
- Capilla y Comedor - Wikipedia
El paro sigue aumentando en España. El Instituto Nacional de Estadística refleja ya 4.696.600 parados en su último informe. Por otra parte, según el diario económico Expansión, informes internos de la Comisión Europea consideran que existe una infravaloración de las cifras que maneja el Gobierno español sobre la tasa de paro juvenil.
El drama del desempleo en España
La dura realidad es que la tasa de paro sobrepasa ya el 20% de la población activa y que el drama del desempleo afecta ya a cerca de cinco millones de personas, entre las cuales muchas han perdido su vivienda, por no poder pagar la hipoteca. La mayor parte de personas en precario salen adelante gracias al gran atenuador de miserias y soledades que es la familia y a modestas ayudas sociales que por mínimas que parezcan, son bien recibidas y aprovechadas por quien carece de cualquier otro tipo de ingresos; pero hay otras personas que bordean la exclusión social y ha aumentado el número de indigentes.
Buen exponente de la situación es la reactivación de los comedores sociales y roperos que tratan de paliar la situación de los más necesitados: a los mendigos de toda la vida, los alcohólicos y drogadictos desahuciados o los pobres de solemnidad de la inmigración menos afortunada, se suman algunos de los nuevos pobres.
Entre todas las organizaciones públicas y privadas destacan distintas fundaciones y asociaciones benéficas católicas: Cáritas, la Sociedad de San Vicente de Paul y en Madrid la Real Congregación de Esclavos del Dulce Nombre de María conocida por los madrileños como el “Ave María” y que hoy día actúa como Fundación.
El comedor de la Congregación del Ave María
La céntrica calle del Doctor Cortezo, en Madrid, es un lugar muy frecuentado por los cinéfilos ya que allí se encuentran unos cines que ofrecen películas en versión original. Junto a los cines, hay un edificio que ofrece una sencilla puerta con una divisa “Ave María” debajo de una inscripción: 1611.
Por las tardes, a la hora del cine, la puerta está cerrada. Por las mañanas el paseante podrá ver un numeroso grupo de personas haciendo cola delante de esa misma puerta. Son personas que, no disponiendo de más recursos, van al Comedor del Ave María a desayunar un bocadillo o sándwich, medio litro de leche con galletas, alguna madalena... Más de 300 personas se reparten a lo largo de cinco turnos, servidos por voluntarios, bajo la coordinación del padre Paulino Alonso.
El aumento de parados incrementa las solicitudes de ayuda
Los voluntarios son en su mayoría laicos de la Orden Trinitaria. El comedor tiene como fin, según la propia web de los trinitarios, “cubrir una necesidad clara y palpable en Madrid para todas aquellas personas sin hogar o que pasan por nuestra ciudad”. Unas 85.000 personas al año pasan por el comedor, más de 1.000 por el ropero y un número importante por el servicio de Escucha y Atención Personal.
La actual crisis económica y el subsiguiente aumento en el número de pobres y necesitados a punto estuvo de desbordar las modestas posibilidades del comedor; el padre Paulino se lamentaba de haber tenido que rechazar en alguna ocasión hasta a 20 personas que se quedaron sin entrar. Los problemas parecen haber sido por ahora solventados.
La labor de los voluntarios es dura, recibiendo en ocasiones alguna mala contestación o insulto de los comensales entre los que a veces se encuentran personas problemáticas. De ahí, que el comedor no atienda a niños porque según el padre Alonso, “los niños ven aquí cosas que no les convienen, que no deben ver hasta que crezcan”, tal y como refleja un excelente artículo de Lorena Míguez.
Cuatro siglos de una Congregación
La Real Congregación de Esclavos del Dulce Nombre de María fue fundada el 20 de noviembre de 1611 por Simón de Rojas. Es hasta hoy día la responsable del Comedor "Ave María" obra que en la jerigonza oficial es “benéfico-asistencial sin ánimo de lucro, clasificada como de beneficencia el 25 de mayo de 1922, e inscrita en el Registro de Fundaciones de la Comunidad de Madrid el 23 de noviembre de 1992”. Una forma un poco estirada de definir cuatro siglos de servicio continuo a los más necesitados.
El vallisoletano Simón de Rojas (1552-1624), cuya fiesta se celebra el 28 de septiembre, fue un sacerdote trinitario, consejero de grandes personajes de la corte de Felipe III y Felipe IV y confesor real. Fue uno de los principales impulsores de la celebración del Dulce Nombre de María, antigua devoción española que el pontífice Inocencio XI acabó extendiendo a todo el orbe católico a raíz de la inesperada victoria de Kalhenberg sobre los turcos, obra principalmente de Juan III Sobieski quien consiguió levantar el segundo sitio sobre Viena el 12 de septiembre de 1683.
En memoria de aquel triunfo, subsiste en el Vaticano una Sala Sobieski y el 12 de septiembre fue la fecha elegida para la celebración mariana.
Misticismo, vocación social y devoción mariana
El misticismo de ese maestro de oración no fue ajeno a la vocación social y desde 1618 su Congregación aúna la devoción mariana con la labor social hacia los necesitados. Fue el propio padre Rojas quien, en ocasión de una celebración, propuso a sus hermanos congregantes que el dinero que había de gastarse en “luminarias” se empleara más bien al servicio de los más pobres.
En el edificio donde se encuentra hoy el comedor, se alza también una capilla barroca, de 1728, reformada en 1909. Añadamos que Simón de Rojas es, junto a la Nuestra Señora de los Santos, el copatrón de la madrileña ciudad de Móstoles, donde también existe un comedor para los más necesitados.
