El carboncillo, usado para dibujar desde la antigüedad, se obtiene quemando ramas pequeñas de madera, por lo general de viña o de sauce.

En el siglo XVI, cuando se empezaron a usar sustancias fijadoras, el carboncillo sobre papel blanco y azulado era el medio favorito de algunos pintores venecianos como Tiziano y Tintoretto, mientras Guercino era un entusiasta del carboncillo bañado con aceite de linaza, con el que se conseguía un negro más intenso y estable.

Materiales para dibujar a carboncillo

Para iniciarse en esta técnica se necesita:

  1. Carboncillo. El tamaño más versátil es el mediano, que sirve tanto para realizar los detalles como para hacer los fondos; no obstante, los finos pueden utilizarse para trabajar en zonas pequeñas y los gruesos para cubrir grandes zonas en poco tiempo.
  2. Difumino. Es necesario para suavizar los trazos del carbón e integrarlos con el resto del dibujo; su extremo en forma de punta llega a zonas donde la yema del dedo sería demasiado imprecisa.
  3. Goma de carboncillo modelable. Se le puede dar forma y ajustar lo más posible al trazo que se desea obtener.
  4. Lápiz Conté negro. Conocido también como crayon Conté, está formado por una mina de carbón vegetal y sustancias aglutinantes protegidas por la madera del lápiz. Puede usarse para dar mayor contraste al dibujo.
  5. Paño de algodón. Para corregir trazos nunca debe de usarse una goma de borrar corriente, sino un trapito de algodón, ya que si no, pueden dejarse marcas de grasa sobre el dibujo imposibles de eliminar.
  6. Esponja.
  7. Papel. Si se utiliza papel de color puede ser conveniente disponer de una tiza blanca para resaltar las luces del dibujo.

Técnicas básicas de carboncillo

  • Difuminar el carboncillo: para conseguir el gris deseado, una vez aplicado el carbón, se pasa una esponja, la mano, una brocha o un difumino.
  • Aclarar el dibujo a carboncillo: para “sacar luces” se puede utilizar el dedo, un trapo, el difumino si está limpio o una goma modelable.
  • Detallar un dibujo a carboncillo: el carboncillo también se comercializa en forma de lápiz, y en esta presentación es más útil para poder dibujar líneas y detalles; si no, puede usarse complementariamente un lápiz Conté.
  • Agrisar el dibujo a carboncillo: primero se rellenará con el carboncillo y luego se agrisarán con una esponja las zonas de sombra del modelo. El fondo hay que tratarlo con el difumino o una esponja.

Cómo conservar los dibujos realizados a carboncillo

Los dibujos deben fijarse cuanto antes con un fijador de carboncillo en spray. El fijador no es otra cosa que una capa de líquido pulverizado que, al secarse, forma una película que cubre y protege el dibujo; en su defecto puede usarse laca para el pelo, o azucar disuelto en agua y alcohol, pero siempre es más conveniente utilizar un producto específico.

Se aplica primero una capa ligera a todo el dibujo con el aerosol, y, una vez que esta se haya secado, habrá que repetir el proceso insistiendo sobre las zonas más oscuras del dibujo. Puede hacerse con el dibujo en posición horizontal sobre una mesa o superficie plana, en un tablero inclinado o sosteniéndolo en el aire; si la cantidad pulverizada es la adecuada no habrá diferencia. Si fuera necesario, es posible retocar el dibujo antes de terminar de fijarlo del todo.

Algunos trucos

En ocasiones, los carboncillos tienen pequeños nudos que producen ralladuras involuntarias en el dibujo cuando se utiliza el carbón de lado; este efecto es fácil de corregir pasando un papel de lija por el nudo.

Si un difumino resulta demasiado duro para trabajar, hay que colocarlo sobre una superficie dura y golpearlo para ablandarlo, con un martillo por ejemplo. También puede lijarse la punta para dejarla uniforme.