El candombe es un género musical cuyas raíces están en África, pero su corazón late fuertemente en las calles, hasta hace poco, empedradas de Montevideo.

El ritmo se se extendió de la mano de los esclavos africanos por todo Uruguay; en Argentina en forma focalizado se concentró en Buenos Aires, Sante Fe, Paraná, Saladas y Corrientes y en Brasil, al norte de Minas Gerais.

Signo de identidad nacional

Fue Uruguay quien ha popularizado internacionalmente el candombe que, si en sus comienzos era una música exclusiva de los afrouruguayos, desde fines del siglo XIX y especialmente durante el XX se fue popularizando en todos los estratos sociales, hasta llegar a ser considerado un rasgo cultural de la identidad nacional.

En el año 2010 la UNESCO reconoció al candombe como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Orígenes del candombe uruguayo

El candombe uruguayo tuvo sus orígenes entre los esclavos africanos como una especie de remedo de la coronación de los reyes congos. Por entonces tenía una coreografía que tomaba elementos de la religión bantú uniéndolos a algunos que adoptaban de la católica.

En sus principios el candombe era música exclusiva de los negros, quienes la practicaban en lugares que tenían especialmente asignados para ello: los tangó. Precisamente de este vocablo se originó el nombre del tango.

La comparsa

Pasado el tiempo surgieron las comparsas, agrupaciones donde aparecen personajes típicos del candombe como son La Mama Vieja, El Gramillero y El Escobero.

Las comparsas actuales tienen sus cuerdas de tambores y cuerpos de baile: bailarines de ambos sexos que vibran al ritmo del candombe.

Significado del nombre

El candombe identifica una música y un ritmo de baile. Sin embargo historiar para encontrar una respuesta al significado de este nombre nos lleva por una senda sobre la que se abren diferentes puertas.

Desde la identificación de los vocablos ka y ndongue, este último equiparado con “negro” y el primero, entrando en otra espiral de opiniones contradictorias: ¿diminutivo de negro, sitio de reunión, una onomatopeya o incluso la encarnación de fuerza vital en la cultura egipcia?

De mandingas a símbolos egipcios

Más de un lector estará pensando qué tiene que ver el antiguo Egipto con el candombe. El planteamiento es una conclusión que pretende abrirse paso desde algunos sectores. Uno de ellos está explicado en la web de candombe.org y hace referencia a una de las etnias de los esclavos llegados a estas latitudes: los mandingas de Sudán, que por su ubicación geográfica recibían influencia directa de Egipto.

Y Ka, según se explica en el mismo portal, a partir de la definición que le da Elisa Castel en el libro Egipto, signos y símbolos de lo sagrado”, sería una manifestación cultural egipcia de las energías vitales, tanto en su función creadora como en su función conservadora.

Candombe, una palabra que identifica vidas

El candombe fue una ceremonia religiosa, fue el nombre que se le dio al cabildo de negros, y también el que bautizaría a la música de los tambores. El término, por encima de su significado original, se identifica con la vida misma de los candomberos.

Hoy es sinónimo de baile y festejo, de alegría más allá de que su música puede representar el dolor y el tambor con que se marca la cadencia. Un tambor ríe y también llora desesperadamente.

Los tambores

El tambor y el canto forman parte de todas las culturas africanas. Los esclavos arrancados de su tierra no olvidaron sus ritmos y los recrearon en América como una manera de aplacar el pesar del desarraigo y el dolor por la crueldad conque eran tratados y honrar, de una forma encubierta, a sus dioses.

El tambor ha acompañado al negro durante casi 400 años de esclavitud y lo sigue acompañando en el largo recorrido de su liberación e integración en la sociedad contemporánea. Los uruguayos saben que con el tambor se habla, se llora o se ríe; los afrouruguayos saben hacerle hablar, llorar y reír.

El piano, el chico y el repique, los tres tambores del candombe

El ritmo del candombe se ejecuta con tres tipos distintos de tamboriles, son tambores made in Uruguay. Se llaman piano, chico y repique y cada uno tiene un sonido diferente y tan particular que, cuando los tres se unen se oye algo único, difícil de trasmitir con palabras.

El piano es el más grave de todos y el de mayor tamaño. El diámetro de su parche es de aproximadamente 40 centímetros. Es el que comanda la cuerda de tambores y por ello tiene cierto margen para la floritura.

Le sigue el chico, es el menor y el de afinación más alta. Diámetro aproximado de 22 centímetros. Se dice que sin chico no hay candombe porque si bien su sonido se repite constantemente, su figura es la identidad principal del lenguaje que se propala en la música del candombe.

El de tamaño mediano, con un diámetro de aproximadamente 30 centímetros en su parche, se llama repique. De afinación media tiene por cometido enlazar y unir los sonidos de los otros dos tambores mediante una constante síncopa e improvisación.

Tiene dos estados, el de hacer madera, que no es otra cosa que tocar la figura de la madera al costado del tambor y el de marcha, que es cuando toca una base característica.

La madera es la forma como se conoce a la clave rítmica del candombe, y se toca con el palo del percusionista en los lados del tambor.

La cuerda de tambores

El conjunto de estos tres tambores se llama cuerda. La repetición ilimitada de ellos sigue siendo una cuerda y puede sonar así.

Las cuerdas típicas de las comparsas suelen tener entre 30 y 40 tambores y durante los espectáculos de desfiles de carnaval puede superar los 80 percusionistas batiendo los parches de los tambores. No obstante la cuerda mínima se puede conseguir con sólo un chico, un repique y un piano.

El número no es impedimento para que alcancen un sincronismo increíble. Logran un juego polirítmico que resulta en un estallido musical que caracteriza y diferencia el candombe de cualquier otro género musical.