El coche eléctrico es una alternativa al actual vehículo de combustión que, por mucho que se hable de él, no termina de dar ese paso decisivo que convierta el mito en realidad. Un vehículo que para ser competitivo tendrá que contar con las mismas prestaciones que uno de combustión.

Para hablar de él es inevitable el apunto histórico. A diferencia de lo que se pueda creer, hay que remontarse dos siglos atrás, a la década de los 30, cuando el empresario escocés Robert Anderson desarrolló el primer coche propulsado por electricidad.

Hoy en día, hay que diferenciar dos tipos. Uno puro y conocido en su acrónimo inglés como BEV, y el PHEV, un híbrido. El primero funciona gracias a un motor eléctrico movido por electricidad. El híbrido cuenta con un motor de tracción eléctrico y otro de combustión que produce electricidad.

Ventajas del coche eléctrico

Uno de los puntos a favor de estos vehículos es la repercusión en el bolsillo. Si llenar un depósito de gasolina supone entre seis y siete euros a los cien kilómetros, la versión eléctrica está por debajo de los dos euros. Además, su motor tiene mayor eficiencia, entre el 80% y el 90%, frente a la del motor de combustión que apenas alcanza el 20%.

Para Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), otra de las ventajas es la "reducción de la factura energética vinculada al petróleo". Según Arnaldo este vehículo "junto con otras fuentes y formas de energía, permitirá reducirla en un porcentaje significativo del 10%".

España es, además, uno de los países con mayor producción eléctrica renovable procedente de los molinos de viento. El presidente de AEA vaticina que este coche será "un gran aliado de la producción eléctrica, porque va a permitir el almacenamiento de la energía en horas valle". Energía que muchas veces sobra por exceso de producción.

Otro de sus beneficios, quizás el principal, es el respeto al medio ambiente. Además de la eliminación del ruido (contaminación acústica), las emisiones de CO2 se verían reducidas aunque, por el momento, no existen datos concretos que cuantifiquen esa reducción de gases.

Sin embargo, estos argumentos no son generalizados. Para el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) la electricidad "no es tan límpia como parece, a no ser que se consiga a través de la energía eólica". "Además de ser muy cara", aseguran. Otro dato discordante lo aporta Ecologistas en Acción, según sus cálculos fabricar un automóvil consume tanta energía como la que gasta ese coche al recorrer 60.000 kilómetros.

Inconvenientes y enigmas

Hasta la fecha, uno de los principales problemas son la autonomía y el tiempo de recarga. Los modelos actuales no valen para largas distancias. Mario Arnaldo no duda al apuntar que este coche "tiene su mercado inmediato en el segmento de vehículos urbanos y flotas". En lo que respecta al tiempo de carga de las baterías, ya existen proyectos que reducen el 'repostaje' a 11 minutos pero no es la realidad actual siendo la forma de distribuir esta energía uno de los principales inconvenientes.

Para AEA "el desarrollo de las baterías y los sistemas de recarga determinarán su velocidad de implantación". Existen dos posibilidades, enchufar el coche por la noche, no todo el mundo dispondrá de un garaje preparado, o la adaptación de las gasolineras en 'electrolineras'.

Dos opciones lejanas aún, a pesar de los primeros intentos de ciudades como Berlín que ya cuentan con medio millar de estaciones que permiten la carga fuera del horario de más demanda y más caro. Una operación que puede ser controlada desde un ordenador o un iPhone.

Otro aspecto que para Automovilistas Europeos debe ser resuelto con urgencia "es la homologación universal del enchufe del vehículo y del enchufe del poste de distribución pública". Su presidente pone como ejemplo negativo "una política individualista de las comunidades autónomas que podría hacer fracasar el proyecto".

Escepticismo y alternativas

La manera de cargar las baterías, alimenta el escepticismo. Existen pequeñas pruebas pero para CEA "carecemos de puntos de recarga y las administraciones necesitarían hacer un esfuerzo en potenciación de la energía". Para esta asociación "si la implantación del vehículo eléctrico fuese total, se padecerían cortes en el suministro". Por lo que "a corto plazo no es una realidad, sí a medio, largo plazo pero con mucho esfuerzo de las administraciones", matizan.

Una solución intermedia está en los coches híbridos. Así lo piensan en la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), donde aseguran que el paso previo hacia el coche eléctrico estará en "vehículos basados en motores tradicionales más eficientes y menos contaminantes, capaces de utilizar combustibles de origen bio en porcentajes crecientes o varios combustibles diferentes (multifuel)".

'No amigos'

Una de las principales creencias respecto a la no implantación son los intereses de los países petrolíferos así como de otros gobiernos. En este sentido en el Comisariado Europeo del Automóvil lo tienen claro, "hasta que estos países dispongan del oro negro, 30-50 años, no se empezarán a implantar con fuerza otro tipo de vehículos".

Y quizás no les falte razón ya que General Motors contaba en la década de los noventa con su modelo EV1, calificado por muchos como muy sólido. Sin embargo, según relata el documental 'Who killed the electric car?' ('¿Quien mató al coche eléctrico?'), el sistema fue quien asesinó al que pudo ser uno de los primeros estandartes.

Pequeños pasos

Son muchos los pros y los contras, y sobre todo, el escepticismo. Pero al menos, pequeñas pruebas rubrican que existe una concienciación para que tarde o temprano los coches eléctricos se impongan. Como el proyecto Movele del IDAE, el estudio del impacto en el consumo eléctrico entre Iberdrola y General Motors o la salida al mercado de modelos a precios asequibles como los de Renault para el año 2011/2012, con precios entorno a 15.000 euros.

Pequeñas tomas de contacto que unidas a la cada vez mayor escasez de los recursos naturales hacen que el coche eléctrico vaya tomando forma y pierda ese aire de mito. Pero hasta el momento nadie se atreve a ponerle fecha exacta a esa realidad.