El término “Románico” fue usado por primera vez a principios del siglo XIX para designar a este conjunto artístico antecesor del estilo gótico desde la caída del Imperio Romano. Lógicamente ese conjunto artístico venía a su vez precedido de una producción artística anterior, de forma similar a que las lenguas románicas eran consideradas las sucesoras del latín. Con el paso del tiempo el concepto se fue acotando hasta denominar así al arte que tuvo lugar en Occidente entre los siglos XI y XII, aunque las divergencias de criterios geográficos y temporales continúan siendo motivo de debate.

Un arte representativo para la Cristiandad

Europa se impregnó de construcciones románicas a lo largo de los siglos XI, XII y buena parte del XIII. Este tramo de la Edad Media trajo consigo la agrupación de las diferentes variantes que había adoptado este arte, entre las que resaltan la romana, prerrománica, bizantina, germánica y árabe, de forma que se creó una corriente única al margen de territorios y razones temporales, suponiendo el Románico el arte cristiano, entre otros matices.

Dentro del ámbito europeo estaba naciendo de esta forma una corriente artística con rasgos comunes propios, dotada de una homogeneidad que le atribuye ser el primer estilo internacional, con carácter territorial. Su difusión fue muy notable gracias a la consolidación y propagación masiva del Cristianismo a partir del siglo VIII, la Reconquista en la Península Ibérica y los avances técnicos que se iban produciendo.

El siglo XI supuso que el viejo continente experimentase una auténtica fiebre constructiva dadas las nuevas corrientes que empezaban a estar presentes, las nuevas rutas de comercio utilizadas, y la explosión demográfica producto de la bonanza económica. La labor de la Orden Cluniacense, del año 930, es vital a la hora de transmitir el Románico, que experimenta una gran expansión ya que el arte impregna e identifica a todo el mundo cristiano europeo.

Zonas clave del Románico Palentino

La provincia de Palencia registra los restos románicos más abundantes e importantes de Europa. Obviamente, cuando estos templos estaban siendo edificados, los límites fronterizos que dibujaban la tierra palentina no eran los mismos que los que se conocen en la actualidad. Por esa razón se establecen tres divisiones de acuerdo con los estilos que componen estos vestigios: Románico Incipiente (primeros testigos en la Península, cuyo mejor representante es la Catedral de Palencia), Románico Culto (caracterizado por las frescas influencias que entraban por el Camino de Santiago a su paso por este territorio) y el Románico de transición, que explica la proximidad del estilo gótico en el tiempo.

Geográficamente, a nivel interno, el Románico Palentino está dividido en cuatro zonas principales. El Románico Norte ocupa la zona montañosa de la provincia y tiene su núcleo en la localidad de Aguilar de Campoo. En las cercanías destaca el convento de Santa María de Mave, un estandarte del estilo. Por su parte, el Románico de La Ojeda y Valdavia es el ubicado entre la montaña y el Camino de Santiago.

El Románico del Camino de Santiago propiamente dicho, cuyo seno son los pueblos de Frómista y Carrión de los Condes, es el que se diferencia a lo largo de los pueblos que integran la ruta jacobea, que a su vez está distribuido de este a oeste. Por último, el Románico Sur es el que se encuentra ocupando la homónima parte de la provincia, dejando importantes testigos de la época en Palencia Capital, Torquemada y Villamuriel del Cerrato.

Algunos de los mejores conjuntos Románicos de España

Castilla y León concentra un gran número de edificaciones y templos importantes pertenecientes al Románico. Algunos de los más relevantes son la Basílica de San Isidoro de León, cuyo ciclo pictórico le hace merecedora del nombre “Capilla Sixtina del Románico”. La ciudad de Zamora en su conjunto cuenta con una veintena de monumentos románicos, entre los que sobresale su Catedral. Palencia la supera, ya que cuenta con el mayor número de iglesias románicas de España.

Ávila reúne decenas de monumentos románicos, algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad. La Sierra de la Demanda alberga un elenco importante de templos situados entre Burgos y La Rioja, con Santo Domingo de Silos a la cabeza. Por su parte, Segovia se caracteriza por un Románico singular en relación a sus pórticos y torres, y Soria es famosa por los conjuntos importantes que posee, siendo las ruinas del Monasterio de San Juan de Duero su carta de presentación.