A partir de los 18 años en adelante y la mayor parte de nuestra vida vamos envejeciendo y lentamente las defensas van perdiendo su suficiencia. Esto por supuesto puede acelerarse sino sabemos cuidarnos debidamente. Debemos estar conscientes que una cosa es; la edad cronológica de cara al calendario y otra es la edad biológica de un individuo, que se puede hacer adelantar o retroceder según sea su calidad de vida.

Conocimiento del sistema inmunitario

Si cotidianamente tomamos medidas efectivas y constantes, y andando nos organizamos de forma correcta, lograremos el equilibrio necesario del sistema inmunológico, hacer más lenta nuestra edad biológica y así poder lograr una larga vida con buena salud. Por otro lado el sistema nervioso, endocrino e inmunitario se comunica constantemente entre sí para mantener un equilibrio y darnos salud. Si conocemos como funciona nuestro sistema inmunitario, sabremos si andamos más rápido o más lentamente hacia una vejez más sana.

Sabemos que siempre hay en la vida situaciones de estrés que nos mueven continuamente y que nos permiten sobrevivir. El problema estriba cuando esas situaciones se vuelven una constante, involucrando ansiedad, miedo o depresión, porque es allí donde el sistema inmunitario se debilita, se vuelve deficiente y produce una enfermedad que incluso puede llegar antes de tiempo y producir la muerte del individuo. Enfermedades tales como la gripe, se hacen más frecuentes, su recuperación se hace más larga y la efectividad de las vacunas, y medicamentos decrece.

Nacimiento y crecimiento

En el nacimiento de un ser humano, ese medio estéril donde se formó desparece, su sistema inmunitario mientras es bebé, es inmaduro, y conforme el cuerpo reconoce y tolera los microorganismos, este organismo va reconociendo que bacterias serán útiles y cuales dañinas para el crecimiento y para luchar con el 90% de las infecciones que vivimos durante nuestra infancia. Si nos indisponemos, nuestro sistema inmune produce una inflamación en las zonas afectadas para contrarrestar los entes ajenos que nos afectan pero; cuando la inflamación no es controlada a tiempo, termina en la aparición de una enfermedad.

Cuando el sistema inmunitario está equilibrado y bajo control sana el cuerpo por sí mismo, pero si esto no ocurriera la patología aumenta así como el proceso de oxidación en el, en la misma forma que ocurre con el envejecimiento. De no conseguir mantener un sistema inmune joven, se produce el envejecimiento y la muerte tempranamente. Las personas que viven más de 100 años disponen de un sistema inmunitario que trabaja con la eficiencia de un cuerpo de 30 años de edad. Es bueno decir que la genética tiene un papel importante, pero; el ambiente, los alimentos que ingerimos y los hábitos de vida conforman el 70% de los ingredientes para que todo camine perfectamente.

El equilibrio necesario

Es posible mantener nuestro sistema inmunitario en equilibrio con cosas muy sencillas como; hacer una dieta alimenticia rica en vitaminas y minerales que potencien las defensas, que además integre fibra suficiente y antioxidantes. Dormir por lo menos 8 horas diarias como mínimo, hacer actividad física moderada, caminar de una a dos horas diarias, no consumir drogas, cigarrillos, no abusar del alcohol, algo muy importante; realizar ejercicios mentales para evitar un colapso emocional e intelectual, disfrutar de una buena compañía y de relaciones de amistad, tener una actividad dinámica moderada, viajar de vez en cuando para salir de la rutina y adaptarse a los cambios diarios de forma inteligente.

Potencialmente cualquier ser humano dispone de todos los requerimientos necesarios para alargar y cambiar su vida casi infinitamente. Es posible llegar a 120 años edad o más. Pero no podemos soslayar que somos los responsables absolutos de buscar hacerlo en las mejores condiciones posibles.