La expresión se refiere a los efectos que puede producir a personas escuchar las melodías de W.Mozart.

El efecto de la música de Mozart tiene grandes beneficios sobre el desarrollo infantil, estimulando la inteligencia y el rendimiento intelectual

Los bebés de hoy reciben un número ilimitado e incontrolable de estímulos, casi siempre, de forma inconsciente, la estimulación visual, auditiva, sensorial está ahí, como nunca antes había estado presente en ninguna otra generación anterior.

Nadie duda de su efectividad, ya que las experiencias en los primeros años de vida de un niño permanecerán para siempre. Así como necesita una buena y equilibrada alimentación para conseguir un estado nutricional que impulse su crecimiento y desarrollo físicos, una adecuada estimulación temprana facilitará y mejorará el desarrollo infantil.

Pero que nadie se engañe. La estimulación temprana no va a crear potenciales inexistentes en el niño - error frecuente de muchos adultos - sino que va a ayudar a reconocer e impulsar el potencial que hay en él. No va a modificar sus características individuales, únicas, exclusivas e irrepetibles. No, no se trata de eso, sino de estimularlo para potenciar las capacidades motrices, la coordinación, el lenguaje y la socialización. De ahí la importancia de una estimulación temprana.

La estimulación temprana en la familia

Si bien todo ello es tarea de profesionales, quienes conviven con el niño pueden contribuir también de manera más que estimable. Entre todas las posibilidades que ofrece el entorno familiar para ello, es relevante la estimulación auditiva.

Es fundamental que durante los primeros años de vida los sonidos y la música pasen a formar parte de la rutina diaria de los niños. La música debe tener una presencia tan cotidiana que casi seamos conscientes de su ausencia. De hecho, diversas investigaciones pedagógicas llevadas a cabo en los últimos años han llegado a la conclusión de que la música clásica influye en el desarrollo infantil , en la evolución intelectual ( no modifica el coeficiente de inteligencia) y emocional de quien la escucha. Es más, es aconsejable que el niño se acerque a la música desde que se encuentra en el útero materno.

El "Efecto Mozart"

A todo ello contribuye lo que se ha dado en llamar el Efecto Mozart. Desde que en la década de los noventa investigaciones realizadas en Estados Unidos por científicos del Centro Neurobiológico del Aprendizaje y la Memoria, de la Universidad de California, establecieron que existía una vinculación entre la música clásica compuesta por Mozart y las funciones cerebrales e intelectuales de los niños, se desarrolló un método de enseñanza en el que la música -sobre todo, pero no exclusivamente de este compositor-, se liga a distintas áreas de aprendizaje.

¿Por qué? Pues, entre otras razones, porque la música de Mozart posee unas propiedades muy particulares que la distinguen sobre otras; por un lado, los sonidos de sus melodías son simples, puros, precisos, son sonidos altamente armónicos que, metafóricamente hablando, actúan como un relato o un cuento de hadas; por otro, los ritmos, las propias melodías, la métrica, el tono, el timbre y las frecuencias de su música parece que estimulan el cerebro humano.

Y lo hace especialmente en aquellas zonas relacionadas con el hemisferio derecho, donde radican las funciones espacio-temporales. Esta música no sólo activa las neuronas, sino que influye también en la concentración, la atención y la memoria, y por ende, en el proceso del aprendizaje.

Ciertamente no toda la música de Mozart produce los mismos efectos, aunque toda ella sea recomendable. Al parecer, la que consigue mayor incidencia a nivel cognitivo es la de frecuencia alta como La sonata para dos pianos en re mayor o Los conciertos para violín 3 y 4, que son recomendables para producir efectos a nivel cognitivo.

Música para el espíritu

Que nadie piense que todo esto supone una descalificación de la música popular o la desafortunadamente denominada “moderna”. En absoluto. Igual que existe una música beneficiosa para el cuerpo (la salsa o el rock, por ejemplo, pues ayudan a reorganizar el cuerpo permitiendo recuperar el equilibrio físico y crean espacios que liberan el estrés, el jazz estimula las nuevas ideas, el rap puede ayudar a liberar estados emocionales), es innegable que existe una música para el espíritu.

Como tal, podríamos catalogar la música mozartiana: incide sobre el interior del ser humano y, al parecer, produce estados de distensión propicios para la creatividad, hace que quien la escucha vibre y se emocione, entendida la emoción no como un sentimiento indefinido, sino como un impulso espontáneo.

De las investigaciones del doctor Tomatis a la teoría de Don Campbell

Aunque las primeras investigaciones comenzaron en la década de los años 50 con el doctor Tomatis, es en los noventa cuando la metodología del "Efecto Mozart" alcanza su cenit, y las comunidades de aprendizaje la aplican de manera extensiva. De ahí que diferentes casas discográficas hayan editado numerosos CD con música, no sólo de este compositor, sino también de Vivaldi, Bach, Haendel, entre otros, incluso de algún compositor de música New Age, con la pretensión de adjudicarles un "Efecto Mozart" relativo.

Todo debido al convencimiento -los estudios no demuestran con absoluta certeza que sea así– de que la música de Mozart potencia la actividad cerebral. Esta tesis hizo que Don Campbell, un controvertido escritor, psicólogo y terapeuta , además de educador musical, alcanzara el éxito con su libro “The Mozart effect “ publicado en 1997, en 1998 editó un CD que ocupó el primer puesto en la lista de discos más vendidos de la librería de Internet Amazon.com, y que otros dos figurasen entre los diez principales de Billboard.

La colección de Campbell

La colección está compuesta por cinco discos para niños, dos para bebés y uno para el feto y la madre. Sería excesivo detallar el contenido de los CD. Sin embargo, para quien desee familiarizarse con ello, he aquí alguna de las composiciones con las que podrá disfrutar, destacando la “Sonata para dos pianos K448”de W.A. Mozart”, que diversos estudios coinciden en que es la obra que genera un mayor aprovechamiento de dicho efecto, aunque los siguientes movimientos también pueden provocarlo.

"Rondò y allegro de La pequeña serenata, Andante de la sinfonía 40, Marcha turca, Obertura Cosi fan tute, Allegro de Serenata Haffner, El paseo en trineo, Las bodas de Fígaro, Sinfonía 38, Pequeña serenata nocturna, Rondo alla turca, La Flauta Mágica, Aria de Papageno, Tema popular "Brilla la estrellita", Minué en fa mayor (K004) Sonata nº 16 en si bemol, Allegro en si bemol (K003) , o el Concierto para piano en Re mayor (K 175).