¿Nuestro destino esta marcado cuando nacemos? Es una de las preguntas que todo el mundo se hace en algún momento de su vida. En situaciones duras, nos agarramos a la idea de que todo está prefijado de antemano y no podemos hacer nada para cambiarlo. Existen muchas teorías al respecto pero una de las menos conocidas es la teoría del organigrama.

La teoría del organigrama

Un organigrama es la representación gráfica de una estructura. Compuesto por pequeños globos de información y líneas o flechas que los unen indicando un camino uni o bidireccional. Para entender la teoría del organigrama tan solo debemos pensar en un árbol genealógico donde nuestro nacimiento es el globo superior y va dando lugar a otros globos dependiendo de las decisiones que se vayan tomando a lo largo de la vida. Podríamos decir que nuestro destino está marcado pero, dependiendo de las decisiones que tomemos, podemos encontrar infinidad de destinos ya prefijados. Nuestra vida es como una luz. Cuando nacemos, se enciende el primer globo. Cada vez que tomamos una decisión, un globo se ilumina dejando los demás apagados. Nuestra vida va creando un camino luminoso mientras los posibles caminos alternativos permanecen apagados.

El organigrama en la pareja

Cada persona posee, en el momento de su nacimiento, un organigrama único y personal. En los momentos más o menos cruciales de nuestra vida, nos encontraremos con que debemos tomar una decisión que nos envía por un camino distinto del organigrama hasta encontrarnos con el siguiente "globo de decisiones". En un momento dado, nuestro organigrama se cruza con el de otra persona. Este cruce estaba fijado desde un principio pero todas las decisiones que hemos ido tomando a lo largo de nuestra vida pueden hacer que lleguemos a vivir ese globo o, por el contrario, nunca lleguemos a estar en él. Utilizando el símil del camino iluminado, podemos decir que todo el camino que se entrecruza entre los organigramas de las dos personas, tan solo se hace realidad si los dos individuos toman las decisiones acertadas para que ese camino acabe iluminado por ambas partes. Esto es lo que puede llevarnos a conseguir encontrar el amor.

El peligro del organigrama

Es evidente que, el hecho de que dos personas se encuentren y entrecrucen organigramas, es casi un milagro. Se llega a ese punto tras crearse dos vidas tomando decisiones independientemente hasta llegar a un punto compartido. Una vez llegado a ese punto, los organigramas de ambas personas continuarán juntos pero se seguirán dando situaciones en las que cualquiera de las dos personas deberá tomar decisiones para continuar el camino. Cada una de esas decisiones puede provocar un acercamiento o un alejamiento en la pareja. La ruptura se culmina cuando las decisiones tomadas por la pareja conlleva que los dos organigramas vuelvan a separarse volviendo a convertirse en individuos independientes.

La media naranja

Es un término muy utilizado en las relaciones de pareja. No existe una persona destinada a compartir su vida con nosotros. Como hemos dicho anteriormente, cada vez que tenemos una relación cruzamos nuestro organigrama con el de otra persona. Las posibilidades que tenemos de permanecer con esa persona están estrechamente relacionadas a la cantidad de organigrama entremezclado. Si solo existe un globo en común, la relación tenderá a no perdurar en el tiempo pero si los globos en común son muchos habrá más posibilidades de una relación duradera. Esa sería nuestra media naranja. Lo difícil es llegar a encontrarla en nuestro "camino iluminado".

El destino

¿El destino está prefijado cuando nacemos? Por supuesto. Pero debe quedar claro que, según la teoría del organigrama, existen una cantidad infinita de destinos para cada una de las personas. El organigrama de nuestra vida empieza en un único globo llamado "nacimiento" y termina en otro globo solitario denominado "muerte". Tras vivir nuestra vida, ese camino "iluminado" que hemos ido creando es lo que podiamos llamar nuestro destino.