Aldo Garay es un director cinematográfico que tiene un estilo muy particular para contar las historias de sus películas documentales, al punto tal que el espectador puede llegar a pensar, por momentos, que la historia que les cuenta es de ficción.

Es que para su narrativa utiliza muchas escenas que si bien no parecen ensayadas pueden dar la sensación de tener un hilo argumental no guionado.

Su temática ha sido recurrente en historias de travestis, se recuerdan sus documentales “Yo, la Más Tremenda” del año 1995 y “Mi Gringa, retrato inconcluso” de 2000 que pueden considerarse como los filmes que hicieron una avanzada en el cine latinoamericano con el tema de la diversidad sexual.

“El casamiento”

La historia que cuenta en la película “El casamiento” hace sonreír por su ternura y hasta provoca alguna carcajada en escenas que muestran situaciones cargadas de ironía hacia la realidad social que deben vivir las personas transgénero ("trans" en la Argentina).

Julia Brian es una transexual de 65 años que vive en Montevideo, fue intervenida quirúrgicamente para un cambio de sexo en el año 1993.

A pesar de que la operación se autorizó y se realizó en un hospital público, recién en el año 2005 le fue reconocida su nueva identidad.

Julia muestra en la película orgullosamente su pasaporte de mujer uruguaya, y además su vida de ama de casa que también trabaja afuera y de esposa siempre atenta a lo que su marido pueda necesitar.

Una sólida pareja

Julia conoció a Ignacio hace más de 20 años y desde entonces conviven y comparten sus vidas en todos los aspectos.

Ignacio confiesa que un primer momento no supo la verdadera condición sexual de Julia, pero al ver que ella lo encarrilaba hacia una vida de estabilidad tanto emocional como material, toleró la situación pero nunca la aceptó, por eso él anhelaba la operación que la convirtiera en una mujer de manera completa.

No es una pareja que vive en la riqueza, todo lo contrario, su ubicación social está en la clase trabajadora.

La vida diaria

Los dos están próximos a ser septuagenarios, han logrado mudarse a un departamento de plan social y están felices en él.

Es que, como lo manifiestan una y otra vez, para ellos la mayor felicidad es estar juntos y todo lo demás, bueno o malo, lo van incorporando a sus vidas de manera natural.

Comen mientras miran televisión, cuidan a sus perros, hacen las compras juntos, cuando ella asiste al médico, él la espera ansioso; toda una vida normal a la que sin embargo, para ellos, le falta algo.

Así que hora quieren casarse.

El casamiento

Y el disparador para la realización de esta película fue precisamente un llamado que Julia hizo a Aldo Garay en el que le decía lo siguiente: “Me quiero casar con el viejo, ¿te animás a salir de padrino?”

Aldo Garay ya había filmado escenas de la vida diaria de Julia e Ignacio, pero luego todo ese material quedó guardado porque la intención de hacer con el mismo un trabajo cinematográfico no pudo concretarse.

Hasta que a Julia se le ocurrió casarse y todo volvió a ponerse en marcha.

Una película muy vigente

Quizá al haber tenido que esperar para finalizar esta película haya sido beneficiosa para la misma.

Se ofrece en la 13ª edición de Bafici 2011 cuando ya está en plena vigencia en la Argentina la ley de matrimonio igualitario y el tema de las parejas gay y de transexuales y los problemas que las aquejan son motivo, casi diario, de debates en todos los ámbitos.

Una historia que atrapa al espectador

Como se ha expresado anteriormente, desde la platea se observa la vida diaria de esta pareja pero, también los preparativos para la boda que han esperado tanto tiempo.

Julia quiere casarse como “una princesa” y por lo tanto recorre casas de modas para elegir su vestido nupcial.

Ignacio está un poco despreocupado por el atuendo que llevará ese día.

Él se da por satisfecho con poder hacer uso del derecho a casarse con la persona que lo hace feliz desde hace más de 2 décadas.

La película es ágil, sin golpes bajos y su trama cuenta una historia verdadera que mantiene al espectador atento durante toda su proyección.