El calzado japonés tradicional lo componen una variedad de modelos y formas, desde el zapato más sencillo hasta el fabricado con metales y piedras preciosas que usaba la nobleza.

El calzado de paja

Obtenida, en la mayoría de casos, de la paja de la planta de arroz, era el calzado más sencillo y primitivo que consistía en trenzar las suelas y las correas; así se conocían con el nombre de waraji, en el que las correas que partían de la punta, llegaban hasta el talón.

El llamado tageta, era otro calzado rural, indicado especialmente para las labores del campo y, en especial, para aquellos que trabajaban en zonas embarradas o pantanosas y consistía en una base de paja trenzada, sobre un patín o plataforma de madera.

Zapatos para el ejército

Eran muy curiosos los ashinaca que, hechos de paja, eran utilizados por los soldados, en la antigüedad, para mantener el equilibrio en la batalla, de ahí que solo se tratasen de unas suelas trenzadas sujetas en la punta, pero sin talón, esta carencia los hacía mucho más estables y se podía caminar mejor.

Calzado para las zonas muy frías

Se empleaban las botas llamadas Fuka-gutsu que estaban hechas de paja trenzada y preservaban muy bien el pie de la humedad, del barro y de la nieve, conservando el calor corporal; a veces se forraban de lana, tejido e incluso pieles.

El calzado más corriente

Era un tipo de sandalia llamada zori, que era calzada por los campesinos; hechas de paja trenzada, también había variantes en piel e incluso en madera; en todos los casos se trataba de una suela con dos correas.

El calzado más popular, los Geta

Las llamadas Geta, quizás fueron las sandalias más extendidas y se empezaron a utilizar en el siglo XVII con multitud de variantes, según el lugar en el que se encontraban o las circunstancias del momento: las Inakabu-Kiri Geta, usadas para las cosechas en los arrozales; las Ippon-ha geta, para permanecer en los alrededores de los santuarios y templos budistas; las Geta lacadas, que consistían en una plataforma de madera apoyada en dos tacos (podía ser uno) y con dos correas para sujetar el pie, como su nombre indica, se lacaban en diferentes tonos o colores; los Oiran Geta que, con grandes plataformas, lo calzaban las mujeres en los burdeles para las clases más adineradas.

Calzado para los Samuráis

Los guerreros Samuráis, utilizaban varios tipos de calzado, tanto para el entrenamiento como para la práctica de las artes marciales.

El Kurogane Geta, utilizado en los combates de artes marciales o entrenamientos; para ejercitar los pies y piernas se empleaban los Getas de hierro que pesaban cada zapato cinco kilos; otra variedad eran los Tsuranuki, en muchos casos hechos con piel de oso que era el símbolo de la ferocidad.

Botas con divisiones en los dedos

Las clases medias altas utilizaban una especie de calcetín con una división en los dedos y se colocaba entre el pie y el tipo de calzado zori; este complemento del calzado tenía la misión de preservar el pie de de los roces con el calzado, su nombre era Tabi.

Algo parecido ocurría con las botas Jikatabi que eran de cuero pero tenían una división en los dedos y se empleaban directamente, es decir, sin calcetín.

Calzado para los sacerdotes

Los sacerdotes empleaban un calzado de madera llamado Asagutsu y estaban lacados en negro con unas almohadillas interiores para proteger el pie; se utilizaban de forma casi exclusiva en el interior de los templos; sin embargo se alternaban con los del tipo Geta y, en muchas ocasiones, con altas plataformas de uno o dos tacos.

El zapato de los nobles

El Sengai lo empleaba la nobleza en el interior de sus palacios y era un calzado de mujer, pero hay constancia del empleo de calzados ricamente adornados con piedras preciosas y metales nobles. Como los zapatos eran un símbolo palaciego, se calzaban solamente en el interior y sobre esteras o alfombras.

El calzado del cazador

Otro tipo de calzado eran los Matagi, usados por los cazadores en los bosques o el halconero para practicar la cetrería en los campos y bosques. Eran muy significativos emplear calzados hechos con pieles de animales salvajes.