Un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience sugiere que el cerebro humano, debido a un fallo en el lóbulo frontal del cerebro, tiene pensamientos positivos incluso si es evidente que algo no va a salir bien. Una actitud positiva frente al futuro hace que lo negativo para nuestras vidas sea prácticamente ignorado.

Ser erróneamente optimista ante situaciones graves

Científicos del University College de Londres analizaron el comportamiento de 19 personas en total. El 80% de esos individuos eran optimistas, aunque ellos mismos no se vieran como tales.

Los doctores que llevaron a cabo el proyecto controlaron a los participantes a través de una resonancia magnética mientras que eran expuestos ante 80 hipotéticas situaciones catastróficas (divorcios, un cáncer, un robo etc).

Después de cada caso imaginario, se les preguntó a los voluntarios que dieran un pronóstico sobre las probabilidades de que algo malo les pasara a ellos. Al final, y mientras seguían escaneados, se les informó de las verdaderas probabilidades de todos los casos presentados.

Los participantes dieron de nuevo sus pronósticos ya a posteriori, conociendo las cifras oficiales. La investigación encontró que los que habían actualizado sus predicciones solo lo habían hecho si las mismas apuntaban números menos catastrofistas; sin embargo, si eran más, simplemente ignoraban las estadísticas reales. Si pensaban, por ejemplo, que había un riesgo del 40% a la hora de tener cáncer pero la media real era de 30%, ajustaban sus estimaciones en puntos más bajos.

Fallo en el lóbulo frontal del cerebro

El doctor Tali Sharot, encargado de la investigación, explica: "Los mensajes tipo "fumar mata" no funcionan cuando la gente piensa que el riesgo es bajo. La probabilidad con respecto al divorcio es de 50%, pero las personas no creen que sea igual para ellas. El cerebro parece elegir lo que le conviene".

Un comportamiento anómalo en el cerebro parece ser la causa de las falsas esperanzas. Cuando las noticias eran positivas todas las personas tenían más actividad en el lóbulo frontal del cerebro, que está relacionado con el procesamiento de errores y el control emocional. Con las noticias que eran negativas, los más optimistas son los que tenían menos actividad. Un comportamiento casi enfermizo que no deja ver la realidad y que rechaza la idea de que no todo puede salir bien.

El optimismo puede ser bueno para la salud

"Ver el vaso medio lleno puede ser algo positivo - regula los niveles de ansiedad y es beneficioso para la calidad de vida en general- pero también significa que hay un mayor riesgo de tomarse ciertas cosas a la ligera, como practicar sexo seguro o ahorrar dinero para después de la jubilación", comenta el doctor Sharot.

Tal y como dice el científico, está comprobado que el optimismo parece tener efectos positivos en la salud. Un estudio realizado en 2009 a cerca de 100.000 mujeres mostraba que las optimistas tienen menor riesgo de sufrir un ataque al corazón y viven más.