El crimen de Cabezas fue un caso emblemático que puso al descubierto la trama de poder y corrupción que rodeaba a Alfredo Yabrán. Gabriel Michi fue el compañero de ruta de Cabezas en la fatídica temporada veraniega de 1997, en Pinamar, cuando el fotógrafo fue asesinado. Michi ofreció una charla en la Facultad de Ciencias Sociales de la U.B.A., dando detalles de la investigación sobre Yabrán que terminó costándole la vida a Cabezas.

Rastreando a Yabrán

Michi comentó las bondades de Pinamar como lugar para cubrir la temporada de verano, ya que es un sitio pequeño en el que tenían toda una red de fuentes que los mantenían informados sobre la llegada de políticos y famosos. El periodista se refirió a la particularidad de las coberturas de temporada, que es la necesidad de que un periodista se dedique a trabajar para todas las secciones de su medio.

El nombre de Alfredo Yabrán, misterioso empresario, aparece vinculado al caso Cabezas desde que se conoció el hecho. A pesar de que la opinión pública y la Justicia consideraron culpable al suicidado empresario, se publicaron libros que proclamaban su inocencia.

Michi reveló que la revista Noticias fue la primera que descubrió al empresario, por curiosidad de una de sus directivas que, estando en el aeropuerto, se preguntó quién sería el propietario de la empresa Intercargos, que se ocupaba de cargar y descargar los aviones. La respuesta fue: Yabrán.

Hubo varios intentos periodísticos por acercarse al empresario, pero todos fueron desbaratados por su custodia. Michi caracterizó el perfil de esa custodia cuando afirmó que Yabrán era “custodiado por un ejército de custodios que eran, muchos de ellos, ex-represores de la dictadura militar, ex-represores de la ESMA, y otro sector que eran policías echados de la fuerza o veteranos de guerra de Malvinas”.

El compañero de José Luis Cabezas contó una anécdota relacionada al empresario: “Yabrán le da un par de entrevistas a ´Noticias´, aceptando hacer la nota pero sin dejarse sacar fotos, y cuando están ahí les dice, dos frases que quedaron grabadas para la posteridad: ´Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la cabeza´ y la otra cuestión que dice es: ´Ni los servicios de inteligencia tienen una foto mía´”.

La foto de la tragedia

El periodista comentó puntillosamente cada uno de los intentos que llevaron a cabo con Cabezas para obtener una foto de Yabrán. En el verano del 96, el fotógrafo logró la famosa imagen de Yabrán caminando por la playa junto a su mujer. Para obtener la foto, Michi contó que se puso en pose como si la foto se la sacaran a él y Cabezas aprovechó para capturar, así, la imagen del, hasta ese momento, misterioso empresario.

Michi desembocó en el 25 de Enero de 1997, fecha del crimen. Dejó en claro que Yabrán había armado todo un operativo para seguir sus movimientos y los de Cabezas. Ese operativo incluía a la custodia de Yabrán y a la policía bonaerense. El periodista refrescó en la memoria de los presentes los nombres de Gregorio Ríos, Gustavo Prellezo, la banda de “los horneros”, Sergio Camaratta y Aníbal Luna, condenados por el crimen.

El asesinato

A José Luis Cabezas lo asesinaron y luego quemaron su cuerpo dentro de su automóvil en la zona de General Madariaga, en una cava que se volvió lugar de homenaje para el fotógrafo.

Michi reconstruyó todo el periplo que transitó hasta comprobar, a partir de que una llave encontrada en el auto coincidía con la de la oficina de los periodistas en Pinamar, que su amigo había sido asesinado. “Me llevan hasta la oficina, prueban la llave y abre, y ahí es cuando me terminó de caer la ficha de que realmente era José Luis”.

El periodista expresó su sentimiento sobre el crimen mafioso: “Uno está preparado para muchas cosas en el periodismo, pero no para esto. Uno no está preparado como periodista, pero sobre todo no está preparado como ser humano”.

Extracto de la charla brindada por Gabriel Michi en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el 14 de Octubre de 2005.