Las Sierras de Córdoba tienen en el Camino al Cuadrado, una de sus joyas más preciadas hasta ahora, en lo que a ruta turística se refiere. Nos referimos a un camino - recientemente pavimentado - de unos treinta y cinco kilómetros que une dos localidades serranas, tan cercanas y tan alejadas a la vez: La Falda y Río Ceballos. Es que en ese breve y sinuoso trayecto del Camino del Cuadrado el viajero discurre por paisajes únicos y variados en los que debe detenerse, aunque sea sólo para admirar una naturaleza rocosa y verde a la vez; el contraste entre el cielo, los arroyos y las cumbres. El entorno es acompañado por servicios turísticos que están a la altura de las circunstancias. El camino toma el nombre del cerro más importante del circuito.

El camino desde La Falda

Vamos a elegir la partida desde La Falda, ciudad ubicada en el centro del Valle de Punilla, a unos 70 km de Córdoba capital y a unos 760 de Buenos Aires. A la entrada al Camino del Cuadrado se accede tomando por la calle principal de la ciudad, la Avenida Edén. Casi inmediatamente empieza la pendiente, con una vista que impacta de inmediato. La admiración se potencia cuando a los tres kilómetros surge un mirador llamado el Balcón de las Nubes, desde donde se ve la ciudad con sus techos colorados, vista en la que sobresale la Iglesia del Santísimo Sacramento. Este mirador es el primero de los varios naturales que tiene el camino, algunos ubicados en curvas cerradas con cornisas, que bordean la montaña; las vistas se suceden desde distintos ángulos y alturas, o bien hacia la ciudad, bien hacia el valle de Punilla o bien hacia las quebradas por las que el camino discurre.

La Estancia El Cuadrado

El cerro le dio nombre al establecimiento y al camino, todos ligados a la historia de La Falda. El acceso está a unos seis kilómetros de recorrido. El casco está ubicado en la cima de una de las sierras y desde ahí se pueden hacer cabalgatas hacia el cercano Cerro La Banderita, de unos 1.200 m de altitud y hacia el Arroyo El Chorrito, formador de un cauce entre este cerro y el cerro El Cuadrado. La travesía ofrece la oportunidad de vistas únicas de La Falda y el Valle.

El camino hacia Río Ceballos: La Campiña

El camino de curvas y contracurvas sigue por un tramo en el que la baja velocidad que se debe llevar y las vistas a los bajos de las quebradas, le dan un suspenso apasionante. En una de esas vueltas, en el kilómetro 7, aparece a lo bajo un establecimiento en medio de un grupo de árboles tupidos, denominado La Campiña. Lo que fue en una época la mansión Saint Antoine, devenido ahora en cabañas, es un lugar imperdible enclavado en medio de las sierras, y donde es posible ver animales autóctonos en cautiverio . Un kilómetro más adelante, después de pasar un arroyo, encontramos un lugar interesante del típico entorno serrano: el establecimiento El más allá.

La Estancia El Silencio

El camino vuelve a subir. La vista serrana se completa con espacios menos empinados con pendientes verdes y de pastos duros y amarillos. Las pircas que delimitaban potreros y establecimientos, resaltan como ruinas de un pasado no tan lejano de producción ganadera. En el kilómetro 11, en un tramo excelentemente pavimentado, está la estancia El Silencio, un recinto de estilo colonial del siglo XVII, en cuyo diseño destaca el amplio patio y las espaciosas galerías. Ofrece a la venta antigüedades y platería. Se pueden observar llamas, alpacas, ofidios e insectos. Como servicios de temporada, se pueden disfrutar caminatas y cabalgatas guiadas por las sierras cercanas, y la pesca y observación de truchas.

Turismo en Río Ceballos

El Silencio es el punto más alto del Camino al Cuadrado, a unos 1.400 m sobre el nivel del mar. El descenso suave ofrece vistas inigualables aunque ahora predomina un camino de pocas curvas, circunstancia que junto con el pavimento impecable y el desnivel menos pronunciado, invitan a aumentar la velocidad. Mientras observamos el imponente paredón pétreo de Los Gigantes, el camino nos lleva hasta el kilómetro 24 donde se bifurca en tres opciones: a la izquierda se accede La Estancita, una casa de retiros espirituales junto a una cascada; con la opción de la derecha se arribará al dique La Quebrada, mientras que la alternativa del centro es la de Río Ceballos. Otra bifurcación se presenta unos tres kilómetros más adelante, con un desvío a la izquierda que conduce a la localidad de Salsipuedes, pero también se sigue por la derecha hacia el destino previsto. Saliendo a la ruta pavimentada que lleva al dique La Quebrada, se gira a la izquierda y se llega a la populosa ciudad de Río Ceballos en el kilómetro 35, donde concluye este espectacular viaje serrano.