El 24 de agosto de 1909 fueron colocados los primeros bloques de cemento del Canal de Panamá, y cinco años después, el 15 de agosto de 1914, fue inaugurada esta vía acuática interoceánica cuando el buque a vapor “Ancón” transitó sus 80 kilómetros de longitud, dando pie a la inclusión de la frase en el escudo de este Canal: “La tierra dividida – El mundo unido”.

Control del canal

Desde que Panamá declaró su independencia de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, se vio forzada a firmar un tratado con Estados Unidos otorgándole la concesión a perpetuidad del Canal y la soberanía de una franja de ocho kilómetros a cada lado, pero después de una prolongada lucha de 96 años por su recuperación, el Estado panameño se hizo cargo de su plena jurisdicción el 31 de diciembre de 1999.

Durante estos casi once años de control panameño del Canal, se ha marcado el despegue de la economía de ese país centroamericano, pues su rendimiento representa alrededor del 11% del Producto Bruto Interno (PBI), y además le permite dar empleo a más de 10.000 trabajadores.

Operación actual del Canal

La feroz competencia en el transporte de carga de las grandes corporaciones está ocasionando problemas, cada vez mayores, en la capacidad y congestionamiento del tráfico marítimo. Su principal usuario es Estados Unidos, ya que cerca de dos tercios de las mercaderías que pasan por el Canal salen de ese país, o llegan a él, siguiéndole China como segundo usuario. Sin embargo, con su infraestructura actual el tráfico de buques se hace cada vez más complejo.

Con mayor frecuencia se juntan en cada acceso más de cien buques, esperando días o semanas para realizar una travesía que solo dura unas nueve horas –cada día de espera tiene un coste promedio de 50.000 dólares estadounidenses–, con los consecuentes costes financieros para los intereses trasnacionales.

A pesar de esta situación, hoy el Canal tiene una gran importancia en el comercio marítimo, ya que atiende cada semana un promedio de 144 rutas marítimas de unos 80 países, y en los 96 años que han transcurrido, a cuatro de cumplir un siglo de operación, esta ruta ha sido utilizada por alrededor de un millón de barcos, con una capacidad de transporte de carga anual de 300 millones de toneladas que representan alrededor del 5% del comercio mundial.

Ampliación y modernización del Canal

Actualmente el Canal de Panamá se encuentra en pleno proceso de ampliación de su infraestructura operativa con una inversión de 5.250 millones de dólares estadounidenses, con el fin de mantener su vigencia como vía estratégica para el comercio global. Después de 93 años desde su inauguración, el 3 de setiembre de 2007 se iniciaron las obras cuando en el Cerro Paraíso detonaron 15 mil kilogramos de dinamita para iniciar la excavación de unos 130 millones de metros cúbicos y rebajar así su altura de 136 a 46 metros.

Desde el 24 de agosto de 2009, en dicha zona se está construyendo un tercer carril de dos gigantescas esclusas de 427 metros de largo (las actuales tienen 304), de 55 metros de ancho (actuales 33), y 15.3 metros de calado (actuales 9).

Cada esclusa tendrá tres escalones en cada extremo del Canal así como contarán con sus respectivos depósitos de reciclaje de agua, lo que significará un ahorro de recursos hídricos. Cuando operen al término de su construcción, elevarán los buques unos 26 metros –equivalente a la altura de un edificio de ocho pisos– para que naveguen por el lago Gatún, en medio del istmo, antes de descender al mar al otro lado de la vía.

Significado de la ampliación para el transporte marítimo

Esta obra que debe quedar concluida antes de celebrarse el centenario desde su inauguración, el 15 de agosto de 2014, duplicará su capacidad de transporte anual de 300 millones de toneladas actualmente –correspondiente al paso de 14.000 buques–, hasta 600 millones de toneladas.

Además, considerando que el principal segmento del negocio del Canal corresponde a la flota de buques portacontenedores “panamax” (con capacidad de carga de menos de 5.000 contenedores de 20 pies), esta ampliación posibilitará el paso de los nuevos buques más grandes del siglo XXI, los “postpanamax” (que cargan hasta 12.000 contenedores de 20 pies), y que actualmente se ven ahora obligados a bordear América del Sur para llegar al Atlántico.

Además, con este nuevo cauce, los buques que ingresen por el océano Pacífico, entrarán a las esclusas y pasarán directamente al Corte Culebra, con lo que se ahorrará el tiempo que se utiliza en una esclusa intermedia como la de Pedro Miguel.

Por último, para Panamá, desde el inicio de los trabajos de ampliación del Canal, ya está representando un gran beneficio económico con la creación de 8.000 empleos directos y 35.000 indirectos. Además, está invirtiendo en capacitar y entrenar a unos 200.000 panameños previendo la mano de obra especializada para operar las nuevas esclusas. Al término de esta gran obra de infraestructura, Panamá contará con su recurso más estratégico, el que consolidará el destino de progreso de esta nación centroamericana.