Entre los siglos VIII y XII, ningún otro pueblo disponía del potencial naval que poseían los escandinavos. Es por ello, gracias a ese nivel de desarrollo, lo que les posibilitó llevar a cabo las hazañas que nos relatan las sagas nórdicas, y que dan fe las fuentes arqueológicas.

Fuentes para el estudio de la navegación Vikinga

Existen varias fuentes para el estudio de la marina nórdica. Unas, están vinculadas a hallazgos arqueológicos específicos, como el descubrimiento, en la costa occidental de Noruega, del Barco de Kvalsund, del siglo VIII; o el de Gokstad, descubierto en 1880. Gracias a la costumbre de enterrar a los caudillos vikingos en el barco, los arqueólogos han podido restaurar o reconstruir estas embarcaciones. Otras fuentes, no menos importantes, son las escritas como la saga del rey Olaf Tryggavson, donde aparecen multitud de detalles acerca de la construcción de navíos y sobre tácticas navales.

Evolución del barco vikingo: El barco de Nydam

El primer pueblo germánico que aprendió de los romanos el arte de la navegación fueron los Frisones. Prueba de ello, son los numerosos términos náuticos de origen frisón que pasaron posteriormente a la lengua noruega. Las primeras embarcaciones eran muy rudimentarias y estaban realizadas con pieles de animales extendidas sobre un armazón de madera. Posteriormente, como demuestra el barco de Nydam, yacimiento arqueológico del siglo IV y descubierto en 1863, la embarcación ya tenía la proa y la popa elevadas, así como un timón.

El barco Vikingo: componentes y fabricación

En la época de los Vikingos, a partir del siglo IX, la construcción naval alcanza un nivel de perfeccionamiento único. Los barcos se construían al aire libre, en un lugar próximo a la orilla del mar para facilitar su botadura. Para la quilla, el saliente de popa y el de proa, usaban madera de roble; mientras que para el resto, se utilizaba madera de haya y de abeto. La vela, era siempre cuadrangular, siendo la parte inferior, más estrecha que la superior para la estabilidad de la nave frente a las rachas de viento. La vela estaba confeccionada con un tosco tejido de lana, comúnmente usado en los países

Barcos Vikingos : drakkar y Snekke (snekkja)

El idioma noruego antiguo dispone de un vocabulario abundante para nombrar los diferentes tipos de embarcaciones. Las barcas comunes reciben nombres diferentes según tengan seis, ocho, diez o doce remos. Los navíos grandes que se adentraban en alta mar, recibían uno u otro nombre según su tamaño y longitud. Así, el más pequeño tenía trece bancos por banda; el de tamaño medio era veinte, y los más grandes llevaban hasta treinta.

Pese a la variedad de palabras que existen en noruego antiguo para denominar cada tipo de embarcación, los términos más comunes que han llegado a nuestros días, son los vocablos de origen islandés, drakkar y Snekke (snekkja); este último, es un barco más pequeño y ligero que el drakkar, así como de menor calado. Fue el más usado por los vikingos en sus incursiones como atestiguan diversas fuentes, a causa de su rapidez y agilidad para lidiar con el fiero litoral Atlántico. Eran capaces de adentrarse por ríos navegables, agazaparse en una discreta ensenada, o protagonizar la invasión de un territorio.

Los vikingos han sido, probablemente, el pueblo más adelantado a su tiempo en conocimientos náuticos. Los expertos no se ponen de acuerdo para explicar las causas de esta evolución tan significativa, pero sí coinciden al asegurar que el barco Vikingo fue clave en las exitosas expediciones que llevaron a cabo.