Arthur Rimbaud (1854-1891) es uno de los enigmas de la historia de la literatura. Su vida nos resulta casi tan fascinante como sus visiones poéticas. Su obra, concentrada en un período de tiempo muy breve, dejó tras de sí influencias en poesía, narrativa, música, arte plástico, que han llegado hasta hoy. Un día, súbitamente, en torno a los veinte años, abandonó para siempre la poesía y se transformó en un ser completamente distinto.

Nacimiento y educación

Nació en 1854, en Charleville, Ardenas, en el nordeste de Francia. Hacia 1860, el padre, Fréderic Rimbaud, capitán de carrera, se acabó hartando de la vida familiar y abandonó a su esposa y sus cuatro hijos.

La madre, la muy decidida Marie-Catherine-Vitalie, se encargó enérgicamente de la educación de los niños. Cuando había de castigarles, les hacia memorizar largos versos latinos y si fallaban el recitado, los mandaba a la cama sin cenar. En la escuela, Arthur fue muy brillante, absorbía conocimientos como una esponja y ganó varios premios escolares.

Comienzos como poeta (1870)

En 1870, Rimbaud empieza a escribir poesía, autoafirmándose apasionadamente como poeta. En una carta enviada a su tutor Izambard, declara que el poeta “debía constituirse en vidente mediante un desarreglo racional de los sentidos, experimentando todo dolor, placer, vivencia”

Por esta época, se produce un cambio en su comportamiento. Hurtos en librerías, alcohol, poesías escabrosas. Se vuelve malhablado, descuida su aspecto, se deja crecer el pelo. Un amigo le recomienda enviarle una muestra de sus poemas al poeta simbolista francés Paul Verlaine. Este quedará fascinado por la muestra e invita a Arthur a visitarle a París.

Encuentro con Paul Verlaine

Ese fue el comienzo de una de las relaciones más célebres y turbulentas de la historia literaria. En 1871, Paul Verlaine, de 27 años, estaba casado con Mathilde Maute de 17, y con un hijo en camino. El poeta acababa de abandonar su trabajo y había empezado a darse a la bebida, su vida aburguesada comenzaba a cuartearse.

La virulenta infatuation homosexual de Verlaine por el Shakespeare niño (así llamó Victor Hugo a Rimbaud), los llevaría a los dos durante un tiempo a una vida rastrera y bohemia. Empieza un periodo de ajenjo y hachís, de corretear como vagabundos, de maltratos por parte de Verlaine a su familia. Los sarcasmos y desaires de Rimbaud al círculo de poetas que le presenta Verlaine se hacen intolerables. Finalmente, en noviembre de 1872, dejan París y se marchan los dos a Londres.

Dos caballeros franceses en Londres

En la capital inglesa, viven a salto de mata. Se instalan en Bloomsbury y Camden Town, y a menudo se les encuentra sin un centavo. Ponen imaginativos anuncios en prensa, en los que se presentan como educados caballeros franceses, que ofrecen tutorías de lengua francesa.

La relación entre los dos va haciéndose cada vez más agria y enloquecida. Verlaine acaba hartándose y se larga a Bruselas, dejando a Rimbaud en Londres totalmente colgado y sin un céntimo.

Pero en Bruselas, Verlaine lo echa de menos. Le escribe ofreciéndole reunirse con él, algo que Rimbaud hace inmediatamente. En la capital belga las cosas no funcionan mejor para la dislocada pareja. Una tarde, Verlaine, borracho y embravuconado le arrea dos tiros de pistola a Rimbaud, uno de los cuales le hirió en una muñeca.

Rimbaud sale por piernas de Bruselas. El incidente acaba costándole dos años de cárcel a Verlaine. Mathilde, la despechada esposa de Verlaine, no se inhibió a la hora de declarar lo sórdido de la relación entre los dos poetas.

1875: Nace un nuevo Rimbaud

A partir de aquí y durante los siguientes (y últimos) quince años de su vida, Arthur Rimbaud abandona por completo la poesía y ejercerá en tres continentes trabajos de materialidad rotunda, nada "espirituales". En 1876, se alista en el ejército colonial holandés, lo que le permite viajar gratis hasta Indonesia. La cosa no funciona y acaba desertando. Luego prueba suerte para una compañía de construcción en Chipre.

Después vendrán Yemen y más tarde Abisina (actual Etiopía). Tráfico de café, armas, quizá también esclavos. Amantes nativas. En Abisinia intenta autoemplearse como traficante, logra hacer algo de dinero. Las cartas que envía a Francia no tienen ni una chispa de literatura.

En febrero de 1891 unos tremendos dolores en la rodilla se acaban revelando como un cáncer óseo. Se le amputa la pierna en Marsella. A pesar de todo, intentará volver a África, pero acaba repatriándose definitivamente. Muere en noviembre.

El enigma Rimbaud

El barco ebrio (1871), Una Temporada en el infierno (1873) y Las iluminaciones (1874) son los impresionantes poemarios que dejó ¿Pero porqué esa transformación, ese abandono a los veinte años de su verdadero talento? Algunos hablan de reinvención total, de dejarse atrás a sí mismo. Otros especulan con la idea de que, tras hacer dinero, hubiese podido volver a la escritura y la poesía sin preocupaciones materiales. No lo sabremos nunca.

Permanece su arte poético, su poderosa videncia, la creatividad rampante. Su propia actitud ante la vida, la rebeldía, la independencia. Arthur Rimbaud es uno de los más fuertes venenos de la cultura de Occidente. Jim Morrison, Dylan Thomas o Bob Dylan son solo algunos de los intoxicados.