Aung San Suu Kyi fue arrestada por primera vez en 1989. Fue en 1962 cuando comenzó la dictadura militar de Birmania y desde entonces solo se han celebrado dos elecciones. La sorpresa llegó cuando, en 1991, el partido de la Premio Nobel ganó con la Liga Nacional para la Democracia hecho inmediatamente reprimido por la Junta militar que estaba en el poder.

Suu Kyi fue encarcelada posteriormente. Dos años atrás, habían cambiado sin ningún apoyo el nombre del país, de Birmania a la Unión de Myanmar. Con el paso de los años éste ha sido reconocido, pero a pesar de ello aún sobreviven numerosos detractores.

La hoja de ruta como camino hacia la democratización de Birmania

En mayo de 2008, la Junta Militar quiso demostrar su compromiso con la democracia celebrando un referéndum, que fuentes oficiales calificaron de exitoso, con el que proclamaban haber llegado al punto número cinco de la hoja de ruta. Este referéndum fijaría la fecha para unas elecciones multipartidistas en octubre de 2010. Tuvo, aparentemente, una participación del 98,12% y un 92,48% de votos a favor de la reforma constitucional.

Según la BBC, las elecciones se llevaron a cabo el siete de noviembre, unos días antes de la liberación de la activista birmana. Estas elecciones fueron multipartidistas pero sin la presencia del principal grupo de la oposición, la Liga Nacional para la Democracia, algo que según la revista británica The Economist demuestra que la liberación de Aung San Suu Kyi no significa libertad, sino el paso hacia una prisión más amplia.

Afirman que no es la primera vez que esto sucede. La activista ha sido liberada en contadas ocasiones y ha vuelto al revuelo político como ya está haciendo en estos instantes. Los sabotajes sentimentaloides, como impedir dar un último adiós a su marido fallecido por un cáncer de próstata o limitar las visitas de su hijo, no han impedido que esta premio nobel de 65 años siga luchando por la liberación de su país.

Derechos Humanos en Birmania

Parece que se han acercado posiciones y se puede pensar en una negociación entre la Junta y el partido de Aung San Suu Kyi. Otros opinan que la Junta no piensa en un acercamiento sino que el referéndum celebrado para la reforma constitucional (la primera constitución birmana se firmó en 1974 pero fue abolida en 1988) no es más que un paso para la transformación de la dictadura militar en dictadura civil.

Sin embargo, el problema de Myanmar no se para en la Junta militar. Es necesario recordar que Birmania es un país de 53 millones de habitantes compuesto por un total de 153 etnias diferentes agrupadas en ocho razas diferentes. Esta es una de las razones por las que se mantiene el Gobierno militar ya que según Win Min, analista birmano, el Gobierno civil es demasiado débil para “prevenir una potencial secesión de las minorías étnicas”.

El grupo guerrillero KNU

El Gobierno birmano cree que amenazan la integridad nacional y la estabilidad. Así, las tensiones alcanzan la frontera tailandesa con el grupo guerrillero KNU que se ve sometido a los ataques del Ejército de su propio país.

El Gobierno birmano afirma que desde 1989 han abandonado la presión militar y se han pasado a una política activa de integración. Esto ha sido desmentido por los sucesivos enfrentamientos y el número de prisioneros políticos que ascienden a la cifra de decenas de miles, y condenado por un embargo internacional apoyado por la líder de la Liga Nacional Democrática.

Los recursos, un plus para la continuidad

Además de recursos materiales y piedras preciosas, en el año 2009, la suerte llamó a la puerta birmana con el descubrimiento de petróleo en la zona. Tras varias negociaciones, se llegó a un acuerdo para el comienzo de la explotación en cinco años por parte de la compañía india Essar Oil.

Asimismo la colaboración se ha ampliado con Tailandia o la República Popular de China que planea la construcción de un oleoducto de 1.200 kilómetros que ayudará a las importaciones desde África y Oriente Medio como por ejemplo desde Sudán.

Birmania, productor de opio

Por otro lado, este país es el primer productor de opio en el área de Asia Pacífico. Esto ha creado una red de delincuencia organizada así como una alta tasa de población con el VIH. Este tema como ya hemos visto en Afganistán es un asunto de crimen transnacional que puede fomentar el terrorismo ya que es una mecanismo fácil para blanquear dinero.

Myanmar rechazó el Informe internacional para la estrategia de control de narcóticos liderado por los Estados Unidos que mantiene su embargo y denuncia expresamente al Gobierno como responsable del problema. La Unión ha realizado numerosos acuerdos bilaterales con Vietnam, Laos o Rusia.

La propagación del VIH se ha disparado. Datos del año 2007 afirman que el aumento en los drogodependientes infectados es continuo en ciertos lugares que han alcanzado el 80%: en China aumentó un 42% en 2007, Indonesia un 46%, Malasia un 65% y Vietnam un 44%.

Por la democracia en Birmania

Es necesario reforzar el sistema de cooperación mediante intercambios de información para el tráfico de drogas, también el tráfico humano y sexual que afecta sobre todo a mujeres y niños así como prevenir el blanqueo de dinero y cooperar para frenar el mercado ilegal, además de acabar con la limpieza étnica o las presiones a los opositores, algo solo imaginable si el Gobierno estuviera dispuesto a superar todas estas trabas. La liberación de Aung San Suu Kyi era un paso necesario para poder avanzar por este camino.