Durante la década de los 90 del siglo pasado, el neurocientífico Joseph Le Doux demostró el dominio que ejerce el cerebro emocional sobre el cerebro racional en determinadas situaciones.

Según el neurólogo Antonio Damasio, cuando el cerebro toma decisiones lo hace con el objetivo de restablecer el equilibrio emocional que afecta a todo el organismo. Por ello, será imprescindible educar al cerebro emocional para que aprenda a controlar sus instintos y emociones utilizando la inteligencia.

La parte emocional del cerebro

Los científicos sitúan el control de las emociones en el sistema límbico, por eso denominan a esta estructura “la parte emocional del cerebro”. Este sistema está constituido por tres elementos fundamentales con funciones específicas:

  • El tálamo, que envía mensajes sensoriales al neocórtex cerebral (el neocórtex se considera la parte pensante del cerebro).
  • El hipocampo: se cree que juega un papel muy importante en la memoria y la interpretación de aquello que percibimos.
  • La amígdala, que es el centro de control emocional.
El sistema límbico en su conjunto está presente en ambos hemisferios cerebrales y regula las emociones e impulsos que experimentamos.

El cero emocional

Eduardo Punset utiliza el concepto "cero emocional" para definir el punto en el que se han formado los circuitos neuronales que determinan cómo afrontará las situaciones cualquier niño o niña desde el punto de vista emocional a lo largo de toda su vida. Este circuito queda cerrado a los dos años de vida y, aunque la expresión y el control de las emociones se puede aprender a posteriori, siempre tendrá que partir de la base neuronal que se forma hasta esta edad.

La clave para propiciar el desarrollo emocional en el niño estará en las relaciones de intersubjetividad que se establecen entre el pequeño y las personas con las que se relaciona.

El investigador Daniel Stern entiende la intersubjetividad, por un lado, como capacidad de reconocer a otra persona como centro separado de experiencia subjetiva con el cual se pueden compartir estados subjetivos propios (a partir de los dos años) y, por otro lado, como forma específica de relación que se genera entre el niño y su madre (desde el nacimiento hasta los dos años).

Concretamente, en el periodo sensoriomotor está presente un tipo de instersubjetividad específica, la intersubjetividad primaria, que se refiere a la capacidad de compartir los estados afectivos que surgen entre el bebé y su madre. El desarrollo del cerebro emocional dependerá de la calidad de estas relaciones de intersubjetividad o apego.

El poder del cerebro emocional

Autores como Daniel Goleman y Larry Dossey han descubierto que los centros emocionales del cerebro están conectados con el sistema inmunológico que lucha contra los gérmenes y el cáncer, así como con el sistema cardiovascular.

Todas las emociones son impulsos para actuar y cada emoción prepara al cuerpo para reaccionar de forma específica. A continuación se presentan algunos ejemplos de la relación que existe entre emociones y respuestas fisiológicas:

  1. Ira: la sangre fluye principalmente hacia las manos y el corazón late con mayor rapidez, mientras se produce un aumento de la adrenalina en la sangre.
  2. Temor: la sangre se concentra en los músculos, especialmente en los de las piernas, para facilitar la huida.
  3. Felicidad: la actividad cerebral se centra en la parte central, se inhiben los sentimientos negativos y se experimenta un aumento en los niveles de energía.
  4. Amor: se produce la relajación del organismo y un estado general de calma.
  5. Sorpresa: la retina permite entrar una mayor cantidad de luz para detectar con más facilidad los cambios que experimenta el medio.
  6. Disgusto: se produce una inhibición de la evacuación, insomnio y riesgo de hipertensión.
  7. Tristeza: conlleva una disminución en los niveles de endorfinas necesarias para fortalecer el sistema inmunológico.

Conocer es la clave

El cerebro emocional es común a animales y humanos; sin embargo, sólo los segundos son capaces de ser educados para controlar sus emociones. Así, la persona que posee una inteligencia emocional desarrollada estará situada en un peldaño superior de la evolución porque gozará de mejor salud y establecerá relaciones más exitosas con otras personas.