Se conoce como Camino de Santiago la peregrinación de los fieles cristianos desde diversos puntos de la Península Ibérica y de toda Europa hasta Santiago de Compostela, donde se encuentran los restos mortales del apóstol Santiago el Mayor. Se trata de una de las peregrinaciones más conocidas y veneradas del cristianismo, y sus orígenes se remontan a la Edad Media. En realidad, el devenir de los siglos ha ido configurando distintas vías por las que los peregrinos han llegado a Compostela, generando las múltiples rutas que se conocen en la actualidad. No obstante, todas ellos comparten el hecho de haber sido vías de comunicación con Europa y rutas de comercio e intercambio cultural para la España medieval. Por ejemplo, fue gracias al Camino de Santiago que el arte románico, procedente de Francia, se introdujo en la Península Ibérica.

Origen de la peregrinación

El motivo por el cual el apóstol Santiago era tan venerado en las tierras de Galicia y, en general, en el norte de la Península Ibérica, se correspondía con las leyendas que aseguraban que el Santo había predicado por aquel territorio. A finales del siglo VIII, muchos cristianos de la península ya afirmaban que el cuerpo de Santiago se encontraba sepultado en algún lugar de aquellas tierras que había evangelizado.

Finalmente, en el año 813 un ermitaño llamado Pelayo alertó al Obispo de Iria Flavia (la actual Padrón) de que había visto una estrella posada sobre un bosque cercano (Compostela viene del latín Campus Stellae, es decir, “campo de estrellas”). Ambos acudieron a aquel lugar y descubrieron una pequeña capilla, ubicada junto a un cementerio de la época romana.

Rápidamente, el descubrimiento del sepulcro, que sin ninguna duda se atribuyó a Santiago, se extiende por los primitivos reinos cristianos, ansiosos por poder honrar sus creencias frente a la ocupación árabe. El rey de Asturias, Alfonso II, ordenó construir una iglesia de inmediato y, de esta manera, con el apoyo de los reinos cristianos europeos que ansiaban la unidad frente a la amenaza de invasión árabe, se consolidaron una serie de monasterios e iglesias que marcaban el camino para llegar ante la tumba del Apóstol.

Las diferentes rutas

Durante siglos, los peregrinos tuvieron que hacer frente a numerosas adversidades para poder realizar el Camino: la ausencia de una lengua y moneda común, la existencia de salteadores, las enfermedades, las guerras, etc. Esto marcó que se crearan diferentes rutas según la procedencia y las posibilidades económicas de los peregrinos. Tradicionalmente, se habla de siete trazados históricos para llegar a Santiago: el Camino Francés, el Camino Primitivo, el Camino del Norte, la Vía de la Plata, el Camino Inglés, el Camino Portugués y la Ruta Marítima.

  • Camino Francés o Franco-Navarro: Es la ruta jacobea más transitada de Europa y la más relevante a nivel histórico. Recibe ese nombre porque en su inicio (Saint Jean Pied du Port) confluyen las tres principales rutas francesas, que entran en la Península a través del puerto de Roncesvalles, atravesando Navarra, La Rioja, el norte de Castilla y León y, finalmente, Galicia. Este camino pasa por algunos de los enclaves principales del arte y la cultura medievales en España, como es el caso de Pamplona, el Puente de la Reina, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, Astorga o León. En la época de las Cruzadas, esta vía sirvió como alternativa para los fieles cristianos ante la imposibilidad de peregrinar a Tierra Santa. Cuando se fijó como ruta (alrededor del siglo XI), se dividía en 13 etapas de larguísima duración, de tal manera que, con el tiempo, se considera que dispone de 31 etapas.
  • Camino Primitivo: Parte desde Oviedo y emula la primera ruta establecida para llegar a Compostela en el siglo IX. Perdió influencia con el traslado de la capital asturiana a León, en el siglo X, pero todavía atrae a los peregrinos que quieren contemplar las reliquias custodiadas en la catedral de Oviedo.
  • Camino Norte o de la Costa: Es una ruta imprecisa, ya que el punto de partida no está establecido de manera fija. Normalmente se comienza en algún punto de la costa del País Vasco para, a continuación, recorrer el litoral cantábrico hasta Galicia, lo cual proporciona al peregrino paisajes de gran belleza. En el pasado fue la ruta más utilizada por los peregrinos procedentes de países nórdicos, pero en la actualidad no dispone de una red de alojamientos y albergues comparable a otras vías.
  • Vía de la Plata: Transcurre entre Sevilla y Astorga (León), donde se une al Camino Francés. El nombre procede de la antigua ruta usada por los romanos para transportar la plata y otros metales procedentes de los montes leoneses. Resulta un camino muy duro para realizar a pie, pero óptimo si se desea montar a caballo.
  • Camino Inglés: Usado fundamentalmente por los peregrinos escandinavos y británicos. Se realizaba una gran travesía marítima, ya que el viaje por tierra no comenzaba hasta algún punto de la costa de La Coruña, normalmente Ferrol. En la actualidad, consta de tan sólo cuatro etapas.
  • Camino Portugués: Durante la Edad Media, el pueblo portugués también demuestra una gran devoción por el Santo, lo que convirtió a esta ruta en una de las más transitadas. Se suele iniciar el camino en algún punto del Algarve para, luego, recorrer la costa portuguesa hasta pasar a España por Valença do Minho y seguir a través de Tuy y Pontevedra.
  • Ruta Marítima: Esta senda es de una gran importancia simbólica ya que, según se cree, sigue los pasos del cuerpo del Apóstol transportado por sus discípulos. Según la leyenda, el barco que transportaba sus restos, procedente de Palestina, llegó a Galicia a través de la Ría de Arosa, remontando el río Ulla hasta Padrón (que entonces recibía el nombre de Iria Flavia).