Desde tiempos inmemoriales, el ser humano se ha preocupado de salvaguardar sus pertenencias, por muy escasas o rudimentarias que fueran. No podía permitir, incluso costándole la vida tal empeño, que alguien o algo le arrebatara lo que tanto esfuerzo y tenacidad le había costado conseguir.

Es sin duda, el primitivo y arraigado derecho de propiedad que nos alienta en nuestra lucha diaria y que nos hace recordar siempre el presente pero sin olvidar el futuro, porque en la eterna rueda de la vida recibimos y damos, precisamente de nuestros padres y nada menos que para nuestros hijos.

La póliza de seguros. la cobertura de riesgos

Es un contrato que, modificando permanentemente sus garantías en aras de la ampliación de riesgos que surgen a diario, mantiene su característica básica e inmutable que es la de garantizar el pago de los daños sufridos en las personas o en su patrimonio mediante una prima o coste económico anual.

Tal fuerza y prestigio ha conseguido este contrato, este documento, que se puede hablar en todo el mundo de la póliza de seguros con la certeza total de que nadie duda de su conveniencia y valía.

Variedad de riesgos

La constante evolución de los tiempos, lleva aparejada más situaciones complicadas que ponen en peligro la vida de las personas y animales, así como la pérdida o la destrucción de las cosas.

Como hoy en día, casi todo es asegurable, es preciso buscar la empresa o compañía de seguros adecuada para contratar en ella nuestro riesgo. Gran parte de tales compañías seleccionan la contratación, admitiéndola solo en determinadas condiciones e incluso rechazándola por muchas razones, como pueden ser malos resultados económicos obtenidos, inexperiencia en el ramo correspondiente, exigencias de la directiva o simple cautela ante lo desconocido.

En resumen, una serie de trabas que molestan al interesado que pensaba en la facilidad de obtener su póliza y ve, con asombro, que no basta con ir a una aseguradora.

Agente de seguros o corredor de seguros

En general, las pólizas de seguros se contratan en cualquier compañía aseguradora mediante la intervención de un agente o bien de un corredor. Hay notables diferencias comerciales entre una y otra titularidad, que debe conocer de antemano el asegurado para su posible elección.

El agente, no necesariamente profesional, es empleado de la compañía a la que pertenece, recibe un sueldo de ella y, como es lógico, debe defender lo que representa con la limitación impuesta al tipo, número y condiciones de los productos, le guste o no. Será buen agente, pero ve limitada su libertad mercantil que a él le perjudica y al posible cliente no le beneficia.

En cambio, el corredor que hace algún tiempo era conocido como agente libre de seguros, nombre muy significativo y aclaratorio, debe ser obligatoriamente profesional con dedicación exclusiva al Seguro, No puede ser empleado de ninguna compañía sino autónomo, es decir, como empresario o individualmente trabaja por su cuenta y por eso, en su completa libertad, contrata con las aseguradoras elegidas por él o por sus futuros clientes, lo que conlleva a seleccionar y ofrecer cualquier tipo de seguro existente, sin presiones ni condiciones obligadas de ninguna clase.

El corredor de seguros es clave fundamental

Siempre al amparo de su extraordinaria libertad de acción, el corredor de seguros no deja de acumular conocimientos y experiencia de cada una de las diversas compañías con las que colabora, lo que redunda en inestimables beneficios para sus asegurados, en forma de consultas o consejos de todo tipo y en cualquier momento, haciendo válido en toda su extensión el familiar sobrenombre de "mi agente de seguros", tan popular en Europa y América.

La cartera o conjunto de pólizas de sus clientes es fruto de un trabajo realizado con seriedad y honradez a lo largo de muchos años. Constituye su patrimonio, razón más que suficiente para que siempre esté dispuesto a mantenerla y conservarla.

Las personas que confiaron en él para la contratación de su póliza personal de vida o de accidentes, también están tranquilos en su trabajo o en su hogar, durante el trayecto en automóvil o en las merecidas vacaciones anuales, simplemente por una sencilla razón de que está por medio un corredor de seguros.