Venecia en el siglo XVIII era una ciudad aficionada a las festividades públicas. En ella se celebraban fiestas galantes, chirigotas callejeras y se representaban obras teatrales en sus numerosas plazoletas. Pero la fiesta más importante era siempre el carnaval, donde bajo el anonimato de las máscaras se permitían actuaciones galantes, impensables en otras épocas del año.

Ya entonces llegaban a la ciudad de la laguna miles de turistas europeos, entre ellos numerosas cortesanas, dispuestos a gozar de la libertad que imperaba en sus calles. La plaza de San Marcos se llenaba de titiriteros, echadores de cartas, charlatanes de feria y teatrillos ambulantes donde se podían ver comedias o tragedias a gusto del consumidor.

En las calles más comerciales se iluminaban los escaparates con grandes velas, para que todos pudieran admirar los productos que se ofrecían a los visitantes de la ciudad. Grupos de músicos repartidos por las distintas plazoletas de Venecia, animaban día y noche los corrillos y tertulias.

Estas costumbres coloristas constituyeron un tema recurrente en pintores venecianos de la época, tales como Pietro Longhi, Giovanni B. Tiépolo o la pastelista Rosalba Carriera, una de las más famosas pintoras de entonces, que retrató a varios personajes con máscaras de carnaval. Pero fue la obra de Pietro Longhi la que mejor reflejó en sus cuadros de pequeño formato, las costumbres y forma de vida de la Venecia dieciochesca.

P. Longhi introdujo en Venecia el cuadro de costumbres

Pietro Longhi (Venecia 1701 - 1785) comenzó sus estudios en Bolonia con Antonio Balestra, después pasó al taller de Giuseppe María Crespi, donde entró en contacto con los cuadros de Gambarini, pintor de escenas de género de refinado estilo, que tendrían gran influencia en su obra posterior.

Como casi todos los pintores de su época sus primeras obras fueron religiosas o históricas y pasaron totalmente desapercibidas del público. A mediados del siglo XVIII comenzó a pintar escenas costumbristas, creando una versión muy personal del llamado cuadro-conversación al estilo de Hogarth en Inglaterra o Watteau en Francia. Conoció de cerca las comedias de la primera época de Carlo Goldoni donde incluía personajes enmascarados, de la Comedia del Arte, más tarde reflejados en sus pinturas.

El artista veneciano se distinguió por la originalidad de los temas de sus obras

Aunque no fue un pintor de primera fila, Longhi se distinguió por la agudeza de observación y la originalidad de sus temas, convirtiéndose en un artista muy popular en su tiempo.

Su obra se difundió por toda Europa gracias a los grabados del florentino Francesco Bartolozzi.

Los trajes de los personajes de Longhi siguen inspirando a modistos actuales

En sus cuadros se pueden ver los trajes, disfraces y máscaras utilizados en la época, que todavía hoy son fuente de inspiración para disfraces de carnaval, sobretodo para los que compiten en el concurso de Máscaras Venecianas.

En cuadritos como El charlatán vemos una escena donde un hombre subido sobre una mesa, se dirige a un grupo de mujeres, mientras en primer término una pareja de enmascarados vestidos con trajes dieciochescos, miran al espectador.

La originalidad de los temas, la aguda visión para reflejar la vida dentro de las casas y palacios venecianos, el bullir de sus calles, constituyen un motivo par recordar a Pietro Longhi, pintor muy famoso en su tiempo. Todavía hoy su obra es un fiel reflejo de los célebres carnavales de Venecia.