Los Cabildos en Hispanoamérica cumplieron una función notable de enlace entre los habitantes de una zona y las autoridades locales y centrales. Muchas veces fueron una verdadera barrera contra los abusos y otras, motores de demandas y necesidades que se planteaban directamente al Rey. En la época de la emancipación fueron la institución adecuada para que los patriotas pudieran llevar a cabo sus pretensiones independentistas en un marco en el que el voto les daba legitimidad.

Origen del cabildo

Al fundar una ciudad los españoles constituían el cabildo, el que pasaba a ser la unidad local de gobierno, con jurisdicción en la ciudad y en la zona rural que la rodeaba. El origen del cabildo se remonta a una institución de antiguas raíces medievales, el ayuntamiento castellano, aunque algunos lo remontan al Imperio Romano. En el cabildo estaban representados los vecinos de mayor prestigio, es decir los conquistadores y sus descendientes, pero hacia el siglo XVII se incorporaron otros grupos, por la venta de parte de los cargos.

Funciones del Cabildo

Los cabildos, como los actuales municipios cumplían múltiples funciones, entre las que se destacan:

  • Registro de títulos, relacionado con su presentación para ejercer los cargos de funcionarios y para el ejercicio de ciertas profesiones.
  • Designación de funcionarios: intervenía en la de alcaldes y regidores y designaba los propios.
  • Gobierno comunal: administración de la ciudad, distribución de tierras, regulación del comercio, protección de los indigentes, mantenimiento del orden público, cuestiones referidas a la enseñanza primaria y a la conservación de cárceles y hospitales, entre otras.
  • Asesoramiento y control político: las autoridades superiores los consultaban sobre problemas que ocurrieran en el gobierno de la zona de influencia.
  • Administración de justicia: Sus integrantes tenían funciones judiciales, tanto civiles como criminales.
  • Finanzas: administración de sus bienes y cobro y utilización de las contribuciones, denominadas propios y arbitrios, con las que se sostenía.
  • Consultas excepcionales: el cabildo convocaba a los vecinos para buscar su apoyo en temas que por su importancia requerían su presencia, y luego resolvía. Esas reuniones eran los“Cabildos Abiertos”.

Los funcionarios del cabildo

Una serie de funcionarios cumplían con la diversidad de acciones que les estaban encomendadas, entre los que se destacan:

  • Los alcaldes ordinarios, de primero y segundo voto, que presidían el cabildo en algunas ocasiones y tenían funciones judiciales.
  • Los funcionarios especiales, que seguían en rango a los alcaldes, a saber: el alférez real, el alguacil mayor, el provincial de la hermandad, el depositario general, el fiel ejecutor y el receptor de penas de cámara, los que tenían diversas funciones políticas, administrativas, judiciales y protocolares.
  • Los regidores y los oficiales reales, eran los miembros del cabildo en ejercicio de las vocalías y reemplazantes de los funcionarios especiales cuando era necesario.
  • Otros funcionarios sin voz ni voto: síndico procurador general, procuradores, mayordomo de la ciudad, alcaldes de hermandad, jueces pedáneos, alcaldes de barrios y de aguas, defensores de menores y pobres, escribano del cabildo, etc.
Cabe destacar que todas las ciudades tenían cabildo, incluso los centros urbanos de menor importancia cuando estaban separados por distancia y vecindad, de las ciudades más importantes. En general los funcionarios principales del cabildo eran elegidos por el rey, el virrey o el gobernador, aunque se admitían formas de elección vecinal y por subasta pública (esto ya en el siglo XVIII); en este caso desnaturalizó la función del cabildo, por la llegada de personas no aptas para los cargos. Esta forma de elección no alcanzó a los alcaldes; estos eran elegidos por los regidores. En todos los casos debían ser vecinos de la ciudad.

Importancia de los cabildos en las revoluciones emancipadoras

La importancia de los cabildos se basó en su carácter dinámico, frente al estancamiento de los órganos gubernativos tradicionales de la corona; por otra parte se destacaron por la eficaz defensa que asumieron respecto de los intereses locales colectivos, en general relacionados con la industria y comercio, pero hacia al final de la época hispánica también intervinieron con las cuestiones políticas que generaban el ingreso de los criollos como nuevo grupo de poder. Esta circunstancia fue dando a los cabildos el rol de representación de sociedades que de a poco iban generando un espíritu localista; los cabildos llegarían a ser el lugar principal donde los vecinos se reunían para expresar sus sentimientos y anhelos de autonomía. En el caso del Río de la Plata y en el marco del período revolucionario de principios del siglo XIX todos los cabildos ejercieron su influencia como institución fundamental y representativa de la ciudad y su entorno, así como de su desarrollo social y geopolítico, lo que signó el carácter federal de la futura nación, Argentina.