
- Tercer cuerpo en cartelera en el teatro Timbre 4 - http://media.muyblog.com/muypatagonia/files/2009/0
Una obra sobre la cruda realidad, tan actual como conmovedora. Cinco almas en una lamentable tentativa: el vano deseo de ser amados. Tres funciones semanales a sala llena en el teatro Timbre 4 traslucen la gran cantidad de espíritus con la misma ambición: una búsqueda vacía, una verdad patética.
Humor y sensibilidad en el abordaje de la fútil intención de vivir cuando lo único que se quiere es amar.
El argumento de la búsqueda de amor
¿Cómo vivir cuando lo único que se desea es no permanecer en el olvido? Una oficina, tres empleados y una pareja: existencias insignificantes con una pretensión común.
Seres olvidados en un rincón persiguen el amor como cuestión esencial. Vidas disímiles con caminos que confluyen en una misma dirección. El miedo al olvido y la insignificancia de sus existencias los llevan a incurrir en acciones desesperadas para agradar con un único correlato: el infructuoso encuentro con el “objeto” de deseo.
Los sucesos transcurren, intercalándose y superponiéndose de forma dinámica, conservando plenamente la atención del espectador. Los destinos se entreveran sacudiendo a esas cinco intenciones de una escena a la otra, donde lo único que encuentran es el anonimato de sus existencias. Tropiezo tras tropezón estrellan sus caras contra la misma vacía realidad. Y se esfuerzan desmesuradamente por ocultar sus miserias, su ausencia de ser, logrando únicamente reafirmar su propia invisibilidad.
Sombras relegadas
Cinco ansias de amar: un vacuo intento de huir del olvido.
Sandra es una empleada que busca desesperadamente tener un hijo. Se caracteriza por su mala predisposición para todo y un marido ausente, que no la acompaña en su incesante exploración de evadir el olvido con la descendencia.
Mónica trabaja con Sandra en el tercer cuerpo de aquel edificio de oficinas. Servicial y organizada es la clásica compañera que siempre sabe qué hacer para ayudar a los demás. Una excelente personificación que provoca la mayor cantidad de risas en las butacas.
Héctor, algo mayor, aún vive con su madre. Recién cuando su progenitora fallece nota su melancólico aislamiento. Una muestra excelente sobre el ensayo de cambio para agradar y huir de la dolorosa soledad.
Sofía y Manuel son una pareja joven. Lo ama, cueste lo que cueste. Porque así es el amor para ella: incondicional. Mientras tanto, Manuel es un ser incapaz de tener sentimiento alguno, que busca su esencia a través de la agresión, la ausencia y la evasión. Y juntos conviven en un dramático escape que pretende ocultar el hueco de sus corazones, una huida del aislamiento que solo cobra vigencia ante la sociedad.
Y mientras tanto, el tiempo pasa, unos intentan y los otros añoran. Unos buscan, y los otros encuentran. Y los destinos se entrelazan como piezas de un cuadro que marca la pequeñez de la subsistencia sin un “otro” que la reconozca.
El miedo a morir en el olvido presente en todos los personajes se refleja en ese dramático atisbo a vivir cuando la vida carece de sentido.
Crítica de Tercer cuerpo: la historia de un intento absurdo
Un elenco armonioso a cargo de la impecable guía de Claudio Tolcachir. Perfecto equilibrio entre la indumentaria común, que genera empatía con el espectador, y la escenografía, resaltada por la iluminación. Un excelente uso de todos los recursos: desde el humor chispeante para alejar la dolorosa identificación hasta los densos silencios. La puesta en escena, inmejorable en todos los sentidos.
Tercer cuerpo es una tentación a pensar sobre la muerte y la vida, el amor y el vacío del olvido. Cinco corazones adormecidos que solamente anhelan revivir con otro latir al lado. La verdad puede ser desgarradora, tanto como la realidad que les explota en la cara.
Pero, ¿vivir en un intento desesperado es realmente vivir? Acaso aquel atisbo sea la única salida, acaso en el olvido se halle el amor. ¿O no intentar es la cuestión? Interrogantes que entrañan la dureza de la vida en solitario. Tercer cuerpo, quizá sea la historia de un intento absurdo. Quizás, tan solo quizá la respuesta la tengan los otros.
