegar a tener entre sus principales efectos una baja de las defensas o disminución de la respuesta inmune. La inmunodepresión por estrés es un fenómeno que tiene como antecedente la estrecha relación anatómica que existe entre los sistemas nervioso e inmune, tanto a nivel tisular como celular.

Uno de los principales agentes estresores en la vida estudiantil son las situaciones en las que se somete a evaluación los conocimientos adquiridos por los alumnos y alumnas durante el periodo del aprendizaje. Las exigencias académicas como las pruebas y exámenes, generan estados de ansiedad y nerviosismos naturales. Sin embargo si estas situaciones no son manejadas de manera apropiada por los estudiantes, pueden resultar en estado de agotamiento que impiden lograr una correcta evaluación del desempeño académico.

Estrés en la vida laboral

El estrés de origen ocupacional es producto de la interacción entre múltiples factores de riesgo, incluyendo aquellos que provienen del ambiente físico, trastornos de las funciones biológicas, el contenido y organización del trabajo y diversos componentes psicosociales, tanto laborales como extra laborales.

Uno de los grupos más afectados por efectos de los agentes estresores del medio ambiente laboral son los trabajadores del área de la salud. En una investigación del Dr. Marcelo Trucco, del hospital del trabajador de Santiago de Chile, se estudió la sintomatología y las principales fuentes de estrés percibidas de 205 trabajadores tanto profesionales (médicos, enfermeras y paramédicos) como no profesionales (personal administrativo, auxiliares de enfermería y secretarias) de la salud.

Entre los síntomas por más del 25% de la muestra predominaron los de ansiedad y depresivos. Las mayores causas de insatisfacción, que resultaron afectar a más de la mitad de los sujetos fueron: sentir su trabajo poco reconocido y valorado y la escasa capacidad de controlarlo. Entre los factores de tensión destacó el sentimiento de tener que responder a muchas personas, el apremio de tiempo y las condiciones de trabajo físico ambientales inadecuadas. Interesantemente no se encontraron diferencias significativas dependientes del sexo de los trabajadores: tanto hombres como mujeres se vieron afectados de manera similar frente al mismo agente estresante.

Sin embargo, se encontraron diferencias en la frecuencia de fuentes de insatisfacción al comparar ambos grupos ocupacionales, siendo dos veces mayor en los trabajadores no profesionales (69,2%) respecto a los trabajadores que cuentan con una formación profesional (34,3%).

Seguir con las investigaciones del estrés

Si bien las asociaciones encontradas son concordantes con los estudios internacionales sobre el tema, los autores de este trabajo mencionan a las siguientes como alguna de sus limitaciones: la muestra no es necesariamente representativa del personal de salud de Santiago o del país; los resultados expuestos no incluyen otras variables que influyen en el grado de estrés que las personas experimentan en su vida cotidiana, tales como la interacción entre el trabajo y las obligaciones del hogar y aquellas dificultades asociadas a ingresos económicos insuficientes, todas las cuales forman parte de la realidad del grupo no profesional más que del grupo profesional.

Finalmente, la metodología empleada para detectar casos sintomáticos puede incluir algunos casos de trastornos mentales que no son necesariamente atribuibles a variables laborales.