Los arrecifes de corales forman un bioma de características especiales por sus diferentes y vistosas formas de vida. Los corales están formados por diversos grupos de cnidarios, cuyos exoesqueletos poseen variadas formas y sirven de hábitat a esponjas, algas y otros corales. Una gran variedad de microorganismos, invertebrados y peces viven en los arrecifes de corales. Es por esto que se considera una de las comunidades ecológicas más productivas de la Tierra. Además, son ambientes muy delicados que están sujetos a diversas amenazas como la polución ambiental y ciertos depredadores como la estrella de mar corona de espinas (Acanthaster planci) comenta Neil A. Campbell en Biology.

Características generales de los corales

Si bien la mayoría de la especies de corales se encuentran en arrecifes tropicales, también habitan en aguas de zonas frías. Estos animales pertenecen al grupo de los celenterados. Los corales poseen un exosqueleto compuesto de carbonato de calcio o de conquiolina, una proteína secretada por el epitelio de los moluscos, o una combinación de ambos. La mayoría de los corales viven en forma de colonias, pero unos pocos están compuestos por un pólipo solamente. Cada pólipo posee tentáculos que rodean a la boca que se encuentra en el centro. Los tentáculos están compuestos de cnidoblastos o cnidocitos, describen Terrence M. Gosliner, David W. Behrens y Gary C. Williams en Coral Reef Animals of the Indo-Pacific.

Muchos corales viven en simbiosis con algas llamadas zooxantelas. Esta relación facilita la producción de carbonato de calcio para que los arrecifes de corales puedan formarse y crecer. Los corales que presentan este tipo de asociación son corales de fuegocorales azules, corales blandos, corales gorgonáceos y corales duros. La coloración de todos estos corales es, por lo general, marrón dorado, con tonos opacos. Los corales brindan protección a las células de las algas y éstas les proveen productos elaborados a través de la fotosíntesis que les facilitan la elaboración de carbonato de calcio, cuyo exceso forma los arrecifes de corales, según la mencionada obra.

Ambiente, estructura y clasificación de los arrecifes de corales

Los arrecifes de corales se desarrollan en aguas cálidas, claras y tranquilas. Su distribución está relacionada con la temperatura del agua, profundidad, intensidad de la luz, salinidad, turbulencia y sedimentación. La temperatura óptima para su desarrollo se ubica entre los 20 y 28 ºC. Respecto de la profundidad, 25 metros o menos es la ideal. Las aguas muy superficiales no son adecuadas para su crecimiento y desarrollo ya que las radiaciones ultravioletas no permiten su normal desenvolvimiento. Pero a profundidades superiores a la mencionada, la baja intensidad de la luz inhibe la fotosíntesis. La salinidad óptima es de 35 partes/mil, pero varios ejemplares toleran fluctuaciones entre 18 partes/mil y 70 partes/mil. La turbulencia de las aguas también afecta al crecimiento de los corales ya que las continuas oleadas pueden provocarles roturas. Por último, la cantidad de sedimentos suspendidos en el ambiente puede afectarlos al disminuir la intensidad de la luz solar, explica Coral Reef Animals of the Indo-Pacific.

La mayoría de los arrecifes de coral tienen una parte frontal que está expuesta al océano abierto, donde se produce el mayor crecimiento de corales y una parte poco profunda, de aproximadamente un metro de profundidad. La parte rocosa del fondo está compuesta por restos de corales y esqueletos de otros organismos, comentan Robert L. Dorit, Warren F. Walker Jr. y Robert D. Barnes en Zoology.

Los mencionados autores clasifican a los arrecifes de corales de tres formas diferentes:

  • Arrecifes de contorno: constituyen la forma más común de este tipo de arrecife y están ubicados en forma contigua a las costas de islas o de continentes.
  • Arrecifes de barrera: se disponen en forma paralela a la costa pero están separados de la orilla por una laguna de profundidad considerable. El ejemplo más conocido es la Gran Barrera de Coral que se ubica en forma paralela a la costa noreste de Australia.
  • Atolones: se encuentran por encima de volcanes sumergidos. Tienen una forma bastante circular y poseen una laguna interior.

La reproducción de los corales

Su reproducción puede ser sexual o asexual. En el primer caso los huevos son fecundados internamente y son incubados en el exterior o en el interior de los pólipos o pueden ser fecundados externamente dando como resultados larvas planctónicas que se mueven a través de las corrientes de agua o larvas que se desarrollan en las proximidades del coral que les dio origen. La reproducción asexual es a través de clonación por medio de gemación, añaden los autores de Coral Reef Animals of the Indo-Pacific.

Clases de corales

Los corales se pueden dividir en varias clases. Según los citados autores y Jan A. Pechenik en Biology of the Invertebrates, éstas son:

  • Antomedusas: en este grupo se destacan especies muy coloridas. Poseen un esqueleto de carbonato de calcio abundante y bastante quebradizo con gran cantidad de poros del calibre de un alfiler de los que emanan dos clases de pólipos, cuyas funciones son defensa y alimentación. Estos pólipos, normalmente, presentan una forma semejante a un dedo humano y tienen tentáculos en forma de protuberancia.
  • Antipatarios: tienen una estructura central y proyecciones espinosas que la protegen. No poseen carbonato de calcio.
  • Hexacorales: poseen gran cantidad de tentáculos en la parte exterior de la cavidad bucal, por lo general, en múltiplos de seis. Muchas especies viven en forma solitaria (a diferencia de otras que lo hacen en forma colonial) y carecen de una cubierta protectora. En este grupo se encuentran las anémonas de mar. Los que viven en colonias tienen como representantes más conocidos a los corales duros, cuyos esqueletos poseen gran cantidad de carbonato de calcio.
  • Octocorales: poseen ocho tentáculos, viven en colonias, algunas especies se alimentan de fitoplancton y sus tejidos tienen sustancias bioquímicas que, al parecer, protegen a los corales de depredadores.