No fue fácil para los exploradores españoles encontrar los dominios del Imperio Inca. Tuvieron que pasar varios años desde que se escucharon los primeros rumores hasta que se confirmó su existencia. Se necesitaron tres expediciones -una de Pascual de Andagoya y dos de Francisco Pizarro y Diego de Almagro- para llegar al territorio de los incas, conocido en lengua quechua como Tawantinsuyo, o "las cuatro regiones juntas".

Pascual de Andagoya y el origen del nombre de Perú

No está muy clara la forma en que los españoles se enteraron de la existencia de la cultura incaica. Hay indicios de que los indígenas de Panamá les hablaron de canoas que transitaban cerca de la costa transportando objetos valiosos y que venían del sur, de una tierra en la que abundaban los metales preciosos.

En 1522, Pascual de Andagoya, Visitador General de los indios de Castilla del Oro, al explorar las costas del golfo de San Miguel -en el actual Panamá- escuchó acerca del señor de Birú, cuyo reino se encontraba hacia el sur.

Andagoya emprendió la búsqueda del señor de Birú. Al parecer tuvo contacto amistoso con los habitantes de dicho reino y con ellos exploró las costas todavía más al sur. También es posible que haya tenido algún encuentro con las avanzadas del ejército de los incas.

Luego de un accidente en una canoa, que le causó una lesión, Andagoya retornó a Panamá. En sus informes hacía alusión a las ricas tierras que existían al sur del reino del señor Birú. Este nombre derivaría en Pirú y finalmente en Perú. Es decir, la palabra Perú no proviene del idioma quechua ni fue conocida por los incas.

Primer viaje de Francisco Pizarro

La lesión de Andagoya le impedía realizar más viajes de exploración o conquista, por lo que estuvo de acuerdo en delegar la exploración de las tierras de Pirú a una sociedad que formaron Francisco Pizarro, Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque.

En los últimos meses de 1524 Pizarro y 112 hombres se embarcaron en Panamá y navegaron por las costas sudamericanas del Océano Pacífico. El mal tiempo, la falta de alimentos y las peleas con los indígenas hicieron fracasar la expedición. Los nombres que dio Pizarro a algunos sitios de la costa sudamericana -Puerto Deseado, Puerto del Hambre y Puerto Quemado- nos hablan de las dificultades que padecieron los expedicionarios.

El segundo viaje de Pizarro

En octubre de 1526 Pizarro y Almagro emprenden la navegación nuevamente hacia el sur. Al llegar al río San Juan, en Colombia, Almagro se vuelve a Panamá por refuerzos y provisiones. En tanto, el piloto Bartolomé Ruiz continúa explorando la costa hacia el sur y tiene los primeros contactos, en zonas ecuatorianas, con mercaderes indígenas cargados de cerámica y orfebrería.

Mientras Pizarro espera, en la isla del Gallo, cunde el desaliento entre sus hombres y muchos de ellos desean volver. Cuando llegan dos embarcaciones, de Panamá, Pizarro asume una posición arriesgada y traza con su espada una raya en el suelo, entonces pide que quienes deseen seguirlo traspasen la línea. Solamente lo hacen algunos, los que más tarde serán conocidos como los "Trece de la fama" o los "Trece de la isla del Gallo".

Pizarro y los pocos soldados que le quedan parten con Bartolomé Ruiz, llegan a la isla de Santa Clara y poco después arriban a la ciudad de Tumbes, cerca de la desembocadura del río Guayaquil. En este sitio los españoles observan por primera vez una ciudad importante con templos y murallas, convenciéndose de la existencia del Imperio Inca.

Pizarro llamó a Tumbes Nueva Valencia, explora un poco más y luego emprende el regreso a la ciudad de Panamá, con el plan de preparar una nueva expedición para penetrar y, de ser posible, conquistar el Imperio Inca.