El bullyng es uno de los problemas del momento, que aquejan severamente a nuestra sociedad y consiste en la intimidación o acoso por parte de algunas personas a otras más débiles y vulnerables, es decir, que está sucediendo entre nuestros niños de primaria y secundaria, dentro del marco de las escuelas e instituciones educativas.

Este término data de los años 70, cuando un investigador noruego llamado Dan Olweus comenzó a detectar el problema en las escuelas de su ciudad y denominó a este fenómeno como bullying, lo que nos demuestra que es un problema no tan nuevo como se puede creer pero que sí ha cogido bastante auge en los últimos 20 años.

El problema consiste en un acoso o intimidación ya sea:

  • Físico (con golpes o palizas).
  • Sicológico (amenazas, manipulaciones, chantaje).
  • Verbal (insultos, ridiculizaciones o menosprecios en público).
  • De exclusión social (aislamiento y exclusión total del grupo).
  • Y hasta sexual (incluye el asedio, la inducción y el abuso sexual consumado) en algunos de los casos..
Esto ha llegado a generar homicidios en masa por resentimiento por parte de las víctimas y hasta suicidios porque se sienten tan solos y desprotegidos que no encuentran una mejor solución a su desdicha.

El bullying es un problema de todos

Este problema ha llegado a semejantes proporciones por no habérsele prestado la debida atención por parte de los adultos, tanto padres de familia como educadores. El problema se da en las escuelas y los protagonistas son niños o jóvenes que actúan unos como abusadores y otros como víctimas, pero que al analizar ambos casos pudiéramos decir que ambas partes son víctimas de familias disfuncionales dentro de una sociedad enferma que ha perdido sus valores.

El victimario o acosador

Según la sicóloga y trabajadora social de Miami Maureen Zamora el abusador o victimario generalmente es un niño perteneciente a una familia disfuncional que también es maltratado por alguno de sus padres o por ambos. Es un niño desatendido y con una muy baja autoestima porque no se siente valorado por ellos. Su comportamiento agresivo en la escuela es el resultado reflejo del resentimiento y quiere desquitarse con otro más débil, de lo que él mismo sufre en su casa.

La víctima o intimidado

La víctima, por su parte, es un niño que de algún modo es también desatendido en el hogar porque al quejarse ante sus padres acerca del problema de intimidación y acoso no recibe la atención necesaria y simplemente queda a su suerte. La escuela tampoco suele tomar partido y sus directivas o profesores a veces ni se enteran del problema que los niños acosados están viviendo.

Estadísticas que hablan por sí solas

Se comprobó que en Estados Unidos, por ejemplo, el 30% de los estudiantes de sexto a décimo grado se han visto de algún modo involucrados en actos de bullying, en su papel de acosadores o víctimas, o de ambos.

Además, las estadísticas demuestran lo siguiente:

  • 1 de cada 4 niños ha sido víctima de acoso, abuso o intimidación.
  • El 77% de los estudiantes han sido víctimas de acoso psicológico o verbal.
  • 1 de cada 5 niños ha admitido ser un acosador.
  • 8% de los alumnos pierde un día de clases al mes atemorizados por la intimidación o acoso, de alguno de sus compañeros de la escuela.
Según el investigador Jorge Srabstein, director de la Clínica de Problemas Médicos Asociados con la Intimidación Escolar, del Centro Médico Nacional Infantil de Washington "El acoso escolar entre alumnos es una epidemia silenciosa. En casos extremos, puede derivar incluso en la muerte tanto del chico hostigado como del hostigador". Pero en América Latina el problema no es menor. Según un estudio realizado por la UNESCO, Chile tiene el peor clima escolar entre 16 países de la región.

Síntomas de hijos hostigados

Para detectar si uno de sus hijos está siendo acosado tome nota de los siguientes síntomas:

  • No quiere asistir a clase.
  • Aparece con golpes y moretones injustificados.
  • Irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, cambio de carácter, tristeza o insomnio.
  • Desinterés por estar con sus amigos o salir de su casa.
  • Pérdida de objetos personales.
  • Pérdida del dinero que los padres le dan para su descanso.
  • Cefalea y dolores abdominales o de otro tipo.
El problema es verdaderamente grave y debemos asumirlo tanto padres como educadores porque está afectando seriamente a nuestros niños y jóvenes, creándoles problemas tan serios que pueden prolongarse, según dicen los sicólogos, hasta la edad adulta o generar una desgracia, en el peor de los casos. Para evitar esto como padres debemos establecer una buena comunicación con nuestros hijos, estableciando además un ambiente de confianza y seguridad [para ellos.