Según la lista roja de especies en peligro de extinción este delfín de río está en grave riesgo. Sus características especialmente diferenciadoras de otros delfines y las leyendas de seducción de que está rodeado, convierten al delfín rosado en una especie singular.

Delfines de río

El delfín rosa (inia geoffrensis) es una de las cinco especies de delfines de río (platanistoideos):

  • Boto, delfín del Amazonas, delfín rosado (Inia geoffrensis) en Amazonas y Orinoco.
  • Baiji, delfín chino de río (Lipotes vexillifer) en el río Yangtze (China).
  • Delfín de la plata franciscana (Pontoporia blainvillei) en Argentina y Uruguay.
  • Delfín del Ganges (Platanista gangetica) en India.
  • Delfín del Indo (Platanista minor) en Pakistán.
Puede alcanzar algo más de 2,8 metros de longitud, lo que lo convierte en el más largo de los delfines de río, y un peso promedio de 180 Kg. Posee unas aletas laterales grandes para su cuerpo y se pueden curvar hacia atrás, aunque su aleta dorsal apenas sobresale del lomo.

Su hocico es muy largo y fino y consta de entre 25 a 28 pares de dientes afilados. Los ojos son muy pequeños y la vista es un sentido muy secundario para ellos, ya que las aguas del río Amazonas son turbias, por lo que en realidad se guían por la ecolocalización, tanto para moverse como para capturar sus presas.

El delfín rosado o boto, como lo llaman los indígenas, tiene las vértebras cervicales separadas, lo que les permite mover la cabeza en diferentes direcciones, diferenciándose en ésto de los delfines oceánicos (Delphinidae).

Alimentación

Por lo general, su alimentación consiste básicamente en algunos camarones, cangrejos y peces pequeños de unos 30 centímetros aproximadamente. Aunque el delfín rosado también incluye ocasionalmente en su dieta tortugas de pequeño tamaño.

Normalmente se alimenta de las especies que habitan en las profundidades del río, de ahí la poca importancia del sentido de la vista para el delfín rosado, ya que, como referíamos antes, las aguas de por sí turbias del Amazonas se vuelven totalmente oscuras a esas profundidades. Por lo que a la hora de capturar sus presas, además de la ecolocalización, cuenta con unos pelos táctiles en su hocico.

Apareamiento y reproducción

Se desconoce la edad de madurez sexual del delfín rosado. Sí se conocen las dimensiones que ha alcanzado el boto para poder reproducirse, pero no se ha podido equiparar a una edad. Estas medidas suelen ser para los machos de 1,98 m de longitud, y para las hembras, 1,60 ó 1,75 m.

También se desconoce si el boto tiene alguna época de apareamiento, pero cuando están en estado de cortejo se acercan a la orilla del río y nadan con la parte ventral hacia arriba.

El tiempo de gestación es de 10 a 12 meses y las hembras pueden estar gestantes y a la vez lactar. Los delfines rosados permanecen con sus madres cerca de un año y no se conoce aún el período de tiempo que las crías son amamantadas.

Leyendas

Curiosamente, en diferentes países y comunidades indígenas hay diferentes versiones de una leyenda que sugiere que el delfín seduce o deja embarazadas a las mujeres. He aquí algunas versiones de la leyenda del delfín rosado, según los territorios:

  • En el Amazonas colombiano las mujeres en determinados días del mes no se bañan en el río porque el boto podría dejarlas embarazadas.
  • En el Amazonas boliviano algunas comunidades indígenas creen que todos los hijos de las mujeres que no tienen marido son del delfín rosado.
  • En el Amazonas brasileño se cree que un joven guerrero que molestó a un dios fue convertido en boto por éste y que aparecía en festejos vestido de blanco y seducía a las mujeres comprometidas.
  • En el Amazonas peruano se cree que al caer la noche, el delfín rosado también se transforma en hombre para seducir y luego secuestrar a mujeres sin marido para así reproducirse.
En una ocasión, quien esto escribe tuvo oportunidad de oír la versión peruana de primera mano de un indígena, cuya etnia disculparán no recuerde. Pero como dato curioso, sin ningún valor documental, comentaba que cuando nacía uno de estos niños y tenían que registrarlo, en algún sitio ponían como nombre del padre “hijo de delfín”.

Sin embargo, estos animales son muy apreciados por las diferentes etnias pues se cuenta que también rescataban a personas.

Peligro y protección

Según la lista roja de especies en peligro de extinción, el delfín rosado se encuentra entre las “vulnerables”. La razón es la sobre-explotación de la pesca de alguno de sus alimentos y la destrucción de su hábitat por la contaminación, mayoritariamente por mercurio, arsénico y plomo, que son vertidos por las minas de oro. Y la agricultura también deja residuos tóxicos en el Amazonas como fósforo, DDT y cloro.

En los últimos años empieza a haber un fuerte movimiento proteccionista de este hermoso y peculiar cetáceo, sobre todo por parte de ONGs que empieza a dar muy buenos resultados en su conservación.

Dadas las características del boto como especie, su belleza y su referencia cultural para los pueblos del Amazonas, su desaparición no sólo sería una pérdida terrible, como la de cualquier especie, sino la pérdida de algo que es parte de una identidad cultural. Y lo peor es que no son causas naturales sino humanas, provenientes de esos mismos humanos que estos cetáceos, dicen, a veces rescatan de desaparecer bajo las aguas.

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