Nadie como Stanley Kubrick ha sabido llegar a millones de personas, incluso con una crítica extremadamente mordaz, presente en todas su películas, y una visión sumamente decadente de la realidad ya que, medio siglo siglo después, aún se echa de menos el blanco y negro que mantuvo hasta bien entrada la década de los sesenta, unas bandas sonoras inolvidables y su búsqueda incesante de la escena perfecta.

Primeros años y etapa de experimentación

Kubrick nace y crece en New York dentro de una familia pudiente. Sus deseos de conseguir una cámara fotográfica se ven cumplidos cuando su padre le regala una Reflex y será gracias a su destreza con la misma la causa por la que comenzará a ligarse al mundo de la farándula en la prestigiosa revista Look. Sin embargo, lejos de conformarse con ser un renombrado fotógrafo, comienza a crear historias como "Days of fight". Esta primera aportación al cine es un cortometraje de menos de quince minutos de duración. Poco después vendrían otros dos documentales más que serían "Flying Padre" y "The seaferers", este último determinante para que Stanley Kubrick se lanzará a la carrera cinematográfica.

El primer periodo o etapa en blanco y negro

¿Qué hay de "Fear and Desire"(1953)? Esta fue su ópera prima y la que más le avergonzó en vida, hasta el punto de hacer desaparecer, prácticamente, todas las copias a causa de su carácter perfeccionista. "El beso del asesino" (1955) y "Atraco Perfecto"(1956) obtuvieron una mejor acogida pero, igualmente, le decepcionaron ciertas carencias técnicas. Fue en 1957 la llegada de "Senderos de Gloria" lo que marcaría un antes y un después en la filmografía de Stanley Kubrick empezando a perfilar "el nombre del genio".

Con "Espartaco" (1960) sufrió más de lo que un maniático del control podría soportar. La empresa Hollywoodiense le manejó a placer encorsetando la natural tendencia del cineasta a la minuciosidad técnica y creativa. Aún así, la cinta fue todo un éxito tanto para el público como para la crítica.

En 1962, una película logra romper los esquemas respecto a las temáticas utilizadas anteriormente. "Lolita"(1962) redactada por el controvertido Vladimir Nabokov fue una adaptación de la obra con apariencia edulcorada y limitada, como era norma, a la moral de la época para que el sector más conservador no la censurara. Y, sin embargo, Stanley Kubrick logró que la imagen de Lolita y su chupachups removieran más de un deseo carnal y se convirtieran en uno de los símbolos sexuales de mediados del siglo XX. La cinta consiguió, además, no sólo que el propio autor de la novela le cediera los derechos de su obra sino que también escribiera el guión, aunque este se tuvo que acortar porque, en el caso de haberlo utilizado íntegro, la película hubiera tenido unas diez horas de extensión.

El blanco y negro en las películas de Stanley Kubrick tuvo como colofón final la obra "Teléfono Rojo; Volamos hacia Moscú"(1964) película que satirizaba la paranoia generalizada frente a un posible ataque nuclear a finales de los 60. A parte de un humor negro manifiesto, mostraba sarcásticamente a los diligentes de la Guerra Fría como unos ineptos incapaces de gobernarse a sí mismos.

La etapa de madurez

De los 70s en adelante Stanley Kubrick pondría color a sus películas y mayor profundidad a los guiones buscando, desesperadamente, la escena perfecta. "2001; Odisea en el espacio" le devolvería el control total sobre sus largometrajes. De aquí en adelante, Kubrick se dedicó de nuevo a plasmar su melomanía con una banda sonora inolvidable que no se llevó el Óscar por razones que la razón no entiende. Aunque esta vez ni los premios de la Academia pudieron negárselo, aunque sólo resultarían premiados los efectos especiales. Aún sorprende que, con cinco de sus películas consideradas cine de culto para medio mundo, ni siquiera haya conseguido una mención póstuma. De hecho, esto ha sido motivo de una gran controversia ya que, junto a él, otros cineastas de la talla de Ingmar Bergman, nunca recibieron ningún premio de la Academia.

La aparición de "La naranja mecánica" (1971), fue un grito por parte de Stanley Kubrick hacia el espectador, un aullido en el que, con una sensibilidad no siempre valorada por los críticos de cine, transmitió la idea dela sociedad contemporánea que arrastraba al individuo hacia el nihilismo, únicamente alimentado por la violencia, el sexo y otros mecanismos de escape. Después vendría "Barry Lyndon" (1975), película que le costaría más que ninguna otra y en la que invertiría todo su potencial para crear puestas en escena prácticamente perfectas. Floja y larga. Eso es lo que aseguraron sus detractores.

En 1980, Jack Nicholson resolvió un papel de difícil interpretación en "El resplandor"(1980), película que aún estremece a las nuevas generaciones y en la que Stanley Kubrick llegó a mandar repetir una misma escena veinte veces. Sin embargo, fue en 1987 cuando creó la que sería una de las películas del género bélico más emblemáticas de la historia del cine. "La chaqueta metálica"(1987), sobre la Guerra de Vietnam, significó la culminación de todas las anteriores películas. Con la técnica perfecta, unos personajes inolvidables y el guión más elocuente que se ha podido disfrutar en una cinta de cine bélico, "The Full Jacket" no tardó en convertirse en un referente en lo que concierne a tal género.

Lo único que le hubiera hecho revolverse en su tumba después de tamaño éxito hubiera sido no terminar su décimo tercera y última obra, "Eyes wide shut"(1999). De hecho, se finalizó de producir pocos días antes de la muerte del cineasta con lo que surgió la leyenda de que el carácter meticuloso de Stanley Kubrick no le hubiera dejado descansar en paz sin antes haber terminado su obra final.