En secundaria y bachillerato –y también en primaria- todos los grupos-clase escogen de manera democrática a sus representantes: el delegado o la delegada de clase.

La elección del delegado, un momento crucial

Los cargos de delegado y subdelegado se deciden mediante unas elecciones que se realizan normalmente en la hora de tutoría y que son de vital importancia para que funcione el grupo.

A menudo, no se les presta la atención necesaria y se despachan con más pena que gloria, como un mero trámite burocrático.

Es más, entre el propio alumnado, a veces, hay equívocos en cuanto a estos cargos y se suele votar de manera equivocada a un líder negativo o bien a aquel que no quiere serlo como broma.

La cuestión de la elección del delegado y subdelegado ha de tratarse de forma amplia y reflexiva. Por lo tanto, al tutor o tutora corresponde trabajar en clase las funciones que representará este alumno o alumna y, sobre todo, centrar bien qué perfil ha de tener.

El momento de la elección es, sin duda, una ocasión de oro para que los chicos y chicas practiquen el juego democrático, se impliquen en él y sepan la responsabilidad que conlleva votar. Hay una normativa en torno a la elección del delegado de clase, aunque cada centro, más o menos, señala o adecúa las características que ha de tener.

Perfil del delegado de clase o grupo

Un buen delegado debería presentar una serie de características positivas, que no consisten en el perfil académico, sino en el personal. La empatía es una de esas cualidades.

Ha de ser una persona aceptada por toda la clase, con espíritu dialogante. Ha de ser respetuoso con todos y, fundamentalmente, ha de querer representar a su grupo. Por lo tanto, ha de tener vocación de delegado.

Otro rasgo importante es que tiene que ser capaz de distinguir aquello que expresa de manera particular de lo que dice en el ejercicio de sus funciones. No ha de aprovechar su cargo en beneficio propio.

Funciones del delegado

Entre las funciones del delegado o delegada están las siguientes:

  1. Representar a los compañeros y compañeras en las reuniones de delegados y delegadas y servir de puente entre el profesorado, el tutor o el equipo directivo y su clase.
  2. Controlar los impresos que se van colgando en el aula, ya sean, por ejemplo, las normas de convivencia, el calendario de pruebas o exámenes, el esquema de la colocación de las mesas, avisos varios…
  3. Escribir el nombre de aquellos otros cargos internos que se decidan en el centro (el encargado de la limpieza, por ejemplo). Como son cargos rotativos, al delegado corresponde estar al tanto.
  4. Anotar las fechas de exámenes, las fechas para entregar los trabajos, las salidas extraescolares…
  5. Ejercer de mediador entre los conflictos que surjan en clase entre compañeros y compañeras o entre estos y el profesorado.
  6. Ir a buscar al profesor de guardia si no llega el profesor titular.

Otras funciones del delegado

El delegado, apoyado por el subdelegado, puede, con el tutor, convocar reuniones de los alumnos que representa a fin de poder consultar sus propuestas e informarlos en horas no lectivas.

También puede promover, si procede, iniciativas y actividades en clase. Puede coordinar, con los otros delegados de curso, las actividades conjuntas de curso, ciclo o etapa.

Cómo se realiza la votación

El momento de la votación es importante y se organizará del siguiente modo:

  1. Se constituirá la mesa electoral: el tutor es el presidente, el alumno de más edad el vocal y el más pequeño el secretario. A ése corresponde escribir el acta de votación.
  2. Cada alumno podrá votar a dos personas, como máximo. Después se hará el escrutinio y si supera el 50 % de los votos, será escogido. El que le siga será el delegado.
Un delegado, si tiene motivos de peso, puede renunciar a su cargo. Por eso, es importante que haya alumnos que decidan presentarse, que estén motivados y que presenten sus propuestas a los compañeros y compañeras del grupo.

Cabe, por supuesto, que se renueven los cargos si un delegado no cumple con sus funciones. El tutor del grupo es quien ha de iniciar este nuevo proceso.

Una figura vital en las aulas

La figura del delegado o delegada, en suma, es de gran interés y valor en las aulas. De su capacidad de liderazgo, de sus ganas de colaborar depende, muchas veces, que el grupo se cohesione y funcione de manera positiva.

Por lo tanto, merece la pena dedicar unas cuantas sesiones de tutoría al tema antes de proceder a una votación rápida y sin mucho sentido.