La figura de Arnold Schwarzenegger como celebridad abarca áreas que pudieran ser dispares entre sí, siendo el cine (gracias a icónicos personajes como Terminator y Conan, el Bárbaro) y la política (la gubernatura del estado de California, cargo que le mereció el mote de “Governator”) las más destacadas en la carrera profesional del austriaco, así como sus proezas realizadas como culturista que le establecieron forjar un nombre en las páginas de la historia del deporte.

Sin embargo, Arnold no ha estado exento de tropezar con el vaivén del escándalo, siendo el más reciente una infidelidad matrimonial que lo ha llevado a ser objeto de fuertes críticas y se ha convertido en el motivo de la separación con Maria Shriver, su pareja por más de 25 años.

De Governator a su interrumpido regreso al cine

Miembro del Partido Republicano estadounidense (iniciando su carrera en la política como Presidente del Consejo de Salud Física y Deportes en 1990), su triunfo como gobernador electo de California en 2003 sorprendió a propios y extraños por ser Schwarzenegger de origen extranjero.

La aceptación por parte de los ciudadanos californianos en su mandato (siendo una de sus iniciativas más importantes una ley que impulsa la reducción de gases de efecto invernadero en compañías) fue reflejada en su reelección en 2006, asegurando así su éxito en el mundo de la política.

Para este 2011 y después de finalizar su periodo como titular del gobierno de California, Arnold Schwarzenegger tenía en mente regresar al entretenimiento con proyectos como el filme Cry Macho y las series de Terminator, a pesar de las inciertas expectativas a causa de su edad (con 63 años a cuestas), su innegable carencia de nivel histriónico como actor y el evidente deterioro de su condición física.

Inesperadamente, tales planes vendrían a ser pospuestos indefinidamente con el fin de solucionar sus problemas personales, atribuidos principalmente al provocado por el affair con Mildred Baena, ex empleada doméstica con la que tuvo un hijo hace 14 años y que coincidentemente naciera cuatro días después que Christopher, fruto de su relación con Maria Shriver.

Consecuencias familiares del escándalo sexual de Schwarzenegger

Consciente de su relación extramarital con Mildred Baena y las inmediatas consecuencias que devendrían en su vida, Schwarzenegger admitió el desliz ante su esposa, causa suficiente para decidir divorciarse de su marido, declarando posteriormente para la revista People que “Éste es un tiempo doloroso y desgarrador”.

El actor austriaco también manifestó su sentir sobre el escándalo, admitiendo su comprensión sobre las reacciones negativas en sus círculos de amigos y familiares más cercanos de acuerdo al periódico Los Angeles Times: “Comprendo y merezco la furia y la desilusión que sienten mis amigos y familiares. No hay pretextos y asumo plena responsabilidad por el dolor que he causado. He pedido perdón a Maria, mis hijos y mi familia. Realmente lo lamento”.

Las redes sociales han actuado como el reflejo de las opiniones de los descendientes de Arnold Schwarzenegger, reiterando su amor hacia su familia (inclusive su hijo Patrick de 17 años cambió en Twitter su apellido por el de su madre) y afirmando que el proceso de aceptar la noticia no ha sido fácil.

Otros escándalos sexuales de políticos famosos

Aunado al incidente de Arnold Schwarzenegger, se le suma al también cometido por el ahora ex dirigente del Fondo Monetario Dominique Strauss- Kahn, acusado el pasado 14 de mayo de acoso sexual e intento de violación por una recamarista en un hotel de Estados Unidos.

Cabe recordar otros escándalos bochornosos que dieron la vuelta en el mundo, como del ministro italiano Silvio Berlusconi, acusado de mantener relaciones sexuales con una menor de edad (el ya sonado Caso Ruby en 2011); el del senador estadounidense Larry Craig en 2007, quien tras ser sorprendido manteniendo actividad sexual con un hombre en el baño público de un aeropuerto de Minneapolis se le condenó por conducta lasciva y cómo no olvidar la polémica desatada por el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton con una becaria de nombre Monica Lewinsky en 1998, llevándolo a reconocer y aceptar su culpa públicamente sin perder el cargo.

Las anécdotas del poder, entremezcladas con el sexo, son atrayentes constantes para el ojo público y si bien hay una gran cantidad de ellas ocurridas a lo largo de la historia, no hay que sorprenderse cuando a algún otro político, artista o deportista se le sorprenda in fraganti y con las manos en la masa.