Esta idea llevó a la Comandancia General de Baleares o a empotrar a un grupo de reporteros en su actividad cotidiana en el Regimiento "Palma" 47 en la mallorquina base Jaime II.

Tras la bienvenida del mando de la base viene la asignación de camaretas y de ropa de cama, situación que invita a no pocas bromas imitando películas americanas donde los reclutas recorren los barracones en camiseta entre los gritos intimidatorios de los sargentos de instrucción.

Pero el sano pitorreo sobre esto es el único parecido con la realidad pues ya no existen esos tétricos barracones ni esas enormes naves corridas, frías e inhospitalarias sofocantes en verano y heladas en invierno, donde la tropa más que vivir se amontonaba.

Condiciones de vida de los militares españoles

El soldado profesional que pernocta en su cuartel vive en una camareta con otros dos compañeros y aparte de cama tiene una mesa, armarios y estanterías a su disposición y tiene en su cuarto su televisión u ordenador.

Ya no se guardan en el armario los “chorizos del pueblo” por si el hambre apretaba sino en un “Office” con cocina y refrigerador. Salvo tu propia habitación la limpieza del acuartelamiento recae en una contrata privada civil así como el servicio de comidas.

Acabada su jornada laboral entra y sale del cuartel cuando le place sin más control que el de seguridad pues vive en sus propio domicilio, 300 soldados viven en la base Jaime II de un total de 726, y acude a su cuartel a trabajar como cualquier otro profesional a su empleo en el horario de trabajo que tenga asignado.

Es por eso que tras concluir la jornada cada uno hace su vida particular como un ciudadano corriente hasta la formación del día siguiente donde hay que estar puntual.

Comienza la jornada militar en los cuarteles de España

El izado de bandera a los sones del himno da inicio a la jornada que empieza con hora y media de deporte en el que se prima sobre todo la resistencia física y se trata que el personal haga gimnasia con sus compañeros independientemente del ejercicio realizado: carrera, fútbol, baloncesto, halterofilia, mantenimiento, etc. ¿El objetivo? Crear espíritu de equipo.

La finalización de la instrucción física permite al soldado acercarse a la sala de simulación donde se simula el combate mediante juegos shooter de ordenador, no es cosa baladí la experiencia de combate ha demostrado que los soldados hábiles en juegos shooter tienen mejor puntería en el tiro y reaccionan más rápidamente ante las amenazas, así el uso de shooter en el entrenamiento se ha convertido en algo común en todos los ejércitos occidentales.

Adiestramiento para el combate de los soldados españoles

La recogida de armamento, fusil HK G-36, y equipo de combate, 20 Kg. con chaleco, casco y mochila de combate, nos lleva al campo de maniobras de la base de la base Jaime II, alcanzamos la zona de lanzamiento de granadas donde se practica con bombas de mano inertes para familiarizarse con el armado y lanzamiento del arma, asirla con la palanca en la palma, retirar el sotrozo, pasarlo al instructor, adoptar la posición, lanzar y cubrirse tras el refugio.

El paso de pista de combate por parejas se simula una acción de combate y mientras un soldado atraviesa el obstáculo el otro le cubre con su arma y una vez atravesado este cubre el paso de aquel. La escena se repite en la multitud de obstáculos: fosos, túneles, escalas, barras, tirolina, etc. Es aquí donde se ve la necesidad de una buena forma física.

Entrenamiento en el campo de tiro

El campo de tiro instintivo nos deja ver seis figuras de cartón en fila que simulan el enemigo, por parejas y seguidos de sus instructores se práctica el tiro.

Se empieza andando y al oír el silbato dos disparos a la primera figura, se continúa y un segundo pitido carrera y pie a tierra tras una cubierta dos disparos a la siguiente figura a la tercera pitada dos tiros a la última figura. Seis de seis impactos.

El combate urbano es el común del combate contemporáneo pues este se libra en ciudades o en sus suburbios así las tropas se entrenan en edificios en desuso de la base.

Aquí una sección de infantería cubierta por el humo y por una ametralladora asalta una edificación entrando por escuadras habitación por habitación, cubrirse mutuamente, rodear al objetivo y finalmente capturando a un insurgente que es registrado e inmovilizado.

Esta operación cierra la jornada antes de la despedida oficial.

El Ejército español, profesional y eficaz

Esta jornada de prensa fue convocada por la Comgebal con la idea de destacar los cambios en el Ejército tras 10 años de profesionalización y quizás el mejor resumen sea este: “El Ejército ya no es lo que era, es mejor”.

  • Y con algo de ecuanimidad es mejor: los soldados son voluntarios pagados y no forzosos, es mejor.
  • Tienen una residencia para vivir y no un barracón donde amontonarse.
  • No realizan servicios fuera de lugar, cocina, limpieza, pues son tareas que realiza personal civil.
  • Aprende y profundiza en su profesión de soldado durante años.
  • Esta compenetrado con sus mandos y no segregado como el de reemplazo.
  • Conoce técnicas de combate como el tiro instintivo y el combate urbano que solían ser exóticas para el guripa medio.
  • Participa en misiones internacionales con Ejércitos aliados, tiene experiencia de combate y su motivación no se circunscribe en pasar desapercibido durante el año de “la puta mili” y acabarla pronto sino en ser un profesional bueno en su trabajo.
Si, el Ejército ya no es de reemplazo es profesional y subrayando: “Ya no es lo que era, es mejor”.