La representación del gay y la lesbiana en el cine ha ido cambiando durante los años, cogida de la mano con la evolución del entendimiento y respeto para/con los homosexuales en la sociedad, al menos en lo que al mundo occidental se refiere.

Las películas de los últimos años ya no tienen miedo de tratar directamente cualquier elección sexual que una persona pueda tener aunque, curiosamente, y a pesar de esta libertad cinematográfica, pocas películas hablan sobre la bisexualidad.

La primera película gay de la historia, y el hombre afeminado

Durante las primeras décadas del siglo XX las relaciones del mismo sexo pasaban de puntillas por el cine y, por supuesto, de forma muy sutil. Solo el cine europeo empezaba a atreverse al contenido y argumentos sobre homosexuales.

La película sueca Vingarne (1916) es considerada como la primera abiértamente gay de la historia, y en Alemania se rueda años más tarde la más conocida La Caja de Pandora (1929) que incluye una subtrama de amor lésbico.

El hombre afeminado tampoco era bien visto, sobre todo en el cine de Hollywood. Esa feminidad masculina adquiría connotaciones "malvadas" en películas como Rebecca (1940) o La Novia de Frankenstein (1935). Esta última dirigida, paradójicamente, por el director gay James Whale.

Cine homosexual underground

También se encontraban películas fueras del circuito comercial, películas de un cine underground o avant-garde que se enfrentaban a esa idea de "perfecto ciudadano" ideada por el Gobierno. Así, por ejemplo Glen or Glenda (1952) del inefable Ed wood, se sumergía, sin ningún tipo de complejos, en el mundo del travestismo.

Y en ese underground nació también la película que inspiraría a toda una nueva ola de directores homosexuales: Fireworks (1947) de Kenneth Anger. Directores como Jack Smith, Andy Warhol o el genial John Waters, con sus clásicas Pink Flamingos (1972) o Polyester (1981) siguieron el modelo de rebeldía de Anger.

Principios de la aceptación de la homosexualidad en la sociedad

La aceptación de la homosexualidad como derecho civil empezó a notarse durante los años 60, sobre todo con los disturbios Stonewall de Nueva York en 1969, cuando jóvenes y activistas siguieron el ejemplo de las personas de color y comenzaron a pedir un tratamiento justo y de igualdad.

Por aquel entonces, el término inglés queer no se refería sólo a gays y lesbianas sino que abarcaba otros grupos marginados, como bisexuales, transexuales, afeminados, sadomasoquistas e incluso a relaciones interraciales.

Los organismos del cine americano permiten los contenidos homosexuales

Durante los años 50 y 60, el cine americano comienza a tutearse, gracias al código oficial recogido por escrito, con la temática homosexual... pero con algunas especificaciones importantes.

La película británica Victima (1961), por ejemplo, no fue aprovada en Estados Unidos porque, tal y como se recoge en el libro Queer Cinema (2005) "se insinuaba que el prejuicio de la sociedad con la homosexual es equivocado". Por lo tanto, el código sólo aceptaba la homosexualidad en la pantalla sólo si daba a entender que era un mal para la sociedad.

Y es que a Hollywood le siguía costando romper con el tabú a la hora de representar al cine gay y lésbico. Su aceptación evolucionaba a paso de tortuga, y sólo en el día de hoy podemos decir que el cine homosexual está casi totalmente integrado en Occidente.

El cine gay europeo no se rendía, USA reflejaba el sida y la homosexualidad

Ya entrado en los 80', el cine europeo de temática homosexual demostraba que seguía estando en buena forma. Derek Jarman, Fassbinder, y Pedro Almodovar filmaban una realidad fuera del estereotipo que, además, mutilaba esa visión de gay-asesino-perturbado de títulos comerciales como Vestida Para Matar (1980) o A La Caza (1980).

A partir de la segunda mitad de la década, el séptimo arte americano se iba relajando y empezaba a meterse de lleno en el panorama del cine homosexual, en cintas como Maurice (1987) o El Beso de la Mujer Araña (1985). Un tratamiento que se hacía obligado si se tiene en cuenta el impacto del Sida en el mundo gay. Esa realidad se vio reflejada en la gran pantalla en películas como Compañeros Inseparables (1990) o Mi Idaho Privado (1991).

Curiosamente, otros films no-politicamente correctos pero de ínfulas comerciales no eran aceptados ni siquiera por el público que defendía esa misma transgresión, llegando a dejar de lado a una excelente película como era y es Tres Formas de Amar (1994), en la que se plasmaba otra sexualidad mucho más "barroca".

Instinto Básico y el gay como mejor amigo

A pesar del visto bueno de Hollywood, todavía existía un tira y afloja que hace pensar que ese beneplácito no era lo que parecía, sobre todo cuando películas como Instinto Básico (1992) ofrecían de protagonista a una bisexual desequilibrada. Una tendencia que continuó su rumbo pero eclipsada por el nacimiento y consolidación de las películas en las que el mejor amigo del personaje principal es gay. Ejemplos son La Boda de mi Mejor Amigo (1997), Mucho Más que Amigos (1998) hasta llegar a la reciente Scott Pilgrim Contra el Mundo (2010).

Los chicos y el cine homosexual están bien

Cintas como Los Chicos Están Bien (2010), la cual cuenta con varias nominaciones a los Oscar, demuestran que el éxito comercial, temático y crítico de otras obras de esta misma década (Brokeback Mountain o Milk) no es casualidad y que, por fin, Hollywood acoge esa liberalización del cine gay y lésbico. Interpretar a un homosexual ya no consiste en el desafío de dar vida a un personaje cuya identidad es problemática o está trastornada.