En su novela “París en el siglo XX”, Julio Verne vislumbraba una sociedad industrial, donde las artes habían cedido a la tecnología, y en el caso específico de la música, describía los conciertos de la siguiente manera: “…finalmente llegó, en medio de un ruido ensordecedor espantoso, a una inmensa sala donde cabían holgadamente diez mil personas, y en el frontón podían leerse las siguientes palabras en letras llameantes: Concierto eléctrico. ¡Sí, concierto eléctrico! ¡Y qué instrumentos además! ¡Siguiendo un procedimiento húngaro, doscientos pianos comunicados entre sí, por medio de una corriente eléctrica, sonaban al unísono bajo la mano de un solo artista! ¡Un piano con la potencia de doscientos!”

Los orígenes de la música electrónica

Lo que a los lectores del siglo XIX les parecía inconcebible, hoy es una realidad cotidiana. La música electrónica ha ganado terreno a pulso, en primer lugar, gracias a la tecnología. Sus orígenes podrían remontarse a la invención del gramófono, donde fue posible grabar, almacenar, reproducir sonidos y posteriormente transmitirlos por medios eléctricos, como la radio. Pero quizá el momento exacto del nacimiento de la música electrónica es en Francia en el año de 1948 con Pierre Schaeffer, un compositor que utilizando reproductores de discos de goma de laca, mesa de mezclas, filtros de audio, micrófonos, y demás instrumentos; grababa sonidos, cortaba fragmentos de éstos, los pegaba, manipulaba y combinaba, produciendo una melodía compleja. El resultado fue “El concierto de ruidos”, el cual podría considerarse como la primera mezcla de música electrónica.

La mercadotecnia, un factor que impulsa la música electrónica

Pero si bien Schaeffer fue un pionero, podría decirse que el verdadero auge de este género musical fue hasta en la década de los noventas, gracias a un segundo factor: la mercadotecnia. Los clubes nocturnos comenzaron a popularizar este tipo de música, y surgió la figura del Disc Jockey, o DJ. Con la ayuda de software y tornamesas, los DJ’s toman las canciones de moda, personalizan sus propias mezclas y lo convierten en un producto diferente… y bastante rentable. Según la revista Forbes, en la actualidad, DJ’s como DJ Tiësto, Skrillex y David Guetta se encuentran entre los mejores pagados, pues cobran más de 200,000 dólares por actuación.

La música no solo se escucha, sino que se ve en todo el mundo

¿Y los conciertos simultáneos que vaticinaba Julio Verne? También son una realidad. Tan solo en Agosto de 2012, Fatboy Slim realizó un concierto que se proyectó de manera simultánea en 600 teatros del Reino Unido, Europa, Estados Unidos, Rusia, Japón, Australia, Nueva Zelanda y Sudamérica, con un show de efectos de luz y juegos pirotécnicos.

Algunos se preguntan si el futuro de la música quedará a cargo de la tecnología. En todo caso, debemos recordar que se trata de una moda, y con el tiempo surgirán nuevas propuestas musicales que seguramente nos sorprenderán.