¿Quién es nuestro verdadero amigo? ¿Cuáles son los elementos que determinan una sólida y duradera amistad? ¿Es posible una vida sin amigos?

El bien como objeto de amistad

De acuerdo con Aristóteles, el motor de la amistad, lo que mueve al ser humano a ser amigo es el bien, dado que este último es el objeto de amor por excelencia.

Ahora bien, pareciéramos incurrir en error al hablar de amistad y amor de manera paralela, pero es preciso recordar que para el estagirita, el amor tiene tres formas de manifestación: el 'eros' (el amor erótico, carnal), el 'agape' (amor puro, incondicional) y la 'filía' (amor fraterno).

Ésta última es la que corresponde con lo que hoy denominamos propiamente amistad y la que ocupa el discurso aristotélico en los libros VIII y IX de su obra magna en lo que a filosofía moral se refiere, la Ética Nicomaquea.

Objeto de bien y clases de amistad

¿Pero qué puede ser considerado, en general, objeto de bien? Principalmente, tres cosas: lo agradable, lo útil y lo que es bueno en todo el sentido de la palabra, porque lo es en sí mismo, de manera absoluta.

Aquí hay que recordar igualmente que Aristóteles se nutre del contexto espacio-temporal en el que vivió, hablando en términos de cultura; es parte, en efecto, de una tradición filosófica (que por supuesto, incluye a su maestro, Platón) que afirma la posibilidad epistemológica de contemplar el verdadero ser, la realidad última de las cosas.

Cada objeto de bien pues, mueve cierto tipo de amistad, misma que, lógicamente, se sostendrá en tanto dicho objeto sea una realidad actual, para decirlo con palabras aristotélicas.

La amistad como afinidad

La amistad se manifiesta como una especie de afinidad y un beneficio mutuo. Los amigos desean mutuamente su bien. Así, cuando este deseo se da solamente de una de las dos partes hacia la otra y no de ésta hacia aquélla, entonces no se trata de una amistad propiamente, sino de una benevolencia por parte de la primera. Los verdaderos amigos, por tanto, deben ser conscientes y recíprocos en esta buena voluntad.

No obstante, con lo que hemos dicho hasta aquí es claro que en esta búsqueda del bien mutuo, los amigos están predispuestos por lo que consideran su objeto, sea lo agradable, lo útil o lo verdaderamente bueno.

La verdadera amistad

La amistad es una virtud. Quien creyese que simplemente se trata de un vínculo sin más, estaría completamente equivocado. Por supuesto, hablamos aquí de la amistad auténtica, la que se sostiene sobre la base de la contemplación y búsqueda del bien absoluto y no de bienes relativos, contingentes, perecederos, mudables, etc., como lo son lo agradable y lo útil.

Hoy nos resulta agradable o útil cierta cosa, que probablemente no lo sea más el día de mañana. Así, la amistad por placer morirá cuando alguno de los amigos no encuentre placer en el trato con el otro; la amistad por utilidad finalizará cuando el trato con nuestro amigo ya no nos signifique provecho alguno. En contraste, ello no sucede en el caso de la amistad fundada en el bien por excelencia, porque éste último lo es siempre y en cualquier circunstancia; es absoluto.

Ahora bien, esto hace de la amistad fundada en el verdadero bien la más duradera y sólida, que además es la más agradable y útil, ya que nos mejora como seres humanos; desarrolla nuestra esencia misma, el espíritu. Aquí es donde se ve el lugar que tiene como una virtud.

Es la amistad perfecta; la sustancial, pues cualquier otra es un mero accidente de ella por la semejanza que tiene a su respecto.

La amistad y el hombre virtuoso

Quienes son verdaderamente amigos, lo son, en principio, por ellos mismos y no simplemente porque su convivencia les parezca placentera o útil, pues esto es algo secundario. Encuentran, el uno en el otro, el verdadero bien y, al ser ellos mismos buenos, se procuran lo mejor.

El hombre común, el hombre vil no puede construir amistades verdaderas. Simplemente es amigo de quien le es útil o agradable, pero no ama la naturaleza misma de sus allegados.

La amistad como privilegio

¿Cuántos amigos es preciso tener? ¿El mayor número posible? Ciertamente, no, dado que "No es posible ser amigo de muchos de acuerdo a la amistad perfecta, como tampoco amará a muchos a la vez. Este sentimiento parece un exceso, y en tales circunstancias es normal que tenga por objeto a una sola persona: no es fácil que muchos agraden a la vez notablemente a uno y quizá tampoco que sean todos buenos para él".

Llevemos, pues, todas estas nociones al ámbito de la práxis; seamos amigos.