Las transformaciones producidas en nuestras sociedades durante los últimos años han puesto en evidencia que el concepto tradicional de alfabetización, entendida como el dominio de la palabra escrita, ya no es suficiente en el contexto en que nos hallamos inmersos, la Sociedad de la Información o Sociedad del Conocimiento. Actualmente, el “aprender a aprender” y la formación permanente se han vuelto un requisito fundamental tanto en el nivel educativo básico como en la educación superior.

Una definición de alfabetización académica

La denominada “alfabetización académica” responde a estas nuevas demandas, pero la implementación de proyectos para su desarrollo constituye una tarea de gran complejidad. Esta temática ha sido abordada por autores como Paula Carlino, dada su importancia en la formación de los estudiantes, los cuales se convertirán a mediano plazo en nuevos profesionales de sus respectivas disciplinas.

También denominada como alfabetización terciaria o alfabetización superior, Carlino (2003) la define como “el conjunto de conceptos y estrategias necesarios para participar en la cultura y el discurso de las disciplinas así como en las actividades de lectura y escritura requeridas para aprender en la universidad”.

La relación entre alfabetización académica y alfabetización informacional

Sin embargo, no es posible ubicar el desarrollo de las competencias propias de la alfabetización académica en un compartimiento estanco, sino que la misma se complementa con la llamada “alfabetización informacional”. Podemos definir a esta última como la adquisición de aquellas habilidades que permiten reconocer una necesidad de información, así como también encontrar dicha información, evaluarla, utilizarla y comunicarla de manera efectiva.

En tanto la alfabetización informacional es un término más amplio y abarcativo, una persona alfabetizada en información es capaz de localizar la información que necesita, como así también de determinar su relevancia y precisión, y aplicarla en la solución de problemas y en la toma de decisiones.

Por lo tanto, desde una concepción que va más allá de la tradicional, cuando en la actualidad describimos a una persona alfabetizada nos referimos a aquella que posee las competencias necesarias para ser un aprendiz independiente a lo largo de su vida, es decir que está capacitada para “aprender a aprender”.

Algunas características propias de la alfabetización académica

Es así que la alfabetización en información y la alfabetización académica poseen muchos puntos de contacto, incluyendo aquello que respecta a la formación permanente. Sin embargo, esta última apunta directamente a prácticas de lenguaje y pensamiento enmarcadas en el ámbito académico.

Es decir que la alfabetización académica se refiere a una forma particular de razonar y comunicarse de aquellos individuos pertenecientes a una comunidad académica determinada, con el objetivo de dar a conocer sus investigaciones, sus proyectos y las conclusiones a las que han arribado, contribuyendo con ello al crecimiento del saber de su disciplina.

Esta concepción de la alfabetización académica también implica aquel proceso por medio del cual se logra la integración a dicha comunidad científica y/o profesional, mediante la apropiación de su cultura discursiva. Así, Carlino compara la llegada de un estudiante universitario a la disciplina como la incursión de un inmigrante a una cultura nueva, en la que deberá aprender a interactuar adecuadamente y de cuyo discurso deberá apropiarse.

Consideraciones finales sobre la alfabetización permanente

La escritura no sólo puede servir como medio de expresión de pensamientos y de transmisión de conocimiento, sino que constituye también un instrumento que permite analizar, transformar e incrementar el propio saber. La concepción tradicional de alfabetización en la producción de textos presenta serias limitaciones, dando lugar a una idea más amplia que ya no se remite únicamente a las habilidades aprendidas durante la escolaridad básica y obligatoria, sino que es necesario aprender a lo largo de toda la vida.

La alfabetización informacional permanente es un requisito para desenvolverse en nuestras cambiantes sociedades, y el ámbito académico no escapa de estas nuevas condiciones; es por ello que en el nivel superior la alfabetización académica de los estudiantes debe ser promovida desde las instituciones, ya que para ellos es tan necesario aprender los conceptos de sus disciplinas como las prácticas discursivas propias de las mismas.