Motivo pictórico donde los haya, los Carnavales, protagonizados por Don Carnal y Doña Cuaresma, han sido plasmados en lienzos desde hace siglos. Cada artista, con su particular visión y su estilo, aporta un nuevo aspecto a estos festejos de febrero. A continuación se enumeran algunas de estas pinturas:

"Disparate de Carnaval", de Francisco de Goya y Lucientes

Pintado entre 1819 y 1823, se trata de uno de los grabados de Goya englobados en la serie "Los disparates", estampas difíciles de interpretar sobre visiones oníricas, violencia, sexo y crítica al poder imperante. "Disparate de Carnaval" alude al deseo humano por aparentar, mostrando una imagen distinta a la real. Esto se consigue con la máscara, con la que se interpreta a una personalidad distinta a la propia. No obstante, la visión de Goya es pesimista: la relación de la máscara con el engaño es directa, y la imagen causa desazón.

"El combate entre don carnaval y doña cuaresma", de Pieter Brueghel el Viejo

Más conocido por ser el autor de "La torre de Babel", Pieter Brueghel el Viejo fue uno de los grandes artistas y maestros del siglo XVI. "El combate de don carnaval y doña cuaresma" representa un carnaval de la clase rural, contraponiendo el placer de la diversión (don carnaval) con la devoción por la iglesia (doña cuaresma) en cada una de las mitades del óleo. La simbología del cuadro hace que el carnaval se represente como un hombre sobre un barril de cerveza, ataviado con un sombrero y un pastel, y la cuaresma como una mujer delgada, apoyada en un reclinatorio con una colmena por sombrero (miel de cuaresma) y dos arenques.

"Carnaval del Arlequín", de Joan Miró

El catalán Joan Miró adereza el Carnaval con esta obra ingenua, poética y ambigua, que expresa, con su personal estilo, la parte mágica del mundo. Una antología de luz y color de Miró en su época de convivencia con el surrealismo. En palabras del pintor, "en la tela aparecen ya elementos que se repetirán después en otras obras: la escalera que es la de la huida y la evasión, pero también la de la elevación, los animales y sobre todo los insectos, que siempre me han interesado mucho. Trataba de profundizar el lado mágico de las cosas. Por ejemplo, la coliflor tiene una vida secreta y eso era lo que a mi me interesaba y no su aspecto exterior. Durante ese año frecuenté mucho la compañía de los poetas porque pensaba que era necesario ir más allá del “hecho plástico” para alcanzar la poesía” (1938).

"Carnaval en Roma", de José Benlliure y Gil

El pintor valenciano José Benlliure provenía de una larga saga de artistas, entre los que se encontraba su hermano Mariano Benlliure. Conocido especialmente por su obra de tendencia religiosa, "Carnaval en Roma" (también llamado "Carnaval Romano") refleja el bullicio de esta fiesta, que es contemplada por los protagonistas del cuadro desde un balcón de la ciudad italiana.

Benlliure no fue el único que plasmó el carnaval romano, sino que son numerosos artistas los que se han sentido atraídos por reflejar este evento, como Mariano Fortuny en 1873, con su "Carnaval en el Corso Romano" o Jan Miel en 1653 con "Carnaval en Roma", una obra barroca que se encuentra en el Museo del Prado.