Nos referimos con el término general de "cocodrilo" a todas las especies que pertenecen al género Crocodilia, aunque en realidad los cocodrilos con propiedad son solo una de las familias que se engloban en este género, el cual comparten con aligátores, caimanes y gaviales.

La imagen del cocodrilo

Las peculiaridades de estos reptiles, victoriosos supervivientes de la última gran extinción en la Tierra, los convierten en animales atractivos e inspiradores de gran curiosidad tanto para científicos como para el público general, estando presentes en muchas leyendas y relatos mitológicos de todo el mundo.

De la misma manera que no debemos pasar por el alto que el atractivo de estos animales también les ha hecho objetivo y presa de cazadores furtivos y confeccionistas hasta el punto de llevarlos al borde de la extinción pese a su gran versatilidad biológica y resistencia.

La biología del cocodrilo

Esta versatilidad biológica del cocodrilo queda patente en multitud de aspectos. El primer cambio respecto a sus antepasados inmediatos es el ambiente en el que se mueven, ya que a diferencia de los reptiles más primitivos de los que proceden (y que los emparenta de forma directa, además, con las aves) los cocodrilos son anfibios y realizan gran parte de su actividad en el agua.

Tienen mandíbulas de hasta 68 dientes con una rápida tasa de renovación y con una gran fuerza (estudios hablan de 22kN de fuerza con presiones de hasta 35 kPa) recubiertas de hoyos sensoriales (pueden extenderse por todo el cuerpo) que les permiten detectar mínimas vibraciones en el agua para la captura de presas.

Sus ojos, carentes de visión en color, están diseñados para una gran visibilidad en horas nocturnas (al igual que otros animales, como los gatos) y presentan un "tercer párpado" (membrana nictitante) que protege sus globos oculares durante la inmersión.

Su piel está recubierta por pequeñas escamas no solapadas, y está fusionada al hueso del cráneo en la base de este. Bajo estas escamas dérmicas se encuentran pequeñas placas de hueso (osteodermos) de crecimiento continuo y radial que pueden usarse para determinar la edad de estos animales.

El sistema circulatorio del cocodrilo

Pero sin duda la gran mejora fisiológica de los cocodrilos se da en su sistema circulatorio. Al igual que el resto de reptiles, los Crocodilia presentan un sistema arterial cerrado de gran presión que distribuye la sangre en dos sentidos, según vaya a oxigenar a los tejidos o a realizar la difusión de gases en los alvéolos pulmonares. La sangre oxigenada circula a través del arco sistémico izquierdo mientras que la desoxigenada circula a través del derecho.

La diferencia fundamental entre reptiles cocodrilianos y el resto nos lleva a su corazón. Por norma general los reptiles disponen de un corazón dividido en tres cámaras (dos aurículas, un ventrículo) donde este ventrículo presenta un septum o tabique horizontal que permite una cierta diferenciación entre los dos tipos de sangre que llegan a él. En cocodrilos, este corazón se encuentra completamente tabicado en cuatro cámaras diferenciadas (similar a aves y mamíferos), por lo que no se da mezcla de sangre entre la oxigenada y la desoxigenada.

No obstante los Crocodrilia disponen de una válvula particular llamada foramen de Panizza que permite conectar las aortas izquierda y derecha, permitiendo un pequeño intercambio de sangre entre los sistemas sistémico y pulmonar.

Ventajas del foramen de Panizza

Durante la inmersión del animal la presión que circula hasta el sistema pulmonar es muy alta, haciendo que una pequeña cantidad de la sangre desoxigenada fluya hacia el arco sistémico izquierdo y se vuelva a incorporar al sistema sin pasar por los pulmones durante la sístole (compresión). Este shunt o trasvase de sangre puede controlarse en ciertas especies mediante válvulas controladas activamente por la musculatura.

Las ventajas de este sistema permiten a los cocodrilos mantener una irrigación constante durante la apena que acarrea el buceo, y ayudan a mejorar la disponibilidad de oxígeno y a evitar la obturación del sistema arterial (un excelente mecanismo para la prevención de infartos).

En la imagen adjunta a este artículo, debajo de estas líneas, se puede apreciar la circulación de los dos tipos de sangre (azul/desoxigenada, roja/oxigenada) durante el trasvase de flujo a través del foramen de Panizza tal y como aparece en John Eme et al. Turning crocodilian hearts into bird hearts: growth rates are similar for alligators with and without right-to-left cardiac shunt. Journal of Experimental Biology 213, 2673-2680 (2010).