La importancia de la implementación del enfoque de género articulado con las premisas elementales del desarrollo infantil que se mencionan en el artículo Programas educativos para el desarrollo infantiles incuestionable si se quiere formar a las nuevas generaciones con enfoques más equitativos entre los géneros, dado que la conformación de los roles de género comienza durante los primeros años de vida.

El desarrollo de la equidad de género en la educación temprana infantil

Las siguientes teorías lo explican:

  • La teoría sobre los roles sexuales: los menores aprenden la forma de relacionarse con el mundo a través de observar cómo actúan quienes los rodean. Modelan sus conductas sobre el comportamiento de familiares, amigos e imágenes del mismo sexo que les cruzan en el día a día.
  • La teoría del género relacional: considera a los niños activamente involucrados en desarrollar su propia identidad. El concepto de género para ellos cambia de forma constante, dependiendo del contexto y de determinantes como la clase social, la etnia, la religión, la edad y la cultura.
Alrededor de los dos años, el infante comienza a nombrar correctamente su sexo y el de otras personas. Una vez que estas categorías de género están establecidas, empiezan a clasificar las actividades y las conductas y asimilan una gran amplitud de estereotipos de género.

Lo que ven y aprenden los menores en su familia y escuela

No solo en la teoría sino que también en la práctica es posible explicar el fenómeno que comprende la apropiación de los roles de género desde los espacios de socialización del niño, que son principalmente su familia y su escuela.

El que la madre acceda a un trabajo y también a un ingreso que puede ser menor y en algunos casos mayor que el del padre, no sólo puede representar la modificación de los roles tradicionales al interior de la familia, sino también la modificación en los poderes de decisión, el ejercicio de autoridad e imagen de responsabilidad que tradicionalmente recae en la figura del padre.

Los roles de género comienzan a deconstruirse. Estos cambios posicionan al hombre y a la mujer fuera de los roles tradicionales de padre y madre del sistema patriarcal, en el que el hombre como único proveedor económico era en quien recaía la autoridad y era el eje de decisiones sobre las relaciones familiares.

Equidad de género en la educación temprana en la familia

Esto abre espacios de cooperación en la familia y por tanto un mayor desarrollo de autonomía en sus miembros, importante en el individuo para que le sea posible modificar las relaciones de autoridad y la división de los roles.

Lo que da cabida de nuevo, a que entre la modernidad en la familia en donde los procesos de individualidad se confrontan con un modelo antiguo que no sigue vigente.

Esto permite la entrada de un espacio de negociación entre el padre y la madre para dirimir sobre las dinámicas y responsabilidades de cada miembro de la familia, donde la división sexual del trabajo no sigue dividida en espacio público/hombre, espacio privado/mujer y al menos la mujer ya se encuentra presente en mayor medida en el espacio público.

La desigualdad de género comienza en la familia y el espacio privado

Y aunque en el espacio privado la participación del hombre ha aumentado, pero no de manera sobresaliente o paritaria, las tareas domésticas pueden darse en un espacio de mayor cooperación por parte del varón y, por tanto, reproducirse en los hijos varones también.

En esta relación de familias e infancias es importante recalcar el lugar de los niños dentro del espacio familiar y el papel estructural que tiene la familia en la identidad que construyen de sí mismos los infantes.

La educación temprana infantil en familias nuevas

El niño y niña irán aprendiendo a tener una concepción de sí mismos dentro de la familia y obviamente que la construcción social de género que constituye el infante en una familia de estructuración distinta de la nuclear heterosexual, será diferente de la de un infante que nace dentro de una familia tradicional nuclear.

A su vez los roles de género y basados en la división sexual del trabajo tienen mayores probabilidades de modificarse, lo que influye en la deconstrucción de los estereotipos de género e incidirán en que las tareas del hogar y los cuidados por los demás integrantes de la familia se desarrollen en un ambiente más democrático y equitativo, de cooperación y de respeto a los demás.

Es decir, la concepción de los roles para hombre y para mujer serán relativamente distintos de acuerdo con su universo simbólico familiar.