En la parte norte de la cabecera municipal de Tonalá, Jalisco se ubica el Cerro de la Reina; este es un mirador desde donde se puede apreciar la ciudad de Guadalajara, capital del estado. En la cima del cerro se encuentra una capilla hecha de piedra de castilla dedicada a la Virgen de Guadalupe y también un monumento a la Reina Cihualpilli.

El Cerro de la Reina es un sitio de esparcimiento para los tonaltecas

A un costado de la capilla hay varios comedores, tejados con mesa, bancas y asador, que son ocupados los fines de semana por las familias que van a disfrutar de una tarde al aire libre. También hay juegos para los niños y el lugar tiene suficientes espacios de estacionamiento.

Todos los días por las tardes llegan muchos jóvenes, unos a platicar y escuchar música en sus autos y otros más van en pareja a ver el romántico atardecer que puede observarse desde el mirador.

Este cerro fue el sitio que habitaba la Reina Cihualpilli a la llegada de los españoles y luego se construyó la capilla para venerar en su lugar a otra reina: la Virgen de Guadalupe. Ahora cada año se celebra allí a la Reina de México.

En la capilla del Cerro de la Reina se festeja el Día de la Virgen de Guadalupe

En "el cerrito" como le llaman los lugareños, además de poder visitar la Capilla de la Virgen de Guadalupe y el monumento a la Reina Cihualpilli se pueden ver estatuas que representan a los antiguos pobladores y una escultura de la aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego.

Cada año el día 12 de diciembre llegan a este sitio miles de creyentes para visitar a la morenita. Se celebran misas en su honor y los danzantes bailan durante horas. Los fieles hacen largas filas para llegar hasta el altar y estar cerca de ella. Para entrar a la capilla se debe subir una larga escalera de piedra donde se forman las personas que sólo pueden estar adentro unos minutos y deben salir por otra puerta.

Otra forma como llegan a la cima del cerro, además de subir el ciento de escalones, es siguiendo la calle por la que suben los autos hacia el estacionamiento los demás días del año y también por el mismo cerro entre las rocas y los matorrales aunque se puedan estropear las preciosas ropas típicas que las personas llevan ese día.

Los niños se visten de indígenas para recordar la aparición de la Virgen a Juan Diego

Desde días antes se instalan en la Plaza Cihualpilli, la plaza principal de Tonalá, los puestos que venden los trajes típicos que se acostumbra en muchos lugares de México que usen los niños el Día de la Virgen de Guadalupe.

Hay ropa de manta, trajes bordados, rebozos, gabanes, guaraches, cantimploras, trenzas de hilo para que las niñas usen como peluca, canastas y hasta jaulas con pajaritos, algunos de utilería y otros reales; además de las reproducciones del traje que se supone debió haber llevado Juan Diego el día en que mostró la imagen de la Virgen impresa en su ayate.

De esta manera vestidos de inditos, como les dicen, se ven muchos niños de la mano de sus papás subir al cerro y llegar hasta el altar; sin importar que algunos sean rubios y lleven bigotes pintados con maquillaje negro, ni que las niñas de piel morena traigan en su rebozo un muñeco americano de cabello claro y ojos azules como si fuera su hijo o que las bebés pelirrojas usen largas trenzas negras con moños más grandes que sus pañales, lo importante ese día es representar la fe del mexicano.

Y así disfrazados, ya sea por cumplir una manda o por seguir la tradición, también hacen filas para tomarse la foto donde se ubica la escultura de la Virgen de Guadalupe o en los escenarios que llevan los fotógrafos ambulantes con la emoción de subirse a un poni.

Cada 12 de diciembre hay verbena popular en el Cerro de la Reina

Después de la misa que se celebra por la tarde, se puede disfrutar de los antojitos mexicanos y también de la comida rápida en los puestos instalados atrás de la capilla. También se instalan juegos mecánicos para los niños y en las faldas del cerro se pueden comprar deliciosos postres como pan, gorditas de nata o dulces tradicionales.

Por la calle que lleva directo a la capilla se disponen también puestos de comida y en las cocheras de las casas se vende cena. Durante la tarde del 12 de diciembre se ve la calle repleta de personas que van a la fiesta del cerro a venerar a la Virgen de Guadalupe, algunos muy elegantes para la ocasión y otros más bien humildes y hasta descalzos; ya por la noche se ve regresar a los peregrinos cubriéndose del frío con sus rebozos y sus gabanes.

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