El desempleo afecta en nuestros días a gran cantidad de personas en todo el mundo. Sin embargo, pese a que puede parecer algo muy simple de comprender, el paro, en realidad, es un problema muy complejo que debe ser explicado de manera clara y concisa.

Concepto de desempleo y tipos

El desempleo es el paro forzoso o la situación en que un trabajador no tiene ninguna ocupación laboral, es decir, es la situación forzosa de falta o pérdida de empleo, o la carencia de trabajo entre aquellas personas que desean tenerlo para acceder a unas cuotas aceptables de bienestar.

De este modo, la tasa de desempleo sería el cociente entre el número de personas desempleadas y el de población activa o empleada, expresado como porcentaje. Dentro del desempleo podemos diferenciar los siguientes tipos:

  • Paro estacional, que es el que está causado por cambios en la demanda de trabajo en momentos diferentes del año.
  • Paro cíclico, que está ligado a las alteraciones del ritmo de la actividad económica y a sus fluctuaciones.
  • Paro estructural, que surge de cambios duraderos en demandas concretas o por causas tecnológicas específicas.
  • Paro friccional: este es un fenómeno fundamentalmente a corto plazo, y está constituido por los trabajadores que dejan sus antiguos empleos para buscar otros mejores.
  • Paro de demanda, que es el que se produce en épocas de bonanza, en las que personas que no habían pensado en ejercer una actividad profesional se declaran solicitantes de empleo.
  • Paro encubierto, que se suelen dar en las Administraciones públicas, cuando, por ejemplo, ciertas actividades formativas sustraen a determinadas personas de las estadísticas del paro y se les inventaría como aprendices en prácticas, aunque en realidad siguen siendo desempleados.

Causas del paro

Las causas del desempleo son variadas, aunque lo más habitual es que se dividan en causas de dos tipos:

  • Causas estructurales: Las estructuras económicas pueden engendrar el desempleo por su propia evolución, como cuando ciertos avances permiten sustituir al hombre por la máquina.
  • Causas coyunturales: Una contracción de la actividad económica puede conducir a las empresas a producir menos, lo que provocará despidos o impedirá contrataciones.
Sin embargo, incluso en las mejores condiciones económicas siempre existirá el llamado paro irreductible, que es el debido al paro friccional, el estacional, el de demanda o el encubierto. Eso significa que es muy poco probable que el objetivo del pleno empleo consiga alcanzarse.

Efectos del desempleo

En el siglo XIX el paro se traducía en una pérdida de renta, que en principio suponía una menor demanda. Después, esa menor demanda llevaba a una reducción de la producción, y las economías entraban así en una crisis. El paro además hacía bajar los salarios, porque había una reserva de mano de obra disponible. Al no haber indemnizaciones para los parados ni intervención económica del Estado, surgían las llamadas crisis de superproducción y también se producían bajadas de precios. La crisis terminaba cuando los precios bajaban tanto que estimulaban la demanda y los salarios bajaban tanto que se estimulaba la contratación.

Sin embargo, en nuestros días, en la mayor parte de los países occidentales, los parados tienen indemnizaciones, a la vez que las legislaciones sociales evitan la disminución de los salarios. Además, en el caso de España, aparte del Servicio Público de Empleo Estatal, existen también Servicios Públicos de Empleo en las diferentes Comunidades Autónomas.

De este modo, el paro ya no provoca la disminución de la demanda, aunque sí tiene una serie de efectos de otro tipo:

  • Supone un esfuerzo solidario por parte de los agentes económicos, ya que las empresas ven disminuida su competitividad al pagar las indemnizaciones, y las rentas de la población empleada también disminuyen.
  • El paro indemnizado tiende a hacer subir los precios, porque los parados no producen pero consumen, lo que hace aumentar la demanda frente a la oferta.
  • Aparece el paro encubierto, porque las empresas buscan disminuir sus cargas salariales, y porque los desempleados carecen de ingresos suficientes.
  • Tanto en la psicología individual como en la sociología colectiva, los efectos del paro son patentes, al afectar más a jóvenes, mujeres y personas cercanas a la jubilación.
  • Además, en los países desarrollados se da el fenómeno de inflaparo o estanflación, que supone la presencia simultánea de inflación y paro.
El desempleo es, por tanto, una realidad compleja cuya incidencia va mucho más allá de una mera repercusión en la realidad económica, afectando así, y de manera muy importante, al bienestar de las personas que lo sufren.