El azafrán, la especia más cara del mundo, el llamado oro rojo, es un potente ingrediente en la cocina con una gran cantidad de minerales diferentes y un color y aroma muy característico. Su acción saciante contribuye a reducir la sensación de hambre y el picoteo entre horas, y ayuda en la pérdida de peso.

Utilizada tradicionalmente por sus múltiples propiedades, dispone de diversos estudios científicos sobre sus beneficios como ansiolítico o antidepresivo, entre otros.

La obesidad aumenta los niveles de leptina, la hormona de la saciedad

Los investigadores estudian la leptina, la hormona de la saciedad, por su capacidad para suprimir el apetito al actuar sobre determinados centros cerebrales de placer y recompensa.

Investigadores del Reino Unido han desarrollado alimentos con leptina para erradicar la obesidad, entre ellos la leche de fómula y otros alimentos suministrados especialmente a los más pequeños.

Está demostrado que la mayor parte de los obesos presenta un aumento de los niveles de leptina como reflejo del aumento del tejido adiposo y también sabemos que la leptina actúa sobre el núcleo estriado ventral que conexiona distintas zonas del cerebro, entre ellas, el sistema límbico”, explicó el doctor Bartolomé Beltrán en declaraciones publicadas en la web de Antena 3 el 21 de agosto de 2012.

Hay una cuestión de difícil métrica y de múltiples valoraciones que pueden ir desde la bioquímica a la fisiología, como es el caso de diferenciar entre hambre y apetito.

Beltrán señala que “una cosa es la necesidad de comer que se corresponde con un hecho indispensable propio de la fisiología vital e imprescindible para que nuestro cuerpo se nutra de los componentes esenciales y básicos de la nutrición”.

Y por otra parte,- añade el epecialista- está esa otra dimensión que consiste en tener apetito, cosa que nos lleva a un territorio mucho más emocional en el que intervienen factores de todo tipo, desde el aspecto de algo bien condimentado hasta los olores de una oferta gastronómica”.

Sin embargo, se ha hablado muy poco de la saciedad, que no es otra cosa que ese periodo en el que notamos una sensación de satisfacción que se prolonga en el tiempo hasta que volvemos a tener hambre”, informa el doctor Beltrán.

Provocar saciedad es uno de los métodos para perder peso ya que evita las ingestas innecesarias. Distintos fármacos que ayudan a adelgazar se valen de las propiedades del azafrán, una especia multifunción, para conseguir estos resultados en sus pacientes.

El azafrán también se vende como suplemento dietético. Hay suplementos con extracto de azafrán para la pérdida de peso y ayudan en el tratamiento de una serie de condiciones de salud.

Estos suplementos de azafrán frenan el apetito y reducen los antojos. Algunos autores sugieren que el azafrán puede ayudar a aumentar los niveles cerebrales de serotonina y, a su vez, ayudar a prevenir la compulsión por la comida y el aumento de peso asociado.

Un nuevo medicamento antikilos, el producto de Laboratorio Galiux Pharma conocido como Azaframol, complemento alimenticio que está hecho a base de la molécula de los estigmas del azafrán y su eficacia ha sido probada por varios estudios clínicos, aporta su innovación más natural, ya que reduce el apetito y favorece el adelgazamiento y el control del peso evitando la sensación de hambre, “cosa que es especialmente importante para aquellas personas ansiosas que intentan saltarse continuamente los horarios nutritivos y acaban picando todo el día entre comidas”, concluye Beltrán.

Azafrán: su acción saciante ayuda a perder peso

El azafrán (Crocus sativus) es una especia tradicionalmente utilizada por sus múltiples propiedades, entre ellas, la de reducir el ansia asociada a las ganas de picar entre horas, que tiene actividad favorable durante una dieta de control de peso.

Los ingredientes activos del azafrán logran resultados muy positivos con respecto a la pérdida de peso y ayudan a una dieta llevadera.

El azafrán contiene, entre otras cosas, sustancias psicoactivas, como por ejemplo, cortinoide y aceites esenciales.

Esta especia tiene acción de control ya que controla el apetito, su acción saciante quita el hambre y ayuda a adelgazar.

Entre sus componentes, el safranal, le da su olor acre; la picrocrocina amarga, el principal componente del aceite esencial en el azafrán, le aporta su sabor exótico; y crocina, le proporciona su magnífico color.

Su sabor puede durar un par de años si se mantiene en la oscuridad y lejos del calor.

Es importante conseguir el azafrán de muy buena calidad, siendo el más codiciado el azafrán manchego.

Recetas con azafrán

Esta especia tan versátil, que se emplea en poca cantidad para condimentar y dar sabor a suculentos guisos y platos muy variados, se utiliza en España como componente indispensable de la paella y se emplea también en la elaboración de arroces, carnes, mariscos, pescado, sopas y ensaladas.

El azafrán permite su uso en numerosas recetas como pollo al azafrán, aportando al plato un delicado sabor y un increíble color, lubina a la sal con salsa de azafrán, rodaballo al azafrán o albóndigas de rape al azafrán.

Este condimento natural también está presente en los menús de Navidad, en recetas como sopa de pescado y mejillones al azafrán.

Esta especia renombrada en la gastronomía también se puede utilizar para teñir y mejorar el sabor de los helados, natillas, pasteles, chocolates, bebidas y panes, siendo el bizcocho de azafrán uno de los postres en los que se usa esta especia.

Normalmente se suele añadir el azafrán en la última parte de la receta, minutos antes de retirar la cazuela, paella, etc, para que se conserve mejor su aroma y sabor.

Beneficios y propiedades del azafrán

Las especias son fuentes de minerales muy buenas para nuestra salud. Son condimentos que se utilizan desde hace mucho tiempo dando sabor y textura a los platos.

Son aromatizantes de origen natural que, principalmente, se usan tanto para sazonar como para preservar y dar un mejor sabor a los alimentos.

El azafrán contiene una gran cantidad de minerales diferentes, sobre todo, potasio, magnesio, calcio y fósforo, y en menor medida hierro y selenio, éste último micronutriente con función antioxidante.

El principal componente del azafrán, la cúrcuma, puede ayudar en el tratamiento contra el cáncer.

El azafrán se cree originario del Mediterráneo Oriental, los Balcanes y el cercano Oriente, y su cultivo a gran escala comenzó cuando los países reconocieron su valor culinario y medicinal.

Es una especia altamente utilizada en la gastronomía de Oriente Medio y el sur de Asia, muy consumida en algunos países como la India, y en otros países como Suiza, Italia, Arabia Saudita, Suecia y España.

En estas culturas, por muchos años se han conocido además las propiedades del azafrán como antiinflamatorio y cuyo poder para detener ciertos tipos de cáncer ya ha sido comprobado en diferentes investigaciones.

El principal atributo del azafrán es que ayuda a aliviar la tos en casos de gripe o resfriados, y también mejora la circulación.

Cuando se usa con fines medicinales, se dice que el azafrán ayuda a tratar o prevenir la enfermedad de Alzheimer, asma, acidez, dolor y el síndrome premenstrual.

También es un excelente protector cardiovascular ya que actúa contra la arterioesclerosis, reduce los niveles de colesterol en sangre y disminuye la hipertensión arterial.

Otro de los beneficios del azafrán es su capacidad de mejorar la digestión y tratar dolores digestivos, estimular la memoria y mejorar el proceso de aprendizaje.

Además, el azafrán reduce el riesgo de infarto tras un bypass, gracias a la curcumina, una sustancia presente en el azafrán de la India, y que tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, según un estudio llevado a cabo en Tailandia por un grupo de investigadores de la Universidad de Chiang Mai.

El azafrán también es un afrodisiaco natural, mejor que el chocolate y el vino, que sólo tienen efecto en nuestra cabeza, según un estudio de la Universidad de Guelph (Canadá), dirigido por Massimo Marcone.

Este investigador del departamento de Ciencias de la Alimentación afirma que “el azafrán tiene un efecto completo, fisiológico y psicológico”.

La especia más preciosa y cara del mundo porque su cultivo, recolección y manipulación son muy elevados, y denominada oro rojo por su alto valor económico, es en realidad el conjunto de estigmas secos de la flor de Crocus.

Este condimento se obtiene de los pistilos de la flor. Las flores del azafrán son de color lila y de cada una se obtiene 3 hebras de azafrán, rojizas y con forma de trompeta.

Se recolectan manualmente y se necesitan más de 80.000 flores para obtener un kilo del azafrán que cocinamos.

Los obesos tienen más riesgo de depresión y ansiedad

El fenómeno del picoteo, conducta alimentaria incontrolada, esta muy relacionado con la ansiedad y el estrés, y predispone a la ganancia de peso y a la obesidad.

Esta actitud o impulso afecta principalmente a la población femenina.

El azafrán se encuentra entre los alimentos que pueden reducir la ansiedad, dados sus beneficios como ansiolítico, y mejorar el estado de ánimo, según lo indican investigadores de Irán.

Esta especia promueve una sensación de buen humor y felicidad y proporciona agentes antidepresivos al organismo.

Diferente estudios probaron que el azafrán ayuda a reducir los cambios leves o moderados de humor, la irritabilidad, los estados de tristeza o euforia, la melancolía, las alteraciones cíclicas en el estado de ánimo, la intranquilidad o desasosiego, la pérdida de ilusión y las alteraciones del sueño.

Una de las investigaciones publicadas en la revista científica progreso en Neuropsicofarmacolología y Psiquiatría Biológica compara el principio activa del azafrán con drogas como la fluoxetina, usada en el medicamento antidepresivo Prozac.

En dicho estudio se observó la efectividad del azafrán como terapia alternativa para el tratamiento de la depresión leve a moderada.

Un laboratorio hizo uso de este hallazgo y sintetizó el primer complemento alimenticio a base de azafrán, de venta en farmacias sin receta médica, para favorecer el estado de ánimo y reducir los síntomas de depresión.

La relación entre la ansiedad y la obesidad es evidente. Hay temporadas en las que las personas son víctimas del estrés y la ansiedad y generalmente, como consecuencia, un apetito constante.

En la Unión Europea se estima que un 38% de la población sufre trastornos psicológicos, principalmente trastornos de ansiedad y depresión.

La ansiedad y la depresión son dos trastornos psicológicos que aparecen frecuentemente en la población con obesidad.

Muchos estudios han demostrado que los adultos obesos tienen un riesgo significativamente mayor de depresión y ansiedad que los participantes de peso normal.

Y viceversa, la ansiedad y la depresión son factores de riesgo de la obesidad en hombres y mujeres.

Comer en exceso, tener preferencia por alimentos poco saludables, la falta de actividad física y el insomnio pueden ser patrones adoptados por personas con altos niveles de ansiedad y depresión.

La mala calidad de sueño aumenta el hambre y la obesidad

El azafrán tiene propiedades medicinales contra el insomnio. Estudios recientes muestran que la restricción parcial del sueño de forma continuada tiene efectos importantes sobre la función hormonal y neuroendocrina produciendo, entre otros, disminución de la leptina y aumento de la grelina (hormona estimulante que determina el apetito), factores que aumentan el hambre y desequilibran el control del peso corporal.

La falta de sueño dificulta la recuperación de la función hormonal que controla el apetito y otras funciones metabólicas.

También da lugar a más horas de vigilia y, por tanto, más horas en las que se puede comer.