
- Energía solar fotovoltaica para el autoconsumo - Salvatore Vuono
Con tan solo dirigir la mirada a los tejados de la mayoría de las localidades españolas, sobre todo los de las viviendas y bloques de vecinos de reciente construcción, se podría llegar a la conclusión de que muchos ciudadanos están ahorrando una cantidad considerable de dinero en la factura eléctrica, por disponer de instalaciones fotovoltaicas.
Generar energía renovable no es sinónimo de autoconsumo
Si se dispone en los tejados de los vecinos de instalaciones generadoras de electricidad, desde la energía solar, por pura deducción lógica, lo inmediato es pensar que producen su propia electricidad. Al menos durante las horas diurnas. Esto es lo que se denomina autoconsumo, un concepto en auge con seguidores en Facebook y un negocio emergente.
Esta situación no es actualmente la realidad en España. En países como Alemania, en cambio sí. En España, los productores, tal y como se denomina a los propietarios de viviendas dotadas de paneles fotovoltaicos, no utilizan su propia energía eléctrica. Es verdad que dado que están conectados a la red eléctrica entregan a la red la energía generada, pero a cambio tan sólo reciben una prima. El caso alemán funciona al contrario. Los vecinos de un bloque de viviendas alemán consumen la energía que generan y si les sobra algo, lo que técnicamente se denomina excedente, se entrega a la red nacional.
La situación actual del mercado de los pequeños productores
El marco regulador de las energías en España favorece la generación de energía desde fuentes renovables. El apoyo institucional mediante subvenciones y ayudas dirige el mercado hacia otra situación más extraña aún, si cabe. Un pequeño productor compraría energía a la red a precio de tarifa eléctrica y simultáneamente, vendería su producción eléctrica a precios mayores, primados por las subvenciones.
En cierto modo, se favorece el gasto de dinero en subvenciones que no son necesarias con la finalidad de activar el mercado de renovables. En una nota de prensa publicada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, el día 31 de marzo, se fijaba el precio de la electricidad generada por instalaciones pequeñas en techo, denominadas I1, en 28’8821 céntimos de euro por kilovatio-hora.
El precio del kilovatio-hora cobrado, por ejemplo, por una empresa como Iberdrola, en el caso de la tarifa de Último Recurso sin discriminación horaria, es de 14 céntimos de euro. Si se habla estrictamente de la tarifa del consumo directo, la diferencia es de más del doble. ¿Será precisamente este el motivo por el que el Ministerio de Industria determina un cierto cupo de acceso a estas primas?
Precisamente en la última convocatoria, el Ministerio de Industria ha publicado que se han presentado 4.718 solicitudes y tan solo se han designado como instalaciones con derecho a retribución 953 instalaciones, es decir, la concesión del derecho a vender energía eléctrica se ha restringido a poco más del 20% de los solicitantes. La mayoría de los rechazos son debidos a defectos de forma en la solicitud, no por defectos técnicos en las instalaciones.
Algunos medios se vuelcan en el autoconsumo
Desde que en septiembre de 2010, el Congreso de los Diputados instara al gobierno a fomentar la instalación de equipos renovables para el autoconsumo de energía, tal y como publicó en su momento la Agencia EFE, han sido muchas las voces que han reclamado su puesta en práctica.
Precisamente en los primeros días de mayo de 2011, se ha publicado en la prensa la creación de un proyecto de ley que ha sido ya enviado a la Comisión Nacional de la Energía y que podría cambiar el escenario de la actual situación. En el proyecto se promueve el autoconsumo por encima de las primas y se reducen los trámites burocráticos para obtener el permiso de explotación para pequeñas centrales de generación.
Las reacciones al proyecto del próximo Real Decreto no se han hecho esperar. La mayor parte de las opiniones expresadas en diferentes medios, están de acuerdo con la futura medida de permitir que cada uno pueda autoabastecerse de energía eléctrica, aunque algunas organizaciones como Greenpeace van más allá.
Energía limpia y eliminación de burocracia, objetivos verdes
Desde su web, Greenpeace ha exigido al gobierno la puesta en práctica de la medida con carácter urgente. Tanto desde Greenpeace como desde la blogosfera se opina que existiendo una cantidad enorme de instalaciones en funcionamiento, dilatar a seis meses el periodo de estudio de la futura ley resulta un tiempo irrecuperable, sobre todo en épocas de crisis económica y energética.
Además, la plataforma ecologista, según palabras de José Luis García Ortega, responsable de proyectos de Energía limpia de Greenpeace, ha pedido al gobierno que se eliminen los actuales cupos, ya que la mayoría de las instalaciones que se beneficiarán de la medida son de baja potencia, de tipo doméstico. García Ortega ha añadido, además, que el modelo actual de entrada de nuevas instalaciones limita el ahorro de energía.
