El corral de comedias era un amplio patio entre casas que se habilitaba para servir de teatro público, aprovechándose sus propias características para adaptarlos a las necesidades de las representaciones teatrales.

Partes

Desde la calle se accede a través del zaguán a la llamada alojería, soportal donde se vendían frutas, frutos secos y una bebida conocida como aloja, elaborada con agua, miel y especias. El patio central del edificio, tenía los precios más baratos, por lo que se reservaba a los hombres de clase social más baja, que veían el espectáculo de pie. Si pagaban algo más, podían sentarse en gradas bajo los soportales. Desde este patio se accedía al resto de las dependencias que rodeaban el entramado de madera. La Cazuela era ocupada exclusivamente por mujeres que accedían a él por una puerta diferente a la de los hombres. No se permitía la relación entre sexos dentro del teatro. La Tertulia o Desván era el corredor encima de la Cazuela. Los aposentos o Galerías eran corredores a modo de palcos en altura, a derecha e izquierda y de precio más elevado que el resto de localidades reservado a las familias de mayor poder adquisitivo como regidores y alcaldes, donde si podían mezclarse hombres con mujeres. En el escenario, bajo el que se encontraba la bodega que hacía las veces de camerino para los actores, pero sobre todo servía de acceso a la escena de los personajes, era donde se representaba la acción. Los verdaderos camerinos de los actores se encontraban tras la fachada del teatro, que servía de escenografía.

Función

Las representaciones se hacían de día, por lo que cuando hacía mucha calor se cubría el patio y el escenario con un toldo. Los estamentos y cargos más importantes, como hemos dicho, se colocaban en la galería superior, mientras el patio quedaba reservado para el pueblo, con separación de sexos. Estos corrales que fueron surgiendo en Sevilla, Madrid, Valencia y otras ciudades hacia 1570, estaban regentados por los hospitales que así pagaban los gastos de la beneficiencia.

Pronto aumentó tanto el número de compañías de teatro como el de días destinados a su representación. Durante la octava del Corpus, se representaban los autos religiosos en carros como en la tradición medieval. Los ayuntamientos pagaban muy bien a estas compañías, que tenían la obligación de renovar el vestuario. Calderón de la Barca fue el gran abastecedor de autos sacramentales.

El teatro representado en los corrales de comedias estaba inicialmente escrito en cuatro actos y en polimetría, sin mantenerse en general, las unidades de tiempo, unidad y acción, salvo en las tragedias muy escasas excepto en la década de 1580. Estas obras seguían el modelo de Séneca o se inspiraban en la tradición clásica y en la historia de España. Sus representantes fueron Juan de la Cueva, Miguel de Cervantes Saavedra, Lupecio Leonardo de Argensola y Cristóbal de Virués. La tragedia pura desapareció con ellos y su lugar fue ocupado por la comedia y la tragicomedia.

En el siglo XVIII se decretó el cierre de estos recintos, convirtiéndose algunos en auténticos teatros con la llegada de arquitectos italianos, pero la mayoría acabaron siendo demolidos con el paso de los años. El de Almagro se ha conservado intacto y en activo desde principios del siglo XVII hasta la actualidad. Fue construído en 1628 por Leonardo de Oviedo, a partir de una remodelación del antiguo Mesón del Toro. En 1954 fue descubierto y comprado por el Ayuntamiento de Ciudad Real que realizó en él sucesivas restauraciones. En la actualidad funciona como teatro, con una intensa actividad todo el año pero sobre todo durante el mes de julio cuando se representan en él obras del teatro clásico español.