La ciencia de la conducta

Existen multitud de disciplinas que desde tiempos lejanos han intentado averiguar por qué las personas se comportan del modo en el que lo hacen y por qué sus sentimientos les conducen a un camino de sufrimiento en muchas ocasiones. Desde el análisis de la conducta la respuesta se encuentra en las consecuencias, es decir, el comportamiento de un ser humano depende de aquello que sigue al mismo.

El análisis funcional

El objetivo del análisis funcional es identificar cuáles son las funciones de la conducta. Para ello debe buscarse la relación que existe entre el ambiente y el comportamiento, así como la conexión entre la conducta y sus consecuencias, con las emociones que cada individuo experimenta.

Una vez realizado un análisis funcional se obtiene la descripción de las contingencias que generan que se adquiera y mantenga una determinada conducta. Por tanto, este tipo de análisis informa de la relación de interdependencia que hay entre la situación estimular que antecede a una conducta, la conducta en sí misma y las consecuencias que ésta genera.

El empleo del castigo

Azrin define el castigo como "cualquier cambio en el ambiente sucedido por una reducción en la conducta". Se trata de una técnica eficaz, pero requiere tener en cuenta numerosos elementos para emplearla de manera adecuada.

En el tiempo en el que esta técnica se lleve a cabo es recomendable introducir el procedimiento de refuerzo diferencial de otras conductas. Realizar dicho procedimiento de manera simultánea con el castigo es importante, pues al no requerir la realización de una conducta específica ayuda a que el niño siga accediendo al mismo número de reforzadores que antes de implementar el castigo.

Otras claves en la correcta aplicación del castigo son las siguientes:

  • No aplicarlo de manera intermitente. Hay que ser consistente en su uso.
  • Evitar la demora en su aplicación. De este modo no quedarán dudas acerca de cuál es la conducta inadecuada (la castigada).
  • Explicar verbalmente por qué la conducta disfuncional va seguida de castigo, mientras que la conducta adecuada recibirá reforzamiento.

Procedimientos basados en el castigo

El coste de respuesta y el tiempo fuera son dos de los procedimientos basados en el castigo. Ambos son modalidades del castigo negativo, es decir, intentan aumentar la probabilidad de ocurrencia futura de una conducta mediante la retirada de algún estímulo.

El coste de respuesta se basa en retirar un reforzador de forma contingente a la emisión de la conducta que se desea castigar. Pero para ello el niño debe tener un conjunto amplio de reforzadores. Por ejemplo, ante una conducta adecuada (como ordenar la habitación) los padres puede entregar una bolsa de golosinas o gusanitos al niño y cada vez que este emita una conducta inadecuada la bolsa se le retirará (puede ir perdiendo gusanitos a medida que diga palabrotas). Además, para que este método tenga mayor eficacia, se podrá privar al niño de los gusanitos durante el resto del día, así se convertirán en un elemento más reforzante y la motivación del niño en hacer bien una tarea aumentará.

El tiempo fuera se basa en la privación temporal del niño al acceso a sus fuentes de reforzamiento de manera contingente a la emisión de una conducta. Por tanto, se aparta al niño de un ambiente que es reforzante para él. La regla en la aplicación de esta técnica es emplearla durante un minuto por año de edad. Por ejemplo, si el niño tiene cuatro años se podrá aplicar el tiempo fuera con él solo durante cuatro minutos.

El empleo de la extinción

En muchas ocasiones, la mejor manera de que una conducta inadecuada no obtenga consecuencias que la mantengan es ignorarla. De este modo, la extinción consiste en eliminar el reforzador que hace que una conducta perdure en el tiempo.

Un ejemplo en el que puede resultar adecuado emplear la extinción es ante el movimiento continuo de un niño en clase que interrumpe constantemente a los demás. Quizá en este caso lo que está manteniendo la conducta del niño es la atención que recibe por parte de sus compañeros y sus profesores.

La intervención adecuada en el ejemplo anterior pasaría por extinguir los movimientos continuos del alumno y reforzarle en los momentos en los que se mantenga sentado adecuadamente, haga preguntas al profesor o esté realizando los ejercicios mandados en el aula.

Esta es una de las técnicas de modificación de conducta que más se emplean. Las razones de ello son las siguientes:

  • Si se aplica correctamente consigue eliminar conductas inadecuadas
  • Tiene un efecto muy duradero en el tiempo
  • Para llevarla a cabo no es necesario emplear ningún estímulo aversivo
Sin embargo, en su puesta en marcha hay que tener en cuenta que inicialmente suele producirse un aumento de la conducta problema y que la reducción de la conducta ocurre de manera lenta.